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“Cuando un grupo de personas comienza a hablar de formar una coalición, una unidad total de todos los partidos y líderes sin excluir a nadie, hay muchos que se llenan de esperanza y se alegran porque Nicaragua no está perdida. Si sacrificamos todo en aras de la unidad, el país está salvado, no habrá líder totalitario que le gane a una coalición de partidos donde nadie ejerza la hegemonía, sino que se sometan todos a la voluntad de la mayoría. Y ¿cómo puede ocurrir esto? Uniendo a todos aquellos que tengan aspiraciones políticas y que se inscriban para participar en unas elecciones primarias…quien gane estas elecciones primarias recibirá el apoyo de todos los demás para ser el candidato a la Presidencia de la República…yo entusiastamente apoyo una unidad total…por eso, sin perder mi identidad liberal constitucionalista, yo deseo participar en ese hermoso movimiento de unidad total y felicito de todo corazón a los organizadores del mismo que andan trabajando incansablemente para lograrlo. Éste es el momento de iniciar un movimiento unitario sin excluir a nadie…la unidad es el anhelado abrazo que debemos darnos aquéllos que amamos verdaderamente a Nicaragua.”

No me miren a mí, si bien es cierto comparto en su totalidad el contenido del párrafo anterior, no lo escribí yo, lo escribió de su propio puño y letra Fabio Gadea Mantilla. Ese ciudadano que le ha tenido suficiente fe, respeto y confianza a su partido y a su cúpula para aceptar tres períodos consecutivos como diputado propietario ante el Parlamento Centroamericano.

Fabio Gadea Mantilla, al presentarnos la solución para lograr la unidad de la oposición, aseveró que “deseaba participar en ese hermoso movimiento de unidad total”; incluso, “felicito de todo corazón a los organizadores del mismo que andaban trabajando incansablemente para lograrlo” alrededor de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) hasta que su mentor, Eduardo Montealegre y su comparsa María Eugenia Sequeira, torpedearon, difamaron, calumniaron, descalificaron y destruyeron el proyecto unitario más democrático conocido por las sociedades modernas y progresistas como son las elecciones primarias interpartidarias, sin importarles la honorabilidad de una de las instituciones de mayor prestigio para la defensa de los derechos humanos como es la CPDH.

Hoy Fabio Gadea rechaza su propia propuesta, su propio proyecto de elecciones primarias que promovió “entusiastamente” y que además, presentó como la solución más democrática para lograr la unidad total de la oposición.

Sin embargo, el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), en un esfuerzo por rescatar éste proyecto democrático unitario por excelencia, ha invitado a Fabio Gadea a que retome su propio proyecto de primarias para que no sea recordado como “el candidato de dedo que dividió a la familia liberal y facilitó el triunfo y consolidación de la dictadura sandinista.”

El PLC le ha propuesto a Gadea las siguientes ventajas: que él escoja a las personas que él estime conveniente para dirigir las primarias internas o interpartidarias, que nos diga qué reglas nos propone, qué tipo de padrón electoral le gustaría que se utilice, qué observadores electorales nacionales y extranjeros quiere que participen para que todos se “sometan a la voluntad de la mayoría” y “quien gane estas elecciones primarias reciba el apoyo de todos los demás para ser el candidato a la Presidencia de la República.”

Don Fabio, como lo dice usted mismo en su escrito, “si ama realmente a Nicaragua démonos ese anhelado abrazo de unidad con sinceridad y dignidad a través de elecciones primarias.”


*Secretario de Prensa y Divulgación del PLC