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No encontraba como titular este escrito, pero de repente vino a mi memoria uno de los libros de lectura obligatoria que mi padre me impuso cuando tenía unos quince años de edad y sobre los cuales me examinaba una vez terminada su lectura.

Se vino a mi mente el nombre de Utopía, el cual fue usado por Tomas Moro para bautizar con este termino una isla perdida en medio del océano cuyos habitantes habían logrado el estado perfecto al conseguir el bienestar físico y moral de sus habitantes ,así como el disfrute común de los bienes. Utopía es un sueño imaginario e irrealizable. Desde el señor Moro, suele considerarse utópico, lo que es imposible de construir o encontrar.

Mi utopía refleja mi sueño e inquietud de una mejor Nicaragua a través de la elección de los miembros de nuestra Asamblea Nacional de acuerdo con sus capacidades, méritos y dedicación al pueblo y dejando a un lado los intereses del dueño del dedo.

Para ser sincero, mi utopía tuvo inicios de convertirse en realidad cuando se habló de primarias y que el pueblo tendría la posibilidad de escoger las personas que los representarían en la Asamblea y ya no por el caudillo de turno.

El PLC fue el responsable de darle visos de materialización a esta utopía al iniciar su campaña de primarias para las posiciones de elección popular, incluyendo al postulante de la oposición para candidato presidencial a través de un proceso electoral el cual se iniciaba con unas primarias partidarias.

Fue el Dr. Alemán, el acusado de caudillo y de ser el enemigo público número uno de la democracia, quien planteó la necesidad de terminar con el dedo e iniciar el proceso de democratizacion del PLC a través de un proceso de primarias electorales. Al resto de llamados lideres demócratas, parece que no les gustó la idea.

Tampoco nunca se llegó al acuerdo de la elección por primarias de la persona que representaría al liberalismo en las próximas elecciones presidenciales, pues para una parte del liberalismo prevaleció el principio conservador de los treinta años de que la capacidad de elegir candidatos es el resultado de capital mas ilustración, y careciendo el pueblo de dichos atributos, este no tiene derecho a participar en la elección de los candidatos a correr por la Presidencia de la Republica.

No existe duda alguna acerca de la honestidad, capacidad, transparencia y amor al pueblo del señor electo por el consenso de una persona para ser candidato a la presidencia de la República, pero con dicha elección mi utopía de elecciones primarias para elegir mejores diputados se fue al carajo y todo lo que se vislumbra en el panorama es una asamblea llena de “padres de la patria” resultantes de los dedos y de cuotas de poder, con el único objeto de repartirse el queque, igual que en el pasado y sin pensar en el pueblo.

Fuera de un reducido grupo de diputados que valdría la pena reelegir, ¿cuántos de los que tienen diez o quizás mas años de ser legisladores y nunca han bostezado palabra por el pueblo, merecen estar de nuevo en el recinto legislativo? Lógico hubiera sido que el pueblo tomara la decisión en unas elecciones primarias de escoger el candidato a Presidente de la República por parte de la oposición y a las personas que correrán en noviembre de 2011 para el cargo de diputados.

El famoso cuento de que algún día seremos república es igual que la República de Platón, una utopía, pues mientras nuestros diputados se continúen eligiendo por el dedo y su conciencia, razón y patria estén a la altura del estómago y más que representantes del pueblo tengamos como regla general diputados con patentes de corsario al mejor estilo inglés del siglo XVI, Nicaragua, con la que soñamos todos, seguirá siendo Utopía.

Hace algunos años uno de mis hijos, a su regreso a Nicaragua, me preguntó: “Papá, cual es el diputado de mi distrito domiciliario a quien puedo acudir para defensa de mis derecho “,mi repuesta fue, “aquí no hay diputados electos por el pueblo, del pueblo y para el pueblo, los diputados son electos por Daniel, Eduardo y Arnoldo, de gente de Daniel, Eduardo y Arnoldo, para Daniel, Eduardo y Arnoldo ”.

A pesar de lo anterior, nos guste o no, quien ha iniciado la transformación de lo anterior ha sido el Dr. Alemán con el establecimiento de primarias en el PLC para la elección de todos aquellos cargos sujetos a elección popular dentro de un proceso de liberalización del partido. Ojala aun se logre que la selección de estas personas, en especial la de los candidatos a diputados del PLC sea a través del voto popular y el que Nicaragua será Republica algún día, deje de ser utopía y se convierta en una realidad por el bien de las generaciones futuras.

La redención de Nicaragua pasa en parte por la elección de nuestros diputados a través de un sistema uninominal de selección y elección.


Hagamos esta utopía realidad, luchemos por escoger nuestros diputados con libertad.-

gareas@cablenet.com.ni