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Se debe reconocer con toda sinceridad como buenos cristianos, que nuestra Nicaragua llora y vive angustias y profundas penas por la continuidad de los atropellos y ultrajes que recibe de algunos malos hijos que anteponen su amor a la patria querida, sus intereses personales que tienen como meta conseguir en los caminos turbios de la política lejos de la legalidad y el total y definido respecto a las bases que sostienen el marco de lo que es y debe ser una Nicaragua respaldada y formalizada como una Nación organizada de acuerdo con los ordenos de la Constitución de más leyes y reglamentos de observancia sin restricción alguna, prebendas y mucho dinero.

Lamentablemente nuestra Nicaragua en los últimos dos años carga castigo en sus espaldas, burlas a sus leyes, fraudes electorales y resoluciones en que el capricho, la torpeza, el servilismo y el amor desenfrenado a los caudales, han dejado como testimonio visible un prolongado desafuero que nunca antes había vivido nuestra amada Nicaragua…
Y llora Nicaragua y los que sentimos y amamos esta tierra de soñados paisajes, cruzada de ríos caudalosos con montañas y praderas de color esmeralda, no podemos separarnos ni manifestar indiferencia ante este cuadros de dolor que sufre esta Nicaragua admirable patria de poetas visionarios, talentos escritores, músicos selectos, profesionales de prestigio y arropados y valientes defensores de su soberanía. Expertos en Psicología general y profundos estudios de la Teología estiman como necesario el llanto, y en su momento la Madre, los hijos y los parientes todos del entorno familiar debemos con sanos sentimientos y elevada moral brindar solidaridad como bálsamo que facilite mitigar ese derrame de lágrimas que trastornan nuestra vida amorosa.

Se han publicado diversos estudios sobre las penalidades que viven los padres de familia, penalidades que las conozco y dejo escrito aquí que la muerte de nuestros seres queridos nos lleva a esa situación dolorosa que provoca el llanto, y elevar plegarias a Dios para soportar las secuelas de la muerte. Decía San Pablo la “muerte es como un enemigo, pero no podemos evitar su encuentro”. El mismo Jesús expresó en una madre que lloraba desconsolada, la muerte de su hijo “ten resignación dejo el Maestro” y agrego con ternura “ya deja de llorar, pues tu llanto lo siento y voy a ordenar a tu hijo que se levante y que venga a ti. Es posible que esta tragedia que tiene postrada a Nicaragua tenga final en breve y que nuestro querido Jesús escuche nuestros ruegos y le otorgue auxilio a Nicaragua y que no olvide nuestro protector Jesús que estos malos hijos que tienen en crisis a Nicaragua y que hoy todo lo hacen risa y no manifiestan temor a Dios, y que cada paso que den por no tener amor y respeto a su madre Nicaragua están caminando directo a vivir gravosas penalidades.


¡¡ Así sea!!

Masaya.

*Miembro de la Academia de Juristas de Nicaragua.