Jorge Eduardo Arellano
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Tengo la sospecha de que el anticlericalismo ha recuperado espacios en el sistema solar. Ha vuelto a estar de moda. Siendo tan oportunista, o más que alguno de los compañeros que apoyan al gobierno, pretendo aprovecharme de la situación.

He leído en EL NUEVO DIARIO que la muchachada de la Universidad La Sapienza de Italia cometió algunos pecados dignos de ser llevados al fuego de la Inquisición. Ellos y sus maestros son católicos, apostólicos y romanos, como nosotros. Lo de romanos se los creo, pero cometen actos que no pueden ser calificados como piadosos.

Se han burlado a más no poder de su santidad Benedicto XVI. Todo porque su eminencia Ratzinger ha condenado de nuevo a Galileo Galilei por su utópica pretensión de que la Tierra gira alrededor del sol. Pero no para ahí el asunto. Les niega los derechos civiles a los homosexuales y condena el aborto, incluido el terapéutico en toda la bolita terrestre. ¿O será plana? Esto incluye presiones sin cuento sobre los devotos diputados como los de aquí, que por temor al infierno le hicieron caso.

Su comportamiento proyecta una imagen de intolerancia y la sombra del santo tribunal de la Inquisición está de regreso.

No sé si su santidad sepa de las asimetrías que se dan en la iglesia de nuestra república bolivariana. No sólo es la celebración de Santo Domingo en Managua con tremebundas borracheras y otros actos paganos como negros desnudos y pintarrajeados de aceite. Son asuntos de todos los ámbitos de la nación.

El departamento de Carazo posee tres santos patronos. San Sebastián, a quien confianzudamente le llaman Wachán, Santiago y San Marcos. Un trío que convive en magnifica armonía y se reúne a celebrarla en Dolores. Ellos en santo comportamiento, mientras sus feligreses se dan grandes hartadas y bebidas, como paganos irredentos. No precisamente de refrescos, sino de otras bebidas embriagadoras.

En Estelí nada de machismo ni de poder compartido. Impera una sola patrona, Nuestra Señora del Rosario, que ruega encarecidamente no confundirla con otra del mismo nombre, en cuya devoción solo cree el Cardenal. Sin embargo, para no faltar a la verdad, también la Virgen de Guadalupe tiene bases en todas Las Segovias. Le está haciendo la competencia por ser morena y latinoamericana. Más a nuestra imagen y semejanza.

Es que los tiempos de racismo ya han pasado. Antes nos pintaban a Jesús como artista de cine. Chele, barbado y buen mozo. Ahora usted puede ir a El Sauce y lo encuentra lampiño y negrito como el carbón. Vaya, algunos despistados creen que es caribeño.

Insisto en que esto debería saberlo el Santo Padre como Prefecto de la Congregación de la Fe para que nos diera su opinión al respecto.

Me quedan algunos temores. Uno, que los alumnos y profesores de la Universidad de Agricultura quieran seguir el ejemplo de sus colegas de La Sapienza. Los malos ejemplos cunden. Otro, que los ateos irredentos quieran sacar tajada del asunto. Desde ya les aclaramos que no tienen vela en este entierro.