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“Es la toma del poder político, de un modo repentino y violento, por parte de un grupo de poder, vulnerando la legitimidad institucional establecida en un Estado, es decir, las normas legales de sucesión en el poder vigentes con anterioridad.” (Concepto Tradicional)

Lo que hubo el jueves 30 de septiembre, en Ecuador, fue una REBELIÓN de un sector de la Policía, que fue irresponsablemente asumida por su presidente, Rafael Correa.

Esta rebelión fue asumida, en forma irresponsable y violando el principio de subsidiaridad, por el primer mandatario de esa nación.

Quedó al descubierto que, por sinergia, cuando el primer magistrado de una nación actúa en forma temeraria y absurda, los demás mandatarios de los países restantes actúan en forma similar, ya sea por miedo a los “infantes terribles de la mara-ALBA” y éstos por deleitarse con sus ipsaciones políticas.

Si analizamos lo ocurrido en Honduras (junio 2009) no existe la menor duda que hubo un Golpe de Estado. Ahí se utilizó la violencia para destituir al primer magistrado de esa nación hermana. Pueden dar las excusas que quieran, pero a todas luces se vulneró la legitimidad constitucional, los militares-gorilas, fundamentados en sus armas descontinuaron la legalidad de la sucesión en el poder.

En cambio, en Ecuador surgen mil preguntas: ¿Quién aspiraba a tomar el poder político? ¿Se formó alguna junta cívico-policial, reclamando el poder político? ¿Fueron a sacar al Presidente Correa a Palacio de Carondelet? ¿Fueron a secuestrarlo a su casa de habitación? ¿Hubo algún pronunciamiento de la “sociedad civil? ¿A favor de quién se pronunció el Jefe del Ejército? ¿Estuvo en peligro la institucionalidad del Estado de Ecuador?

¿Se justifica la reunión de emergencia de la OEA? Era necesario que se movilizaran los Presidentes de Unasur, para enfrentar algún golpe de Estado? No estarán arrepentidos, sobre todo los que no pertenecen a la mara-ALBA, de haber perdido su tiempo en una reunión innecesaria? ¿Quién va a asumir los gastos que implicó la movilización de tanto mandatario? Los soldados que murieron, lo hicieron por evitar que unos golpistas pretendieran derrocar al Presidente Correa? ¿Valió la pena la sangre que se derramó?

Es interesante analizar lo que significó el acto irresponsable de un mandatario. Demostró su alto nivel de desequilibrio mental-emocional. Por sus ínfulas dictatoriales (“el estado soy yo”) no respetó la jerarquía policial y no supo delegar. Puso en vilo a su nación, a muchísimos medios de comunicación.

¿Quiénes salieron ganando con este “show-off”? la mara-ALBA. Aprovecharon para despotricar contra “el imperialismo”, contra la derecha, contra los oligarcas, etc. Aquí en Nicaragua Daniel Ortega hasta la arremetió contra el obispo auxiliar de Managua, Monseñor Silvio Báez. Para eso sirvió este show de 12 horas. Desahogaron sus resentimientos y dieron rienda suelta a sus obsesiones y delirios de persecución.

A las consecuencias de un acto irresponsable le quieren dar la connotación de “Golpe de Estado”. De lo que debe estar seguro el Presidente Correa es de que hay malestar en la fuerza pública que ni él ni sus asesores han evaluado adecuadamente.

Que se preparen los opositores que no bajen la cabeza a los presidentes que conforman la mara-ALBA. Evaluar mal actos como éste es utilizado para limitar más la libertad de expresión, de movilización y manifestación de la oposición.