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Después de haber investigado profundamente, aun me parece mentira. Fue el 30 de octubre de 1998, cuando la naturaleza negó la vida a pobladores antes situados en las faldas del volcán Casitas y pueblos aledaños, los cuales fueron escenario de un gigantesco Alud.

Todo comenzó con los 6 días de lluvia persistentes (según lo relata María Centeno González, una de las sobrevivientes de la gran tragedia) las cuales fueron montando el escenario de la tragedia, debido a estas lluvias el agua se acumuló en el cono del volcán y la tierra ante la saturación del suelo comenzó a suavizarse lo cual produjo ruidos extraños como de helicópteros volando juntos, según relatan muchos sobrevivientes.

La alcaldesa de Posoltega, Felícita Zeledón, dio la alerta a las autoridades de Managua de que podía suceder una catástrofe, pero fue ignorada por el gobierno y los mandos militares, incluso llegó a ser tildada de loca, según el ensayo del periodista Jorge Ramos Ávalos, a la vez hubo otros avisos, la noche anterior a la tragedia. El encargado de la antena del Canal 2 anunció su retirada del puesto de trabajo a sus jefes correspondientes, afirmando que la tierra hacía “ruidos raros”.

Ignorando las autoridades las señales de una posible catástrofe, no se hicieron vuelos de reconocimiento ni se tomaron medidas preventivas.

A la mañana del 30 de octubre de 1998 continuaron las lluvias con gran intensidad, los sobrevivientes cuentan que la visibilidad era casi nula, puesto que había mucha neblina. A eso de las 10:28 am, María Luisa Laguna Rueda, sobreviviente, discutía con su marido acerca de los ruidos que se escuchaban, ella afirmaba que eran helicópteros que venían al rescate de ellos por las inundaciones, en cambio su marido alegaba que era el volcán que se les podía venir encima.

Mucha gente sentía miedo, otros, curiosidad por los retumbos que hacia la madre tierra, y como dije antes, ellos (as) confundían estos estruendos con el volar de varios helicópteros. Algunos pobladores quisieron dar alertas de un posible derrumbe pero no contaban con tecnología o algún medio de comunicación, por lo tanto, no pudieron contactar a las autoridades correspondientes en ese momento.

Y fue a las 10:30am cuando la naturaleza se olvidó de toda piedad, y se vino el deslave del volcán Casitas, una avalancha de lodo que traía piedras, árboles, troncos y todo aquel objeto dispuesto a la destrucción de la vida nicaragüense, muchos corrieron, otros se refugiaron, todos gritaban, algunos alertaban a los demás mientras corrían por sus vidas y en cuestión de minutos, si es que no fueron segundos, los pueblos a las faldas del volcán casitas quedaron enterrados.

Por más de 24 horas no se supo nada de la catástrofe, fue hasta el sábado 31 que se dio a conocer la tragedia por Benjamín Chávez (Corresponsal de EL NUEVO DIARIO) quien llegó a Posoltega caminando desde Chinandega.

¡Apocalíptico! Era el titular de EL NUEVO DIARIO, del 1ro de noviembre de 1998, cuando se dio a conocer la noticia a nivel nacional.

Ese mismo día un helicóptero se dirigió a hacer el reconocimiento del lugar pero pronto se convirtió en una misión de rescate, puesto que se encontraron con algunos sobrevivientes semienterrados en el lodo, los demás estaban muertos, no se podía aterrizar con mucha seguridad, el rescate sobre tierra era imposibilitado por el fango.

Cuando las autoridades pudieron dirigir las misiones por tierra comenzaron a rescatar más sobrevivientes los cuales sin comer y con heridas graves, se mantuvieron con vida, algunos después de ser rescatados murieron, y a los muertos no se les podía dar santo entierro, puesto que eran incinerados inmediatamente para evitar epidemias. Muchos nunca fueron encontrados.

Llantos, lágrimas, lamentos, búsqueda desesperada, dolor, sufrimiento, era todo lo que se encontraba en ese lugar, muchos perdieron sus familias enteras, otros perdieron la mitad de sus familias, y hay familias donde no quedo ninguna descendencia. Se estima que murieron más de cuatro mil personas.

Lo que el gobierno de Arnoldo Alemán, para ese entonces, había catalogado y anunciado como simples lluvias sobre el territorio nicaragüense, se convirtió en la peor catástrofe natural después del terremoto del 1972, el huracán Mitch.

Según los reportes de Ineter el desastre del volcán Casitas se dio especialmente sobre las comunidades de Rolando Rodríguez y El Porvenir, las otras comunidades fueron dañadas en menor densidad.

Tenía 7 años cuando ocurrió la catástrofe, para ese entonces no tenía la menor noción de lo que pasaba ni de qué tan grave eran las catástrofes naturales que sucedían en el país, pero ahora lo he investigado , y me he dado cuenta de la intensidad de la tragedia, he estado frente al volcán ahora ya nada queda en las faldas más que un cause en la cumbre que evidencia la magnitud del deslave,es como que si elser humano jamás hubiera habitado tal lugar, y parece una ficción que haya ocurrido una tragedia de tal envergadura
Sé que la gloria está en el cielo, pero bajo las tierras adyacentes y las faldas del volcán Casitas estarán para siempre nuestros hermanos nicaragüenses.