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El español en tierras americanas, sin perder su unidad esencial con el europeo, experimenta poco a poco un proceso de diferenciación. Así va perfilando su propia fisonomía, es decir, su manera particular de ver el mundo y de expresar ese mundo con las palabras que mejor le parece.

Veamos, en el terreno lexical, algunos ejemplos de esa diferenciación. Empecemos por las voces que, aun cuando se conocen o se usan esporádicamente en nuestras tierras, tienen una estructura totalmente diferente. Pasto (español) es también de uso en Nicaragua, especialmente el sustantivo repasto y el verbo repastar, que tienen matices diferentes en nuestro país. Pero se usa con frecuencia zacate, desconocido en España, y que aquí tenemos una variedad: alemán, anglenton, asia, brisanta, colonial, estrella, gamba, guinea, taiwán y el más común de todos, el jaragua: “El jaragua echa sus chilillos siempre al doble de su altura”. (Vogl Baldizón, Alberto (2006: 257): Nicaragua con amor y humor). O el saltamontes, que los nicas preferimos chapulín: “La única manera de prevenir las afectaciones del chapulín es aplicando veneno. (END/06/03/04).

La fregona (utensilio para limpiar y dar brillo al piso) de la jerga en el español de España, es el lampazo nuestro y el de Argentina: Un solitario lampazo en el techo de la sede del Partido … parece advertir que lo que más necesita ese partido es una limpieza… (L.P/01/10/003).

Hay voces que, aclimatadas ya en nuestros territorios, adquieren un significado diferente. Es el caso de terminal, un sustantivo que significa ‘lugar de destino o última parada del recorrido de autobuses y otros vehículos colectivos’: Se emitió un bando municipal en el que se ordenada el traslado de la terminal de buses. (L.P/26/07/03). Coso en el español supranacional es la ‘plaza, sitio o lugar cercado, donde se corren y lidian toros y se celebran otras fiestas públicas’. Pero coso en nuestro país tiene una significación muy restringida: toril, sitio contiguo a la barrera donde se tienen los toros que se van a lidiar: … lo fue a traer a la orilla de la puerta del coso, lo montó en su caballo, lo paseó a lo largo del palco… (L.P/10/08/03). En el español peninsular, novelero es el ‘amigo de novedades, ficciones o cuentos’. Pero en nuestro país se refiere al individuo ‘dado a ver telenovelas: Roban televisor a “novelera”. (END/15/09/03).

Algunas palabras se forman por derivación. La mula (= persona contratada para trasegar droga) de la jerga en el español de España se hace mulera en Nicaragua: El diputado Nelson Artola consideró que las llamadas muleras, contratadas para trasegar drogas, debieran ser objeto de indultos. (B de N, 19/05/03, p. 3). Otras, se diferencian por la sufijación; por ejemplo, en el español de España, el ‘hedor que emana de un cuerpo en descomposición o de una agua estancada’ es la tufarada, y en Nicaragua es la tufalera: (END/11/11/03).

El cambio en algunas palabras se advierte en el género: la vuelta, la bombilla, etc., se hacen masculinos en nuestro país: “Buseros “dan vuelta” con el vuelto. (LP/24/12/03); “Quebraron los difusores y el bombillo de diez luminarias”. (END/08/01/04). Igualmente, la sartén del español de España: El proceso consistió en quemar el sartén durante siete horas con aceite, cebolla y ajo para que ésta tomara olor y sabor. (LP/14/09/03). El o la hojaldre de España es la hojaldra de Nicaragua y en general de Hispanoamérica: … esa señora sólo hacía perrerreque y unas hojaldras… (LP/23/05/04). La troj o troje de nuestros campos para guardar los cereales - especialmente los frijoles, el maíz, el trigo y el ajonjolí- , se usa solamente en la forma femenina: Guardate los sacos de frijoles en la troja para que no se mojen en el invierno. En ocasiones, el masculino en España (el gato) se vuelve femenino entre nosotros: la gata: “… se le había llevado la gata del camión”.(END/0307/03/)
Otras veces, el género se mantiene pero el término experimenta una ligera modificación que no pasa de una vocal o una consonante. En el caso de la rampa (plano inclinado dispuesto para subir o bajar por él), en nuestro país mantiene el género pero se hace rampla. Ha dicho que a toda costa va a evitar la construcción de la rampla. (END/22/08/03). El chipote del español estándar y el chichón de los mexicanos se hace en nuestro país chichote: … con un velo espeso le tapó el enorme chichote. (L.P/03/08/03). El rijo (‘propensión a lo sensual’) del español estándar, se hace en nuestro país rigia o rigio. En las actividades de la ganadería, se llama rigia o rigio a la ‘energía y actividad del caballo’: “El caballo con rigia es excelente para el campo (RML (1982: 115): Léxico de la ganadería en el habla popular de Chontales”. En el lenguaje coloquial, se refiere a la lujuria de una persona. De ahí se ha formado el adjetivo rigioso (= rijoso, lujurioso): Es una mujer de esas rigiosas que dicen no lo voy a dejar ir para que esté conmigo. (END/ 03/9/03). La chirona (cárcel) de España es la chirola nica: Que las metan en la chirola. (L.P/28/09/03, EAS).

El idioma no es solo un medio de expresión o de comunicación, sino –como afirma el lingüista Sergio Valdés- un “componente esencial de la cultura de un país y un medio de su desarrollo”. Un símbolo de la identidad o, como sentencia Jorge Luis Borges, “un modo de sentir la realidad”. Mucha gente piensa que la lengua es algo ajeno, externo, una especie de sistema impuesto por otros -nos recuerda Ignacio Bosque, Coordinador de la Nueva gramática de la lengua española- “cuando la realidad es que el idioma es una parte fundamental de nuestra naturaleza, un patrimonio a la vez personal y colectivo que nos distingue como seres racionales y como miembros de una comunidad”.


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