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Para el FMI y el Cosep la aprobación de la reforma del Seguro Social debe postergarse hasta 2012 con el nuevo gobierno que por los vientos que soplan será el mismo. Para la sociedad civil es una tarea urgente que no admite dilaciones.

La seguridad social universal es un pilar fundamental de la política de muchos países. Países que quieren crecer con justicia social comprenden que invertir en salud, pensiones generales, seguro de desempleo y acceso real a la formación profesional son requisitos esenciales para mantener una economía activa, mejorar la competitividad y la paz social. Garantizar un piso básico de protección social facilita que se logren acuerdos productivos en otros niveles, ya sea por la contratación colectiva o el diálogo económico y social. De esta manera se superan las resistencias a los cambios con el justo argumento de que perder el empleo significa carecer de seguridad social para la familia y de un ingreso elemental para subsistir. Un esquema de protección social básica nos hace recordar que todos somos iguales y que los padres desesperados buscan cualquier alternativa para dar protección y alimento a sus hijos. En los países que han adoptado un modelo de protección universal básica se viven altos niveles de seguridad pública, lo que aquí solo es añoranza.

En el escenario de crisis e inequidad que vivimos, transitar hacia un esquema de protección de derechos básicos puede formar parte del nuevo convenio social que reduzca la inconformidad creciente. La seguridad social es un renglón íntimamente ligado a la calidad de vida de los seres humanos que integran la población. Usted y su familia, razón y sentido de toda política pública.

Las reformas a la Ley del Seguro Social, realizadas hace algunos años incrementaron el desencanto, la protesta y la rabia de miles de trabajadores que observan la continua pérdida de calidad de los servicios médicos, la pulverización de sus pensiones y en general, un futuro muy incierto para sus hijos, a quienes imponen un régimen de seguridad social que amenaza quebrar.

Las críticas al Seguro Social se han venido cumpliendo en la práctica al confirmarse que el nuevo sistema no responde a las expectativas originales, a pesar de que se ha canalizo un gigantesco gasto público para costear la transición.

Tres aspectos son fundamentales en la reforma del sistema de seguridad social:
a) Debe ser integral. Resulta difícil desvincular el tema de la salud, las pensiones y el seguro de desempleo, de un modelo de desarrollo incluyente, una política social con derechos exigibles, un pacto fiscal redistributivo, acceso real a la educación y por la vía paralela una reforma laboral, tomando en cuenta que hoy la mayor parte de la población carece de un empleo formal. El subempleo es común, acompañado de múltiples formas de contratación precaria, incluyendo la contratación por honorarios. Para lograr esta integralidad es necesario el diseño de un plan maestro con objeto de que el conjunto de las políticas públicas en la materia transiten hacia un objetivo común.

b) Debe ser público. Las instituciones e instrumentos ligados a la seguridad social no pueden ser privadas. La existencia de aseguradoras privadas no resiste el menor análisis.

c) La tercera característica es la sustentabilidad financiera. Todo sistema de seguridad social universal debe contar con un respaldo financiero seguro. Una protección de esta naturaleza requiere una nueva concertación fiscal que incremente los recursos del Estado para lidiar con esta obligación. En los sistemas de protección universal se deben producir ahorros y evitar ineficiencias. Suprimir gastos superfluos, como salarios desproporcionados y combatir la corrupción serán elementos fundamentales del nuevo acuerdo.