•  |
  •  |
  • END

A pesar de las circunstancias que nos aquejan como país, no podemos obviar los procesos que la modernidad nos impone. Estamos en la era de la tecnología y globalización. Lo sorprendente es la poca imaginación y deseo de salir de esta trampa social que llevamos a cuestas desde hace muchas décadas. Hablamos de democracia sin conocerla y sin saber que es. Es un sistema, aunque imperfecto, precisamente por ser manejado por humanos, cuyo fin es buscar el bien común y respeto del individuo. John F Kennedy la definió así: “La democracia es una forma superior de gobierno, porque se basa en el respeto del hombre, como ser racional”.

Si realmente queremos construir o rehacer este país, y comenzar a diluir y erradicar los procesos de abusos de autoritarismos, de truquerias tan inherentes dentro de la población, tiene que haber un alto grado de sensibilidad de respeto hacia los demás y espiritualidad hacia la verdadera formación de nación.

Con los altos índices de autacracia que padecemos, no aceptamos sugerencias, estímulos, auto-criticas. Todo lo sabemos y a cualquiera despedazamos, aunque desconozcamos o ignoremos el tema. Cuando los Estados Unidos de América aprobaron su Constitución en 1787, uno de los miembros de la Comisión Constitucional, Benjamin Rush, envió un mensaje (no por telégrafo o Internet) a Jefferson quien estaba expectante de la redacción y aprobación, con un mensajero que galopo por varios días. El mensaje llevaba un contenido corto y profundo: “Ya esta. Somos una nación”. No se discutió de darle vuelta a nadie, o serrucharle el piso a alguien, o dejar una Constitución preparada para hacer averías. Esa es la falta de espiritualidad de que nuestra sociedad ha carecido y los vicios que tenemos que erradicar.

¿Qué le sucede a América Latina y a Nicaragua? Autoritarismos, guerras, dictaduras. Toda causa produce un efecto, que a su vez trae sus secuelas y consecuencias. Como nicaragüenses, lo podemos resumir en injusticia social, ignorancia (premeditada), codicia, individualismo y carencia de espiritualidad. El pobre forma la mayor parte de los habitantes de este país. Marginado, ultrajado, humillado, y lleno de vicios sociales. Como ejemplo real: hace unos pocos días el país amaneció alborotado cuando un dirigente dio a conocer su equipo asesor o gabinete, siendo publicado por los medios de información. Las respuestas no se hicieron esperar en el nuevo sistema llamado blog. Los ciudadanos reaccionaron ante los nombres publicados. Se percibe la protesta, más por intuición e instinto, por las experiencias sufridas, que por racionalidad. La irracionalidad-que generalmente viene de todos los estratos- se trasluce cuando la gran mayoría expresa: “después de Ortega o quien sea, cualquier cosa”. Incluso el actual Vice-Presidente de la República Dr. Jaime Morales, en los 80 publicó su libro titulado: “Mejor que Somoza, cualquier cosa”.

La ciudadanía dentro de su concepción guerrerista y machista, ignora que un Estado, no se forma jugando al bingo, a la chalupa, o a la lotería. Tiene que ser algo más serio que lanzarse a una aventura para obtener privilegios, cargos, negocios, o por amiguismo. Así como no puede haber un lago o río sin agua, no puede haber democracia sin educación.

A medida que la población crece aceleradamente, inclinada más a la pobreza y miseria, a la mediocridad e ingobernalidad, hay un incremento mayor de un canibalismo social, en el cual persiste la desconfianza, el cuecho, la falta de credibilidad y valores humanos en todos los niveles de la sociedad.

Con relación a países europeos como Holanda, Noruega, Dinamarca, Bélgica y otros, Nicaragua es dos a tres veces más extensa que los mencionados, con poblaciones similares a la nuestra, y contamos con más recursos que ellos. Tenemos ventajas climatologicas en relación a los climas fríos que sufren estos países. Muchos de ellos su riqueza se basa en la agricultura, teniendo que recoger sus cosechas en periodo de tres a cuatro meses antes de las heladas. Y aun con estos inconvenientes recibimos ayuda de estos países. Por que no podemos hacer lo mismo? Recientemente apareció una publicación de los “Gobiernos (no países) mas ricos del mundo”. China se sitúa en el primer lugar. Nicaragua- a como ha sido siempre- estamos en los puestos finales codeándonos con los países africanos.

El otro gran problema que se escucha en este laberinto de pasiones políticas es el tema de la clase política. La mayoría de ellos vienen de esta misma sociedad, que por herencia ha venido practicando el canibalismo social. Los que invaden el terreno de lo político, por olfato y visión perciben que la arena política a nuestro estilo, ofrece oportunidades de obtener más y mejores dividendos, sobre todo en un país en donde flota la ausencia de la ley. Hay un aprovechamiento del espacio y el tiempo que es vital en el corto desarrollo de la vida, para realizar sus sueños de obtener protagonismo, poder, riqueza. Pero, en este laberinto social, hay protagonistas de todo tipo. El empresario, que en la actualidad, los sistemas económicos lo empujan a participar en la política.Ya hay varios presidentes en América Latina, gocen o no del poder, los nuevos sistema corporativos, Fondos Monetarios y Bancos Mundiales, les permiten también gozar de las oportunidades que los gobiernos les ofrecen. No es que el obtener ganancias sea pecado, lo malo es cuando en países como los nuestros no hay reglas del juego económico y social, y especialmente no existe el imperio de la ley.

La gravedad y desconfianza de la población hacia el político en si, es que emplean los mismos sistemas ortodoxos, que nunca han funcionado a través de décadas. Alianzas, mini-partidos, candidatos incapaces, escogencia de funcionarios de dudosa reputación, rompimiento de las Leyes Orgánicas de los Poderes del Estado, etc. Todo este laberinto y anarquía ha venido creando a verdaderos necrófilos de la política. El término se ha usado con ideología, y necrofilia se refiere a la obsesión o perversión sexual que impulsa al uso de los cadáveres. En este caso la necrofilia política es la obsesión política a usar sistema o modelos obsoletos que nunca han dado ningún buen resultado. El investigador o científico cuando esta creando una sustancia o medicamento, y si algunos de los elementos empleados no funciona, sencillamente busca otro. Aquí nos encontramos con la aberración de creer de que utilizando el mismo sistema empleado desde 1821 hasta nuestros días, vamos a transformar este país. Sencillamente lo que se busca es vivir en el mismo y continuo desorden y caos. La expresión generalizada de los necrófilos políticos es que hay que poner a cualquiera, cuando la experiencia nos señala, que especialmente en los últimos anos esta forma de practica política no funciono. No podemos seguir siendo un país surrealista.


*Diputado MRS
Microbiólogo-Estudios de Ciencias Políticas.