Jorge Eduardo Arellano
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En junio de 2007 escribí en el prestigioso rotativo EL NUEVO DIARIO sobre el desempeño de los ministros de Bolaños. No pensé que sería tan fácil valorarlos y me felicitaron tantas personas que creí que había dado en el clavo. Hoy creo conveniente señalar, según mi criterio de ciudadano común y corriente, las apreciaciones que tengo del trabajo del primer año de los principales ministros del período del Presidente Daniel Ortega.

Por el estilo del Presidente no se puede achacar toda la responsabilidad de un Ministerio al titular de la cartera. A veces es notoria la “dirección” rígida y clara que ejercen sobre los ministros el Presidente y la Primera Dama, que dicho sea de paso, se ha convertido en una Primera Ministra. Precisamente, el análisis hay que iniciarlo por ella.

Creo que la Primera Dama, a quien le atribuyen una especial inteligencia, no es tan así; si no, ella hubiera manejado mejor las relaciones y la búsqueda de resultados positivos para su marido. Al inicio del gobierno me gustó que ella, una mujer, no fuera un adorno solamente, pero se ha tirado la cerca para transformarse en una pesadilla no sólo para su marido, sino, lo que es peor, para el país. Y a propósito del calendario que apareció, no estoy de acuerdo con él, pero ojalá le sirva a ella para darse cuenta de que con su estilo de colores chillantes y otros excesos está cosechando muchos anticuerpos y rechazos que, si merece el calendario, nunca será por su condición de mujer, sino por su actuar y sus excesos como Primera Dama. Ella se ha olvidado de que no fue elegida para ningún cargo. Y respeto llama respeto.

Los ministros de Transportes, de la Familia, de Trabajo y Salud no convencen para nada; son marionetas de las miradas de la Primera Ministra, a quien deben absoluta obediencia. Si no, les pasa lo que a sus antecesores, entre ellos la Dra. Cuan, de muy buen desempeño, lo cual, en este Gobierno, parece ser una pésima característica. Hay algunos ministros, como el de Relaciones Exteriores, a quien lo salva su muy antigua amistad con Daniel y un logro que indirectamente le favoreció; el litis con Colombia, que ya había sido avanzado en gran parte por gobiernos anteriores. De todas formas, este Ministro es de los pocos con personalidad capaz de aparecer flotante sobre las aguas de Doña Rosario. Los de Gobernación, Marena y Agricultura ni se sabe ni quiénes son, hablo del pueblo. Lo mismo sería que no existieran y el Estado se ahorraría esos bollos.

En los organismos descentralizados la cosa es parecida. El IDR, el BCR y similares están muertos. Al ingeniero Álvaro Fiallos, de tan buen desempeño como eterno crítico, de pronto se le nubló la inteligencia y jamás se le oye por ningún lado. Hace unos meses su fuerte voz era señal de críticas durísimas a todo. Increíblemente hoy está mudo y ciego. Le pasó lo mismo que a Ruth Selma; se le olvidó lo que sabía. La Sra. Ruth Selma resultó pura pólvora mojoda; Bayardo Arce la había puesto en su lugar; sus cachivaches sólo estaban contra los anteriores administradores. Ahora ella es de los que criticaba. Ni sus antiguos compañeros quieren saber de ella. De defensora de los Consumidores se volvió la peor atacante de estos últimos. Me tenía convencido de su sandinismo y de que era sincera, capaz y una buena lideresa. Como dijo uno de sus ex compañeros, no la quieren ni de regreso. ¿A qué se dedicará ella cuando salga? ¿Alguien le creerá? ¿Y en INE? Es igual. Por todos lados es la misma cosa.

El Pueblo Presidente no sirve como funcionario. Tal vez es que el Presidente no es el Pueblo, sólo un pedazo, el treinta y pico por ciento.

El Ministro de Educación no pudo ser más salado. Todos esperábamos un buen desempeño, al menos bueno, del antiguo profesor universitario De Catilla. Se creía que era difícil hacer las cosas peor que su antecesor, Miguel Ángel García, que llegó al MED perseguido por la justicia; solamente en Nicaragua puede suceder eso. Comenzó tratando de ladrones y mafiosos a los maestros, puso el récord más negro en toda la historia de la educación para un ministro al correr a maestros, empleados y dejar sin sustento a miles de familias. Algunos sindicalistas con los que he platicado señalan que, entre los emplanillados y personas que trabajan en cafetines y aseo de escuelas, quedaron más de seis mil familias en la calle sin qué comer. Qué bárbaro. Y para comenzar su segundo año corre a directores y maestros de calidad solamente porque no son danielistas; ni los sandinistas se salvan. ¿Ven que este cavernícola superó los peores tiempos de la represión de Somoza? Buen comienzo, según él, para un Gobierno que no se ha distinguido por crear empleos del todo.

Estamos de acuerdo con la educación gratuita, pero lo hizo mal, las escuelas son un desastre por falta de los fondos que este inteligente Ministro no previó. A las escuelas les falta agua, lampazos, detergentes, vigilancia; hay una insalubridad increíble. Los maestros tienen que callar ese desastre. Don Miguel hace bulla con dos, o tres murales chillantes que únicamente lo presentan en su deseo de agradar a la Primera Dama. En cuanto a calidad de la educación no ha hecho nada. A un sonado “Congreso” de Educación Media no se le conocen resultados y ha arrancado pésimo con las matrículas; el miedo de los maestros hacia este “maestro” es de todos los días. Lo increíble es que la prensa lo ha tratado con amabilidad inaudita, a pesar de lo mal que se ha desempeñado; al contrario, se publican artículos de los gurues Dr. Arríen y del Dr. Gil tirándole flores en una sospechosa actitud. Ahora ellos, que son tan criticones, no tienen capacidad de crítica. Ni siquiera regalar uniformes ha podido; ni regalar lo ajeno puede. Como dijo G.R.N. de Somoza viejo: Este De Castilla, lo bien lo hace mal y lo malo lo hace bien. No es lo mismo pasar hablando eternamente e inventado teorías y criticando desde la cómoda UNAN, que estar ya en la arena. La gente del MED lo sabe, pero le teme. Él da miedo y es incapaz; no produce nada. Quizás sea lo peor de este Gobierno. Este comentario le va ayudar con Doña Rosario.

Como se puede ver, es fácil calificar a ministros que no sirven. Quizás, además del de Relaciones Exteriores, otro que se salva es el Sr. del Banco Central; debe ser muy inteligente para sortear esas aguas turbulentas llenas de tiburones chicha y brazaletes por todos lados. Y, ojalá este comentario, a diferencia que son se Castilla, no vaya a perjudicar a Don Samuel y a Antenor, empleados del Estado (no de Daniel). Un funcionario del Gobierno me indicaba que una selección tan mala de ministros es, precisamente, una estrategia de Doña Rosario para poder manejar más fácil la cosa. Con ministros capaces y con personalidad hubiera tenido más problemas. Pero los productos están a la vista.

*Ing. Agrónomo.