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“La religión es el opio de los pueblos”

(Karl Marx)

Con mi artículo publicado en END el 26-08-10 pretendí discutir sobre los derechos de los homosexuales, sin nada que ver en el plano sexual, pues soy heterosexual militante. Sin embargo, mi posición de ateo fue cuestionada por dos personas que me consideran rencoroso, en artículos fechados el 04-09-10, del señor José Meléndez, y del 20-11-10, de la señora Olga Barahona Muñoz. Contesto así.


1- Soy ateo convencido, y no temo al odio de Dios o El Diablo. Los dos fueron creados. El hombre creó a Dios por miedo, los guías religiosos crearon a Satanás para que los incautos busquen a Dios.

2- Como soy feliz siendo ateo, aconsejo a los creyentes: a) No crean en Dios ni en El Diablo, pues no existen; b) lean la Biblia con actitud crítica y verán las mentiras que escribieron los hebreos; c) las mujeres crean menos en Dios porque en la Biblia sólo son incubadoras para mantener la “Raza de David”, el mismo que mandó a combate a su mejor amigo para embarazarle a la esposa, y al saber que volvía lo mandó asesinar en el camino; d) hagan el bien y no miren a quién, para no procurar interés alguno; e) no sean rencorosos ni envidiosos, porque quienes lo son jamás conocen la felicidad; e) no se dejen tiranizar, tomen su siesta sin tener que dirigir plegarias a un ser que no puede oírlos, sólo reflexionen lo que harán mañana para superarse en vida.

El Dios que nos presenta la Biblia es tiránico, el mismo que según un cuento destruyó Sodoma y Gomorra, asesinando a miles de seres humanos; aquel que mandó un diluvio para ahogar a casi todo el mundo, según otro cuento que nos hacen los jerarcas para que seamos creyentes por miedo. ¿Leyeron las visiones del Apocalipsis? ¿Saben que habla de 11 mil hombres mancebos (Vírgenes), “no contaminados de mujer”? ¡¡Cómo si la mujer fuera una contaminación!! Estoy muy orgulloso de ser hijo de mujer, de estar casado con mi esposa desde hace 32 años, ¡¡Y ninguna de las dos me ha contaminado!! Nunca he influido en alguno de mis seis hijos para que descrean de Dios, de todos ellos sólo uno es ateo como yo, y me siento muy orgulloso de mis muchachos.

Doña Olga es más directa, me hace más ofensivo que Satán, por lo que le recuerdo que Dios y Satanás, en el plano religioso, hablan el mismo idioma, sólo se enfrentan en el terreno de la disputa de las almas y, según parece, El Diablo está ganando. Esto es lo que nos hacen creer los jerarcas religiosos con crueles y tristes fábulas. También le digo a doña Olga, con todo respeto, que los tiempos de la Santa Inquisición hace siglos pasaron, que como ateo convencido digo que puedo y debo cuestionar los hechos de la historia, en tanto soy ser humano con un cerebro, como forma especial de existencia de la vida que me ha dado la materia.

Al ateo lo motiva la convicción, al creyente la fe. Es la gran diferencia entre ambos. No se debe despreciar ni a uno ni a otro, ni ser intolerantes, pues lo que más divide las religiones es la falta de tolerancia. Cada una impone su doctrina sin respetar las otras, conducta que ha costado las peores guerras en la humanidad. Allí, donde los hombres se han batido con el mayor de los odios ha estado de por medio la fe religiosa. Los ateos no somos intolerantes, porque sabemos que ser creyente no es malo ni bueno, es una simple forma de concebir que el mundo fue creado, a partir de quien nos haya conquistado. Si nos hubieran colonizado Islámicos creeríamos en Mahoma, y si hubieran sido Budistas, creeríamos en las enseñanzas de ese extraordinario guía materialista que fue Sidarta Gautama, “El Buda”. ¿Han leído a Buda? ¿Han leído El Corán? ¿El Taoísmo? ¿Y el Popol Vuh? Si no lo han hecho no saben lo que se pierden. ¡Ah!, y el consejo que yo busque a Dios para ser creyente, no es posible, soy ateo convencido.


*Abogado Penalista