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Hace ya 60 años que Costa Rica abolió el ejército producto de la concepción civilista y la visión estratégica de desarrollo del entonces jefe de la revuelta armada y posteriormente 3 veces presidente de la República don José Figueres Ferrer (Don Pepe). Es admirable que, en medio de las oleadas de militares gorilas, golpes de Estado, asesinatos, terrorismo de Estado, armamentismo, doctrina de seguridad nacional, todos eslabones de una misma cadena implementada por la CIA, el Pentágono y la Casa Blanca, a raíz del triunfo de la Revolución Cubana, Costa Rica estuviese al margen de estas embestidas criminales y asesinas.

Este pequeño país constituyó una referencia de paz, desarrollo económico y social, diplomacia y respeto a los derechos humanos. Desplazados, perseguidos y pobres de Centroamérica, hicieron – y hacen-de Costa Rica, su segunda patria. Lo anterior no obvió su alineamiento a USA en todos los foros internacionales. Inclusive, la sociedad costarricense ha sido, y es, una de la más norteamericanizadas del continente latinoamericano.

En los años 80, cuando Centroamérica era un polvorín y USA luchaba por involucrar a Costa Rica en el conflicto militar contra Nicaragua y la Revolución Popular Sandinista, lo cual al final consiguió, el presidente de entonces don Luis Alberto Monge, proclamó la política de neutralidad perpetua de la hermana del sur respecto a los conflictos militares centroamericanos. A pesar de la instalación de radioemisoras antisandinistas patrocinadas por la CIA y la presencia de militares del comando sur de Panamá, creando las condiciones de infraestructura para la invasión desde suelo panameño y costarricense contra Nicaragua, la declaratoria de neutralidad perpetua, constituyó un hito histórico, aunque sólo haya sido una estrategia de relaciones públicas y de diplomacia a nivel internacional.

Con el transcurso del tiempo, gobernantes y algunos sectores económicos e ideologizados del pueblo costarricense, han venido perdiendo estos valores. Recientemente dicha neutralidad y política civilista y pacifista, han quedado por el suelo al permitir o autorizar el congreso de ese país, la presencia para el resto del 2010, de miles de marines armados hasta los dientes, con barcos, aviones, helicópteros, dizque para combatir el narcotráfico, hacer labores medicas y de infraestructura.

¿Por qué USA no combate el narcotráfico a lo interno de su país desmantelando los grupos mafiosos de narcotraficantes que pululan en los diferentes estados de la Unión Americana? ¿Por qué USA no impulsa grandes programas de salud mental para que una sociedad enfermiza, como la norteamericana, no constituya el primer mercado de consumo de drogas en el mundo? ¿Por qué USA no invierte miles de millones de dólares en los países productores de droga y en aquellos que usa el narcotráfico como puente para ayudarlos a salir de la pobreza sino que destina la ayuda económica al negocio de la guerra como el Plan Colombia?

A nadie van a convencer de que la presencia militar USA en Costa Rica es para combatir el narcotráfico. Se trata de un paso adelante en la implementación de la estrategia militar de la Casa Blanca contra la revolución Bolivariana y la Nicaragua sandinista. Las pretensiones costarricenses sobre el Rio San Juan no han desaparecido. Tampoco USA quiere que el FSLN salga victorioso en las elecciones del 2011.

En el año 1989 la 82 división aereotransportada invadió Panamá asesinando a miles de ciudadanos de la tierra de Torrijos. Los marines se estacionaron en la zona del canal para pender, como espada de Damocles sobre las elecciones de 1990. La historia nuevamente se repite. Los marines no se retirarán de Costa Rica a finales del 2010. Llegaron para quedarse. A partir de su presencia e instalación, han comenzado el trabajo para crear las condiciones de a amenaza contra la Nicaragua sandinista, solidaria, cristiana y revolucionaria.

La excusa es el dragado que se está haciendo sobre el río San Juan, cuyos sedimentos depositados en el fondo y que secan el río en el verano, provienen de territorio costarricense a través de los afluentes del San Juan lo cual está causando un impacto ambiental negativo. Antes del despliegue militar televisado a la sociedad costarricense e internacional, el gobierno de la hermana del sur, a través de su cancillería se ha alineado a la política expansionista, militarista y agresiva de los sectores reaccionarios colombianos para, junto con el gobierno de Honduras, hijo del golpe de estado, golpear, presionar y mutilar de sus riquezas existentes en la plataforma marítima del atlántico, a nicaragua.

El dragado no debe excusa para militarizar la parte este del territorio costarricense fronterizo con Nicaragua, ya que esto constituye un primer paso de algo que puede crear mayor extensiones en las inestables relaciones diplomáticas entre ambos países por el Río San Juan. Si se comenten irregularidades como lo señala el canciller tico, estas pueden subsanarse mediante el diálogo, el entendimiento y la camaradería. El dragado servirá también a los empresarios turísticos costarricenses. ¿Olvidó la presidenta Chinchilla todo lo que expresó respecto a las buenas relaciones bilaterales cuando visitó Managua?. El pueblo costarricenses, un pueblo cívico, democrático y antibelicista, debe estar atento y alerta ante los objetivos de Obama contra Nicaragua a través de Costa Rica.

Los nicaragüenses debemos unirnos a los sectores costarricenses que no quieren de su patria una plataforma de agresión contra otros pueblos hermanos. Movilizarnos para repudiar la presencia y exigir la salida de los enemigos de la humanidad que se estacionaron en Costa Rica, es una necesidad para la defensa de la soberanía y autodeterminación de los pueblos en su búsqueda de la paz y el desarrollo económico y social. Antes de la búsqueda a conflictos militares, debemos unirnos para combatir el flagelo que desangra a nuestras sociedades como lo es el narcotráfico y el crimen organizado internacional en esta parte de fronteriza de ambos países

carlosmcorea@yahoo.es
San Carlos