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Escribir sobre los Servicios de Inteligencia es poco usual, pero más aún escribir para reconocer méritos y saludar alguna fecha especial de su vida institucional. Esto obedece, entre otras cosas, a la naturaleza propia de los Servicios. Nada encarna de manera más exacta la frase de Martí “el deber debe cumplirse sencilla y naturalmente” que el componente de hombres y mujeres que integran un Servicio, pero particularmente cuando se trata de un Servicio de la calidad de la Dirección General de Seguridad del Estado (DGSE), a la que con mucho honor pertenecimos miles de nicaragüenses, y que en todos estos año de particulares celebraciones por todas las Instituciones que nacieron tras el derrocamiento de la dictadura y el surgimiento de la nueva Nicaragua, es justo reconocerle su papel como aparato fundamental en la defensa de la Revolución Popular Sandinista.

Lamentablemente, prevalece en algunos sectores de la sociedad el análisis visceral, siendo la DGSE uno de sus principales objetivos de ataque, inventando miles de cosas, como asesinatos, torturas, violaciones masivas a los derechos humanos, etc., afirmaciones que hoy quedan en entredicho cuando una buena parte de las personalidades políticas que ciertamente fueron reprimidas en los 80, hoy son aliados políticos del FSLN, incluyendo la propia Contra que cada vez en número mayor busca alianza con el sandinismo. Creo que este hecho tan significativo es quizá una de las principales credenciales del profesionalismo de la DGSE.

Pero más lamentable aun es encontrarnos con actitudes injustas en nuestras propias filas; recuerdo la celebración del 28 aniversario del Ministerio de Gobernación el año 2007 en el Centro de Convenciones Crown Plaza, donde se ignoró por completó a la DGSE, sin lugar a dudas la principal dirección del MINT en esa época.

La DGSE como aparato encargado de la “Inteligencia de Estado” jugó un papel de primer orden durante la década revolucionaria en la defensa de la revolución, enfrentándose a los Servicios de Inteligencia más poderosos y agresivos del primer mundo, en particular la Central de Inteligencia de los Estados Unidos de Norteamérica (CIA). No podemos olvidar ni por un instante que la CIA operaba a lo interno, desde la embajada de los Estados Unidos promoviendo la subversión política para la desestabilización interna, y desde Honduras por la vía militar empujaban el ejército de los contras. El Comandante Lenín Cerna Juárez, jefe histórico de la DGSE, decía en entrevista hace algún tiempo, refiriéndose a la guerra contra nuestro país por parte de los EU, “que a veces no se explicaba cómo habíamos logrado salir con vida”. De ninguna manera queremos caer en la retórica, pero es una verdad histórica que Nicaragua sufrió una despiadada guerra de agresión, la sentencia del mas alto tribunal de justicia internacional que declaró agresor a los EU y agredida a Nicaragua así lo dice.

No tengo ninguna duda al afirmar que el profesionalismo, igual que el principio de ofensividad demostrado por la DGSE en los años 80, ningún Servicio en latinoamérica, excepto Cuba, lo llevó a tan altos niveles. Bastan dos ejemplos para demostrarlo. La imposibilidad de la Contra en organizar el Frente Interno, mérito que le pertenece por entero a la DGSE, así como los agentes que le descubrimos a los Servicios Extranjeros, algunos de ellos penetrados en niveles importantes del gobierno revolucionario.

Esto último merece destacarse, la DGSE hasta 1990 era el único Servicio en América Latina que había descubierto agentes a un Servicio Extranjero. No hay que confundir lo que es descubrir un agente enemigo, que penetrar a un Servicio Extranjero. Ambos recursos son importantes, pero obviamente es mucho más valioso descubrir los agentes que tienen penetrados en nuestro Estado, que los agentes que nosotros logramos penetrar a los servicios extranjeros. En una ocasión en una reunión internacional de la comunidad de inteligencia escuche decir que descubrir una agente equivalía a diez penetraciones. Pero todo esto no hubiera sido posible sin el apoyo de nuestro pueblo, es que había en cada ciudadano el deseo de defender el Estado Revolucionario, la población colaboraba porque se sentía parte de un proyecto.

Finalmente quiero mencionar otro elemento que no deja lugar a dudas sobre la calidad de los miles de hombres y mujeres que integraron la DGSE, y es verlos hoy, a la inmensa mayoría, convertidos en exitosos profesionales ubicados destacadamente en todos los ámbitos de la sociedad nicaragüense. A todos ellos en este día que recordamos la caída del héroe sandinista Pedro Aráuz Palacios, fecha de aniversario del Servicio de Inteligencia Nicaragüense, hoy conocido como Dirección de Información para la Defensa (DID), nuestro abrazo fraterno. Igualmente es un deber mencionar a los caídos en defensa de la Patria, particularmente los héroes anónimos, que parodiando a otro héroe sandinista el poeta Leonel Rugama, “ellos no dijeron que morían por la patria sino que murieron”, a todos ellos nuestra gratitud eterna.