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Como todo el mundo, quiero expresar la gran alegría que significó el rescate de los 33 mineros de Chile. Pero quisiera llamar la atención sobre algunos hechos.

A la vista de todos ha quedado meridianamente claro el comportamiento de dos clases sociales antagónicas. Con principios, valores y comportamientos diferentes. Por un lado los obreros chilenos que durante 69 días han mostrado al mundo las grandes cualidades con las que únicamente los trabajadores cuentan. Disciplina, combatividad, resistencia, paciencia, fuerza, modestia y sobre todo hermandad de clase.

Por otro lado está el espectáculo, la hipocresía, las mentiras, el estilo de vida que ha representado el Presidente derechista de Chile y también el oportunismo de los medios de comunicación internacionales, que de todo sacan tajada. Hasta de las mayores desgracias.

Veamos las cosas en orden. La Empresa minera debería haberles garantizado a esos trabajadores condiciones de seguridad en ese trabajo tan duro y riesgoso. El gobierno de Chile debió exigir a través del Misterio de Trabajo que esas condiciones se cumplieran. Era su deber mínimo y no lo hicieron. Primaron los intereses del lucro ante los derechos humanos y laborales. El hacerse de la vista gorda ante los empresarios.

Después de que se produjo el desgraciado accidente y los mineros quedaron soterrados vivos, la empresa debió asumir las labores y los gastos del salvamento. Debieron estar en primera línea de la tarea. No. Fue el estado que usando fondos del erario, o sea del pueblo chileno, hizo gastos millonarios sin que la empresa aportara un centavo.

Cuando la ciencia y la tecnología moderna aportan la solución, mientras los obreros se comportan heroicos y serenos hasta que los liberan, otros andan en campañas publicitarias ofreciéndole a los familiares toda clase de dadivas que les niegan al resto de las familias obreras. Salud, casas, electro domésticos, autos.

Cuando son rescatados los 33 héroes, el señor Piñera quiere aparecer como el héroe 34. Los capitalistas del mundo se derriten en alabanzas al señor Presidente.

Ahora vienen las preguntas. Salvaron a esos 33 mineros que serán beneficiados con mejores condiciones de vida, ¿y los miles de mineros restantes? Seguramente van a seguir mordiendo el leño a menos que les toque vivir otro calvario como el que acaban de vivir sus hermanos de clase.

Son dos clases sociales diferentes, dos mundos contrapuestos. La sociedad Capitalista desnuda y en harapos, enseñando todas sus miserias.