Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

Ya se está caldeando el ambiente en los partidos políticos, por la cercanía de elecciones municipales, cuyos comicios se efectuarán en 153 municipios, en que políticamente está dividido el país. En estas elecciones todo el pueblo tendrá la oportunidad de elegir el próximo 02 de noviembre a sus autoridades edilicias por medio del sufragio universal, igual, directo, libre y secreto, alcalde, vicealcalde y concejales (arto. 178 Cn.). Los nuevos Prefectos serán lo que regirán los destinos del municipio durante cuatro años (2009-2013). Es a partir de las Elecciones Generales Nacionales del 25 de febrero de 1990, en las cuales se eligió Presidente de la República y diputados, que se convoca por primera vez a elección de autoridades municipales en todo el país, de tal manera que esta elección es la 5ª, en la cual el pueblo por medio del voto podrá elegir a sus autoridades civiles locales.

Los políticos en su afán por conquistar el voto de los ciudadanos, se disponen a vestir sus mejores galas, están preparando lo mejor de su artillería en materia de discursos políticos, con alto contenido demagógico, ofrecerán a los votantes el cielo y la tierra, dirán sin pena ni gloria que son los únicos en la solución de los problemas del municipio, hablarán del mejoramiento de las calles y caminos, recolección de basura, obras sociales etc. etc., por lo cual los candidatos (Alcaldes y Concejales), bajarán a los barrios, valles y comarcas, harán visitas casa a casa, mostrándose afables, sonreirán de oreja a oreja, estrecharán las manos de los ciudadanos, cargarán en sus brazos niños y niñas, harán todo lo posible por aparecer ante el público simpáticos y agradables hasta más no poder.

Sólo cada vez que hay elecciones sean nacionales o municipales, es que nuestros políticos se acuerdan de que existe un pueblo que tiene serios y graves problemas de salud, de educación, de empleo, que sufre hambre, marginación y olvido social, mas una vez que los candidatos políticos son electos alcaldes y concejales, durante los cuatro años que duran en el cargo, lo primero que hacen es olvidar sus compromisos y promesas dadas al pueblo en campaña electoral; se olvidan completamente de sus electores; desaparecen las visitas a los barrios y comarcas; los electos una vez que llegan y se posesionan del cargo público, sufren una metamorfosis total, ya no sonríen ni son amables con el pueblo; los Alcaldes y Concejales, se encierran en sus lujosos despachos con aires acondicionados y no tienen tiempo para atender y oír las necesidades de sus propios electores; muchos de estos funcionarios públicos se conducen en forma arrogante y prepotente con el pueblo, cuando éste pide audiencias para exponer sus problemas relativos a impuestos, propiedad, abusos de poder, maltrato en la atención, mal servicio, etc. etc. La verdad descarnada es que estos políticos llegan al puesto no para servir al pueblo que lo eligió, sino que para servirse ellos, por esa razón su preocupación principal es aumentarse las dietas de los concejales y por consiguiente el salario del alcalde; estar al pendiente de cualquier otro beneficio personal que puedan conseguir en los cuatro años que estarán como concejales o alcalde.

Lo anterior no sólo se manifiesta en los políticos que llegan a cargo público por medio de las elecciones nacionales (Presidente de la República y Diputados), sino que también en elecciones de alcaldes y concejales, con lo que se acredita que el actual Sistema Político Electoral, se encuentra en una profunda crisis de credibilidad en el pueblo nicaragüense. Nuestro Sistema Electoral es arcaico, caduco e infuncional, sencillamente porque el vínculo que nace entre el Candidato-Pueblo, durante la campaña electoral, desaparece automáticamente una vez que el candidato asume el cargo público. El Contrato Político suscrito entre ambos (Candidato-Pueblo) prácticamente queda disuelto, toda vez que el sujeto Candidato asume la función pública, lo que al final genera en la otra parte (pueblo) sentimientos políticos negativos, como desencanto, desengaño, frustración, lo que paulatinamente conlleva a grados de abstencionismo electoral (en las elecciones municipales de 2004, el abstencionismo fue de un 60%), tanto en las elecciones nacionales como en las municipales.

Nuestro sistema electoral tiene dos defectos que son profundamente graves, el primero tiene que ver con la forma de selección de candidatos a cargo público. Preliminarmente quien selecciona al Candidato a Presidente de la República, Diputados, Alcaldes y Concejales, no son las bases o militantes de los partidos políticos, por lo general el que decide en definitiva a la persona-candidato, son las cúpulas de los partidos, es decir un pequeño grupo de personas que sirven de corte real al líder del partido, de manera que el candidato tiene que congraciarse con el líder (caso Alexis Argüello), para obtener su beneplácito o bendición. Es así que las bases partidarias son relegadas en esta decisión, no votan, no participan en la selección del candidato. En otras palabras, en los partidos políticos no existe ni están institucionalizadas “Las Elecciones Primarias”, por eso toda selección de candidato está sustentado en el famoso “Dedazo”, de aquí muchas veces el seleccionado a cargo público, no reúne las condiciones necesarias de idoneidad, capacidad y probidad.

Por lo expuesto no sorprende que los Partidos Políticos ya digan, por ejemplo, Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), que el candidato para Alcalde de Managua es Eduardo Montealegre, a dicha persona las bases de esa agrupación política no la han elegido. Igual sucede con el FSLN, se dice que el ungido es Alexis Argüello, porque goza del beneplácito de Daniel Ortega, tampoco esta agrupación política ha convocado a sus bases para elegir al candidato, pese a que existen otras opciones, como la de Evert Cárcamo y Agustín Jarquín. La situación de Managua es similar en el resto de Municipios, tras bastidores se está cocinando candidatos a Alcaldes y Concejales, sin la participación de militantes y simpatizantes de los partidos políticos todo lo cual está generando en las bases malestar e inconformidad.

La otra gran deficiencia que tiene nuestro sistema electoral, es que los candidatos de los partidos políticos, son presentados al pueblo en plancha, es decir, el pueblo no vota por la persona, de manera que el simpatizante de cada partido al depositar su voto por su partido, digamos a diputado o concejal, lo hace por todos los candidatos, aunque entre ellos existan algunos por los que no simpatiza, ya sea porque le conoce defectos y debilidades personales o de conducta. Nuestro sistema electoral debe incluir el modelo uninominal de elección, es decir, que el voto para concejal o diputado debe hacerse por persona y no por partido político, para que de esta manera se resalten las cualidades y virtudes personales de cada candidato, para lograr lo anterior hay que dividir los municipios en Distritos Electorales y que cada distrito tenga derecho a determinado número de diputado o concejal. De esta forma el pueblo elector podrá controlar desde el Distrito al elegido y exigirle cumplimiento de sus promesas electorales de campaña y de no cumplir, pues lo castigará en las próximas elecciones.

Actualmente, en los Estados Unidos se realizan elecciones primarias para candidatos a Presidente de la República , en la cual participan los partidos Demócratas y Republicanos, causa satisfacción ver cómo los candidatos de ambas agrupaciones luchan en las bases de sus respectivos partidos para ganar la nominación, se ve cómo Hillary Clinton y Barack Obama se enfrascan en debates públicos para obtener votos, en las bases de su partido. Ojala algún día los nicaragüenses alcancemos un mejor modelo de elección, en donde en primer lugar sean las bases de los partidos políticos los que escojan a los candidatos a cargos públicos, desterrando el viejo, arcaico y caduco modelo que tenemos.