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Hay ciertos libros que inspiran a la reflexión y el libro “Ciencia y Sociedad en Nicaragua” escrito por los científicos nicaragüenses Dr. Jorge A. Huete Peréz y el Dr. Erwin Aguilar Gámez, es uno de ellos.

Desde el siglo pasado nuestro país ha vivido en un estado de emergencia recurrente. Ha vivido de mal solucionar las emergencias de nuestro sistema para gobernarnos. Hemos sido testigos de guerras y tragedias nacionales como para coleccionarlas y exhibirlas en el museo de “lo que no hay que hacer”. En Nicaragua se necesita con urgencia que a la ciencia se le dé una “butaca” independiente en el discurso político nacional. No podemos seguir posponiendo lo importante por lo urgente, las dos cosas se pueden hacer paralelamente. Como dice el Dr. Huete, hay que “Alfabetizar en Ciencias” a todos los nicaragüenses. Pero también el Dr. Huete nos explica que no todos tienen que ser científicos, porque esta destreza es de índole vocacional, pero sí, introducir el pensamiento científico en otras disciplina profesionales.

Lo importante es hacer un “cockail” de medidas a corto y largo plazo. Hay que aumentar la inversión en Investigación y Desarrollo. De inmediato se puede promover con más énfasis el turismo científico. Nosotros somos virtuosos en Volcanes, lo que puede generar ingresos al país no sólo energéticos sino turísticos, a través de estudios y congresos científicos de Geología. Y también tenemos nuestro “Big Bang Nicaragüense”, el Idioma de Señas de Nicaragua (ISN). El Big Bang lingüístico así lo nombró la prensa norteamericana, pues somos el único caso del mundo donde se documenta con detalle y rigor científico, el nacimiento de un nuevo lenguaje humano, lo cual es como cuando vieron nacer un Volcán en una región de México. Éste es un evento único de Nicaragua de lo cual debemos estar orgullosos. Es paradójico que los sordos se entienden naturalmente en Nicaragua, mientras los que oímos nos peleamos y pareciese que estamos en una “Torre de Babel perpetua”. El ISN (idiomas de señal de Nicaragua), es un evento que los grandes lingüistas como Pinker y Chomsky destacan en sus escritos como un hito científico. En Nicaragua deberíamos tener congresos al por mayor sobre lingüística por partida doble por el ISN y por el tan idolatrado Darío.

Ya existe un consenso a nivel general de que la inversión en educación debe ser alta, pero las emergencias constantes de los gobiernos siempre quitan un pedazo a este rubro. Pero más importante que el monto es la calidad de cómo se invierten los recursos en educación. Dentro del sistema educativo, la ciencia siempre ha sido la cenicienta del énfasis en las escuelas públicas. A los niños se les enseña para que sus padres se sientan orgullosos por ellos cuando se recitan de memoria a Darío o hace un poema propio; lo que queremos es que también sientan orgullo los padres cuando en un futuro no lejano les expliquen de los genes, proteínas, partículas y antipartículas.

Es necesario reforzar en las escuelas primarias el pensamiento científico. Esto significa desarrollar un Pensamiento crítico, pero hasta de las ideas de uno mismo. Cuando se nos ocurre una idea a los nicaragüenses, buscamos primero la recolección de datos que abonen a nuestra idea, lo que se debe hacer es lo contrario, porque puede ser más abreviado, buscar las evidencias por lo cual nuestra idea podría ser no apropiada. Las Teorías científicas nacen de la invulnerabilidad de ser refutadas, y las evidencias que abundan a su favor. Se debe reforzar el pensamiento científico en las escuelas normales, las escuelas que generan los maestros del mañana. Ellos serán los que generaran el factor multiplicador a mediano plazo de un pensamiento científico popularizado.

Si solo logramos capacitar a los niños nicaragüenses de las próximas generaciones y convencer a los tomadores de decisiones de una simple idea a promocionar en la educación, lo demás podría salir natural. Si solo les enseñáramos el Principio de Parsimonia o Navaja de Ockam, epónimo del Fraile escolástico que la ideó. De acuerdo a este principio, las personas antes problemas a resolver, debe comenzar por investigar la causa más simple que explique todo el fenómeno, y no por las más complejas. En un problema dado, la causa más probable tiende a ser la más simple que explica todo el evento. Pero es muy común en nosotros los nicaragüenses hacer todo lo contrario, buscar las causas más complejas primero y es allí donde nos perdemos en un “laberinto de lo abstracto” y dejamos el problema sin resolver. La Navaja de Ockam bien entendida por nuestros infantes, significaría hacerlos más eficientes en sus herramientas lógicas para buscar las causas de los problemas a resolver. Los discursos de los adultos del mañana serían breves, pero al grano, no oiríamos discursos largos y aburridos, los discursos serían más sustanciosos.

Los políticos deben escuchar a los científicos, para que estos comprendan que el desarrollo de los pueblos no puede ser posible dándole la espalda a la ciencia. No existen en la historia de la humanidad casos donde pueblos y naciones hayan prosperado sin el avance de la técnica y la tecnología, así nos lo explican muy bien los Doctores Huete y Aguilar. Después de todo, la ciencia es apolítica per se, pero si es usada en la vida cotidiana por los políticos. Necesitamos que nuestra clase política no sólo se alfabetice del pensamiento científico, sino que sea capaz de transformar la sociedad no solo en la promoción de la educación de calidad científica sino proveer los elementos materiales para generar una “masa crítica” de científicos nacionales que sirvan al país y no emigren a otras naciones que valoren mejor sus talentos progresistas. En fin no se trata de generar científicos que se luzcan para orgullo nacional en otras latitudes, sino que desarrollen sus hazañas aquí. Esto permitiría que el quehacer de los científicos se transfiriera a las prácticas empresariales de Nicaragua lo cual abonaría para que nuestras empresas fueran más competitivas en un mundo cada vez más globalizado. También la divulgación y promoción científica en nuestra sociedad, nos ayudaría a salir de la paradoja recurrente en la vida nacional de ser un país “sin ley” pero con miles de abogados.

Es necesaria una “concertación científica” en Nicaragua, debemos hacer un compromiso con lo importante que nos va a sacar del marasmo recurrente histórico en que vivimos. El libro de los Doctores Huete y Aguilar, puede usarse de referencia para comenzar este dialogo, como una agenda de base necesaria para un compromiso multisectorial. Los Políticos deben escuchar a los científicos, quitarle tiempo a las conspiraciones, discursos vacíos, a la demagogia y las supersticiones. A Nicaragua le urge lo importante.

rcardisa@ibw.com.ni