•  |
  •  |
  • END

“Hoy leí la columna que ustedes publican en EL NUEVO DIARIO. Me movió a escribirles para decirle a la persona que escribió que yo me siento muy identificada con ella, que mis noches también han sido muy sombrías siempre y que igual que ella, me he sentido rara desde que era niña. Siempre he querido entender lo que pasa conmigo, ahora que he leído su escrito, me doy cuenta que el secreto que tengo es una carga que me absorbe la vida y al ver cuánto valor tiene ella para escribir así tan abiertamente, me hace sentir que algún día quisiera también hablar de lo que a mí me pasó”.

Así escribe una de las lectoras de la Columna Hablemos de abuso sexual, que todas las semanas y desde hace tres años publica el Movimiento contra el abuso sexual en EL NUEVO DIARIO.. Igual que ella, también se dirigen a la dirección del movimiento, que es hablemosde.abusosexual@gmail.com y a la de yotecreo@gmail.com, diferentes personas de este país y de varios países latinoamericanos, Estados Unidos, Canadá y España.

Me parece importante abordar hoy este tema, ya que nos da la oportunidad de valorar el impacto que ha tenido la columna tanto a nivel nacional como internacional, particularmente desde las expresiones de las/os sobrevivientes y sus familiares. Sobre todo si apreciamos que otras/os sobrevivientes se dan la oportunidad de comunicarse, de buscar apoyo, de sentir que es posible salir adelante.

La columna ha estado abierta a diferentes personas que escriben sobre este tema: sobrevivientes, familiares de sobrevivientes, estudiosas/os y expertas en el tema, personas con mucha sensibilidad humana ante el dolor que representa el abuso sexual. Ésta ha sido una de sus riquezas.

La otra riqueza ha sido la reacción de las/os lectoras/es, ya que nos hemos podido dar cuenta que hay mucha necesidad de tener información y que también hay mucha sensibilidad humana, mucha disposición para hacer más, para apoyar a las niñas, niños, adolescentes y mujeres que vivieron este horror en su niñez y/o adolescencia.

Para las/os sobrevivientes no ha sido fácil escribir en la columna, a pesar de esto muestran su disposición para hacerlo, luego que se encuentran en un proceso que les permite trabajar la secuela traumática. Ellas refieren que, en la medida que están creciendo con su proceso, también sienten la necesidad de hablar sobre este tema que les ha estado prohibido desde que eran niñas/os y adolescentes.

Y en la columna semanal han encontrado una alternativa, que les permite expresarse, presentar su testimonio sobre lo que han vivido y sobre los esfuerzos que han realizado para llevar adelante su proceso, para reconocer la secuela, para superarla, para mostrar cómo han perdido el temor al abuso y al abusador, para aprender a reconocerse, aceptarse y quererse.

De esta forma, se puede ver como logran motivar a otras/os sobrevivientes que se dirigen al correo del movimiento, buscando apoyo o simplemente hablando sobre lo que les ha ocurrido. Con algunas de estas personas se han creado cadenas de comunicación, para apoyarles emocionalmente, para buscar alternativas de atención en sus países –cuando no son nacionales- o bien mantener la comunicación mientras esta persona se fortalece y decide iniciar un proceso.

Entonces se hace evidente que las/os sobrevivientes además de tener la intención de romper el silencio, de dejar de guardar un secreto que les ha marcado la vida, y expresarse desde las fortalezas que el abuso les había expropiado y que ahora han recuperado; también quieren que su mensaje sirva a otras/os sobrevivientes, quieren motivarles para que también rompan el silencio.

En la consulta, alguna de las mujeres que ha avanzado en su proceso, me ha dicho: “Quisiera poder poner muchas mantas en esta ciudad, llenar las paredes de mensajes, para decir que soy sobreviviente, que al fin puedo hablar y sentir que no tengo el control del abusador sobre mí, quisiera decirle a otras sobrevivientes que pueden salir adelante”. La columna Hablemos de abuso sexual ahora está siendo esta alternativa.

Cuando ellas/os –las/os sobrevivientes- han visto su artículo publicado y conocen la reacción de lectoras/es, también valoran lo que han hecho y regularmente lo reconocen como un avance en su proceso, que les lleva a reconocer sus fortalezas y a sentirse cada vez con mayor capacidad de seguir adelante.

La columna cuenta ahora con tres años de publicación, sostenerla ha sido un gran esfuerzo que como vemos tiene su base en las personas que escriben –particularmente las/os sobrevivientes y por otro lado, en las/os lectoras/es que complementan la validez de este esfuerzo. Podemos decir que uno de los propósitos de la columna está rindiendo sus frutos.

Es importante mencionar el apoyo con que ha contado el Movimiento contra el abuso sexual, por parte de la Dirección de El Nuevo Diario, que deja ver su sensibilidad humana y su disposición de apoyo a niñas, niños y adolescentes.

Desde el Movimiento contra el abuso sexual, invitamos a todas/os para continuar sosteniendo esta columna, a fortalecerla para siga siendo un punto de fortalecimiento de quienes han vivido abuso sexual.


Hablemosde.abusosexual@gmail.com