Jorge Eduardo Arellano
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Las elecciones municipales de noviembre son para el partido gobernante un examen de aprobación o rechazo a la conducción de Daniel Ortega como presidente del país y Secretario General del FSLN.

La cantidad de alcaldías ganadas es lo importante, por tanto el FSLN debe seleccionar a las mejores personas para obtener el mayor número de concejales. La desavenencia radica en el método aplicado en la escogencia de los candidatos.

Descalifican las elecciones primarias porque, según los dirigentes, causaron muchas fricciones en el partido. Lo que no explican es que los descontentos fueron producto de anomalías en el conteo, no por el proceso electoral. Los resultados, en algunos municipios, fueron rechazados por falta de honradez.

En un partido de militantes sandinistas, de mucha trayectoria y experiencia, no es aceptable descartar la elección primaria como método de escogencia. Sería continuar negando la capacidad analítica de sus integrantes. Sería permitir todavía que unos pocos decidan.

Concentrar el poder en unos cuantos acarrea consecuencias dañinas para la sociedad y su transformación. Los vicios de la elite se vuelven cultura, enseñanza, paradigma. Causa principal de ser sociedad injusta, ignorante, violenta y servil. Corrupta.

La participación efectiva, práctica y conceptual de la militancia sandinista en el partido y sus decisiones se encuentra estatuida en principios revolucionarios, transformadores del sistema, que aún gravitan en la memoria. Entre la ilusión y la realidad, o la realidad ilusionada, se sustentan conceptos.

Convocar congreso
Para cambiar el método de elección debería sesionar el congreso, aun cuando en la práctica, violando estatutos, las elecciones pasadas un grupo reducido eligió candidatos. Comenzando por Daniel Ortega, quien permanece en campaña electoral y se autoproclama siempre.

Me pareció extraño que Ortega, considerado el líder, el hombre, el guía y salvador del FSLN, no se haya sometido a escrutinio partidario. Pero ya no es posible continuar actuando así, con la demanda de izquierda sandinista cada día más exigente.

Ortega y Murillo no pueden creer que las tengan todas consigo. Lejos de cualquier valoración sentimental, visceral, Rosario no fue electa por el partido, aun cuando argumenten equidad entre hombres y mujeres, capacidad intelectual, brillantez, y la vean con virtudes, vicios y martirio.

Alexis Argüello, por ejemplo fue campeón mundial de boxeo, unos lo idolatran como atleta y otros lo odian como político, es probable que unos lo idolatren como político, pero no creo que alguien lo odie como atleta. Pero, debe someterse a elecciones primarias.

Daniel Ortega, ya ven, anda con Argüello de arriba hacia abajo, y el Alexis aprovechando la presencia para la foto, el mensaje que indica ser el candidato del hombre para la Alcaldía de Managua, la capital. Como sucedió con Lewites, con Marenco, y ocurre en los demás municipios.

Ese proceder irrita. Reacciona molesto un militante sandinista, simpatizante de una persona, que a su juicio tiene cualidad, voluntad, y capacidad, y es descartada sin someterla a votación. Es decir, tu valoración no es acertada, tu criterio de militante no vale.

Matagalpa un mal ejemplo
En Matagalpa se atrevieron a menospreciar, injuriar, a Doris Tijerino Haslam, una de las primeras guerrilleras del FSLN, porque pretendió candidatearse a diputada departamental de su pueblo natal. No hubo votación, sino escarnio. El alcalde de entonces, Nelson Artola, autorizó llenar de propaganda el edificio municipal, violando la ley, para promover a su socio Pedro Haslam.

En elecciones pasadas, el mismo Artola fue acusado de organizar fraude para ser nominado, proceder que llevó al dirigente afectado, el alcalde Jaime Aráuz, a tomarse la casa departamental del FSLN, protestando el atropello.

El cuento de la coyuntura, correlación de fuerza, unidad ante la derecha reaccionaria imperialista oligarca, es un argumento gastado. Ha servido para someter a las bases a una dirección única, ahora personalizada en el matrimonio presidencial.

Las elecciones primarias en el FSLN serían positivas si las realizan, y un ejemplo si son transparentes. Buena oportunidad de retornarle los derechos a la militancia, oxigenar al partido y consolidar una estructura eficiente en la implementación de programas.

Muchas limitantes en las alcaldías: humanas, conceptuales, profesionales, ideológicas, organizativas y económicas. Muy pocas implementan técnica y eficientemente programa de desarrollo municipal, la descentralización incipiente y sin presupuesto apenas permite planificar asistencia humanitaria.

Clientelismo político desde las municipalidades, malgastando en burocracia los pocos recursos de los contribuyentes, sosteniendo relaciones de mendicidad entre los líderes y los pobres, clericales hasta la coronilla incluyendo la limosna en el presupuesto, corrupción en las relaciones humanas.

Son tantas las correcciones en las municipalidades, tantas las limitantes y demandas, que sería irresponsabilidad continuar sin seleccionar a las mejores personas como alcaldes y concejales.

El FSLN ha obviado a su militancia y a la población que vota por el partido. En campaña electoral los candidatos prometen y luego abandonan el cargo para seguir politiqueando, y no cumplen. Los cargos electos de concejales, alcaldes y diputados los deben mantener las personas hasta finalizado el período. Ése es el compromiso ante los electores.

Veremos si quieren corregirse o continuar llamando reaccionarios, derechistas, agentes de la CIA a quienes en el partido reclaman sentido común y principios, respeto a las personas y procedimientos, y todavía creen en su dignidad.

*Centro de Comunicaciones y Estudios Sociales (Cesos)
http://sergiosimpson.ysublog.com