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El medio impreso incursionó en la intimidad de la gente, igual que la Biblia, ingresó por la imprenta en el conocimiento de los que ostentaban la fe por fe y la Iglesia cristiana, descubrió que tenía que cederle argumentos para sobrevivir ante el ascenso de lo que ellos mismos llamaron oscurantismo y revolución industrial.

El medio impreso desarrolló el pensamiento humano y logró masificarlo hasta donde el cristianismo permitió y el liberalismo como idea lo trascendió.

Y bien, ¿el periódico? Comenzó casi igual a la imprenta uno de los antiguo lo celebran en Estrasburgo (este de Francia) del 7 al 12 de junio con motivo de la celebración de más 400 años del nacimiento del primer periódico, “Relation”, impreso en esa ciudad que entonces era alemana.

El primer medio de comunicación entre los hombres fue la invención de la imprenta asociado con otros, perfeccionó la prensa y el material de impresión, así como la tipografía. Dio un impulso vital a la prensa escrita.

Este medio perfeccionó sus técnicas en forma constante y constituyó el instrumento principal de los grandes cambios culturales en el mundo. Los periódicos y los diarios son el producto de la revolución industrial.

A medida que el número de la población sabía leer y escribir, y que la presencia de las masas se hacía más efectiva en la política, los periódicos se fueron convirtiendo en el principal medio de comunicación. ¡Ah eureka dijo la clase política!
En América el periodismo impreso nace con el siglo XIX, el Río de la Plata fue en 1700, el primer periódico impreso en Buenos Aires apareció en 1801 y se tituló “Telégrafo Mercantil”

El primer periódico aparecido en el país fue la Gaceta de Nicaragua, el 31 de agosto de 1830. Publicado en Granada, en la Imprenta del Gobierno, era dirigido por el Ministro General del Gobierno Lic. Agustín Viril, se cree que no pasó de un número; sin embargo, es la muestra más antigua del periodismo nicaragüense.

¿Y? Ahí nace la técnica de los titulares en Nicaragua. No quizás el más antiguo de ellos, no es exactamente un titular, era slogan y escrito así “unas veces se destruye la libertad por los excesos que por los enemigos” en el “Telégrafo nicaragüense” el 20 de agosto de 1835, en su registro del primer numero siendo Director de Estado José Zepeda.

Estos antecedentes históricos ubican el hecho de que el uso de titulares en el medio impreso fue una herramienta de lucha política y no “un arte” o “ciencia”.

¿Arte o ciencia? Nos dijeron “expertos o catedráticos y decanos” y daban ese statu al ejercicio periodístico, acorde a intereses en la vana discusión si era oficio o profesión
Los titulares en el medio impreso tienen una de las connotaciones más importante de la historia de la ciencia de la comunicación.

Siguió la radio tiempo después, la TV a continuación y las frases o acotaciones de trivialidades de internet en el mundo de hoy manejadas como “titulares” demuestran el uso absoluto con fines políticos anti o propartidarios”

Según el concepto de “titulares” que nos enseñaron en la Facultad de Comunicación este era “se puede afirmar que las funciones del título, tienen una serie de teorías, más o menos aceptadas en la actualidad. Charles Grivel formulaba esas funciones del siguiente modo: primero, identificar el texto; segundo designar su contenido; y tercero, destacarlo. Otra definición del título es: “Una serie de signos lingüísticos que puede aparecer al comienzo de un texto para designarlo, para indicar su contenido general o para llamar la atención del público lector”.

El punto de partida es aceptable. Primero, porque, las funciones de designación, indicación del contenido y seducción del público no están presentes al mismo tiempo.

Sólo la primera es obligatoria, las otras dos serían opcionales y, en todo caso, añadidas. La primera, sin embargo, puede verse cumplida con un título semánticamente vacío, que no indique para nada el contenido del texto y cuyo carácter seductor sea aún vacío, y ahí esta el inicio del manoseo científico con interés político y lo remite a una herramienta de lucha ideológica.

Segundo, –esas funciones no han sido dispuestas en orden de dependencia, ya que la primera y la tercera pueden funcionar perfectamente sin la segunda, Entonces da paso a la guerra de ideas, conquista de criterios y orquestar condiciones para “derrotar al enemigo”

Y tercero, porque, por muy obligatoria que resulte la primera función, no siempre se cumple perfectamente, ya que muchos titulares tienen el mismo referente pero no el mismo contenido, por lo que ese título en sí mismo no es suficiente para distinguirla con mayor perfección.

Mientras más confuso sea todo, queda en nuestra mano la manipulación, que no es mismo que orientar. Queda todo listo para “inducir” no educar. Nos queda “indicar” no informar para que la gente decida por si misma y esto cierra el ciclo que los titulares es el paso inicial de tener un instrumento de lucha ideológica, no un medio de responsabilidad social, dejando en desventaja la visión de una empresa periodística, que la deteriora en un peligroso y pésimo manejo de la política.


Carlos Salgado les invita a debatir, platicar y entendernos
http://salgadoperiodismo.blogspot.com/