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En el periodismo aprendimos que “noticias son datos, hechos y la relevancia de las fuentes o el papel que ellos juegan en sus responsabilidades o gestiones que le delegan o asignan el pueblo por elección popular.

La otra norma de la definición es “que noticia es aquello extraordinario de los datos, hechos o fuente que lo genera y ello permite atraer la atención de los escuchas, lectores y televidentes, o acceden a INTERNET.

El mismo concepto de “noticias” que conocemos hoy de lo noticioso, conlleva a que tenemos que procurar y es obligado que aportemos a buscar” la objetividad” bajo los parámetros de “preciso y conciso”.

Los avances tecnológicos obligan a revisar las normas y parámetros de la ciencia periodística que conocemos, pero lo esencial no es lo tecnológico sino el uso de las normas y así lo veraz está relacionado con la verdad.

Lo objetivo es el eje de la objetividad y preciso es un presupuesto de exacto y es aquí donde nos encontramos que esos parámetros o normas han variado en el ejercicio profesional de hoy, gracias a la bota primitiva y nada moderna de inversionistas y propietarios
Puede entenderse que asumimos ser profesionales del periodismo o la ciencia de la comunicación social pero el no detenernos a revisar cómo lo hacemos, nos ubica en un instrumento y no sujetos del ejercicio profesional de esta profesión. Deja en claro que el dinero mata o suicida la ciencia del periodismo y comunicación social.

¿La veracidad noticiosa puede ejercerse cuando la verdad depende de los intereses de los propietarios de su medio?
La objetividad es viable en un mundo donde la sociedad de accionistas determina metas financieras a la Empresa y la responsabilidad social del medio de comunicación es una etiqueta no una obligación social.

Lo preciso, puede establecerse cuando lo exacto es solo una aspiración, mediatizado por falta de cualquier cosa que va desde la experiencia o la limitación económica para no alcanzar la exactitud y si justificar su ausencia.

Lo objetivo está cruzado por lo “extraordinario” y a su vez lo extraordinario violenta lo objetivo y viene una pregunta obligada, puede entonces lo “objetivo” ser.

La verdad es relativa, por ende lo veraz también lo es y desde ahí descartamos esa norma de veracidad noticiosa e igual ocurre con “lo preciso”, de donde deriva lo “exacto”.

Evaluado así, llegamos a la conclusión de que hemos dado al pueblo “atol con el dedo” bajo el cuento de veraces, objetivos y precisos.

Es peor aun cuando ofertamos aspectos de independencia y democracia que tiene adjetivo de ser unilateral, cuando deslegitimamos al otro, porque no es del mismo pensamiento y observa la vida desde otra arista y como no es la nuestra lo invisibilizados o censuramos en el peor de los casos.


Carlos Salgado les invita a debatir, platicar y entendernos.


http://salgadoperiodismo.blogspot.com/