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La serie de tres artículos de las últimas semanas con que el CIRA/UNAN contribuyó a diseminar la información sobre las desventajas y riesgos del proyecto hidroeléctrico Brito para el bienestar de Nicaragua a través de EL NUEVO DIARIO, Semanario Confidencial, Facebook y muchas otras redes informativas, cumplió su cometido al motivar a la ciudadanía y nuestras autoridades de máximo nivel a reflexionar sobre el tema y pronunciarse sensatamente sobre el mismo. Felizmente, aunque el caso no ha sido formalmente cerrado, ya que el interés de los proponentes del proyecto continúa resguardado por el derecho concedido a través del permiso temporal para gestionar su iniciativa, el aún pendiente análisis técnico-riguroso, público y transparente de dicha iniciativa una vez formalizada eventualmente mostrará sus debilidades y desventajas insuperables, lo que finalmente conducirá a su rechazo formal de acuerdo con la legislación vigente que nos protege, y sobre todo, al sentido común. De esto, no caben dudas. No obstante, evitando todo triunfalismo innecesario, vemos que si bien este riesgo inminente está siendo atendido, realmente el peligro mayor no ha terminado. Aunque el proyecto Brito sea, ojalá, pronto un referente del pasado, recordemos que solamente hemos atendido un asunto urgente, mientras que los temas importantes continúan sin la necesaria, coherente y responsable atención que merecen.

Me refiero a la necesidad de priorizar las decisiones sobre el aprovechamiento óptimo de los recursos contenidos en la Cuenca de los Grandes Lagos y el Río San Juan, desarrollando un instrumento de planeamiento y administración de las aguas, suelos, bosques y recursos relacionados que concilie el mejor aprovechamiento posible en el beneficio de la sociedad y nuestra economía, ajustando opciones como las enunciadas en las líneas del artículo “Usos óptimos para la Riqueza Nicaragüense contenida en el Gran Lago Cocibolca” de la semana pasada. Este instrumento de administración, el Plan de Gestión Integral de la Cuenca 69, amparado en las Leyes 699 y 620, entre otras, será concebido y organizado para atender los asuntos importantes -en realidad, esenciales- para nuestro desarrollo, al posibilitar la articulación y conciliación de los esfuerzos del Estado, iniciativa privada, gobiernos locales, academia, cooperantes y otros actores relevantes en un esfuerzo concertado hacia el futuro. Además, será la única forma de atender los graves problemas de degradación ambiental – deforestación, erosión, uso inadecuado de los suelos, ganadería extensiva destructiva, contaminación del agua potable por agroquímicos, ausencia de tratamiento adecuado de residuales líquidos agroindustriales y municipales, ausencia de tratamiento de sólidos municipales y otros residuos, pérdida de la diversidad biológica y desaparición de ecosistemas – que han causado disminución de la calidad de vida y empobrecimiento injustificado de nuestra población en medio de tanta riqueza natural, especialmente en estos tiempos de cambios climáticos globales. Esta protección se traduce en sostenibilidad ambiental, económica y social de las diferentes iniciativas públicas y privadas que formen parte del complejo conjunto de intervenciones de aprovechamiento de la riqueza natural contenida en cada microcuenca de esta gigantesca cuenca hídrica. Es la única forma de mantener viva la gallina de los huevos de oro indefinidamente, y aprovecharla para nuestra felicidad.

En consecuencia, la actual Comisión de la Cuenca de los Grandes Lagos y el Río San Juan debe trascender de la actual situación pasiva o contemplativa que ha asumido dejando hacer y dejando pasar, a un estadio de organización ejecutiva que se corresponda con la trascendencia de su mandato, la obtención de la gobernanza en la cuenca hídrica. Para ello, resulta esencial la responsabilidad del Gobierno Central en asumir el liderazgo en esta función de forma impostergable, así como la obligación de la Asamblea Nacional en asignar los recursos financieros necesarios señalados en el Art. 5 (bis) “Para el funcionamiento de la Comisión de Desarrollo Sostenible de la Cuenca Hídrica de los Lagos Apanás, Xolotlán y Cocibolca, y del Río San Juan, se deberá asignar anualmente una partida suficiente en el Presupuesto General de la República”, que no necesita mayor elaboración; que los gobiernos locales asociados en la Asociación de los Municipios en la Cuenca 69 asuman con el entusiasmo necesario esta tabla de salvación económica que es puerta ilimitada a su desarrollo: La remuneración pródiga de los diversos servicios ambientales de la cuenca, es fuente y base del desarrollo municipal previsible. En cuanto al apoyo científico técnico necesario, nuestra UNAN Managua está al servicio del interés nacional en línea con lo planteado, a eso nos debemos en tanto somos academia comprometida con nuestro futuro nacional, por lo que además de advertir y enseñar, colaboramos.

Llegó el momento de transitar responsablemente de la urgencia hacia la importancia de los asuntos de Estado contenidos en la Cuenca de los Grandes Lagos y el Río San Juan: Es el tránsito de Nicaragua hacia su luminoso y merecido futuro.


salmon@cira-unan.edu.ni