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El mundo actual experimenta un vertiginoso cambio en muchas áreas del conocimiento, de manera que las nuevas Tecnologías de Información y Comunicación están revolucionando las formas de vida, costumbres, normas, formas de enseñanza, etc. Además, estamos insertos en un contexto de libre e irrestricto comercio de bienes y servicios en diversos campos: economía, cultura, comercio, etc. En el contexto de la enseñanza de segundas lenguas, el español en estas últimas décadas ha tenido una relevancia significativa de manera que se ha desarrollado una variedad de investigaciones en el campo de enseñanza del Español como Lengua Extranjera (ELE) para diversos fines y necesidades de aprendices no hispanos.

Desde una visión amplia, la Enseñanza de Español como Lengua Extranjera (ELE) ha tenido un notable avance, esto significa que la “lengua de Cervantes” está en proceso de expansión hacia países no hispanos por diversas razones: intercambio cultural, negocios, turismo, etc. Además, esta nueva realidad lingüística (ELE) ha sido un “motor” que ha creado una variedad de investigaciones en distintas disciplinas del conocimiento: Lingüística aplicada en la enseñanza de lenguas extranjeras, didáctica de la enseñanza de lenguas extranjeras, planteamientos curriculares ligados a los enfoques nocio – funcionales en la enseñanza de lenguas extranjeras, planificación y elaboración de manuales de español como lengua extranjera dedicados a necesidades específicas: negocios, turismo, medicina, etc. Además, la creación de diversas asociaciones españolas (ASELE) e hispanoamericanas (SICELE) enfocadas en el desarrollo de investigaciones y certificaciones de estudios relacionados con la enseñanza de español como lengua extranjera.

El auge de esta enseñanza del español, tuvo su origen y desarrollo en las últimas décadas de la vigésima centuria, específicamente a inicios de los años ochenta, ya que sucedieron muchos eventos de diversa naturaleza. Por ejemplo, la incorporación de España a la Comunidad Económica Europea y posteriormente a la zona euro, el relativo crecimiento económico de la península, la internacionalización de algunas compañías e instituciones financieras españolas (Movistar, Unión Fenosa, Iberdrola, Banco Santander, BBVA, etc) y el aspecto más importante, la concepción de un mundo como una “aldea global” donde las intercambios económicos y los culturales (lingüísticos) no presentan fronteras ni restricciones, al contrario experimentan un proceso de integración en todos las esferas sociales, tecnológicas, económicas, etc.

También, la creación del Instituto Cervantes a inicios de los noventa brindó un impulso vertiginoso a la enseñanza ELE, ya que su principal finalidad es difundir la lengua y la cultura españolas alrededor del mundo y especialmente en países no hispanos; de manera que este organismo pasó a administrar, coordinar e impartir los cursos ELE y los diplomas acreditativos del conocimiento del español como lengua extranjera: DELE. Asimismo, la elaboración y publicación del Plan Curricular del Instituto Cervantes (2007) donde se establecen las directrices para la elaboración de manuales y materiales de la enseñanza del español como lengua extranjera, niveles de referencia del español: A1, A2, B1, B2, C1, C2 de acuerdo con las directrices del Marco común europeo de referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación: MCER.

En la actualidad, la enseñanza del español como lengua extranjera y de alguna manera como lengua de especialidad, experimenta una moderada expansión en Estados Unidos donde la población hispana aumenta y paralelamente su poder adquisitivo, de manera que el español adquiere un valor económico y una proyección social en algunos Estados. En el caso de Brasil, por decreto legislativo se estableció la necesidad de enseñar español en las escuelas secundarias, un campo educativo con mucho potencial, pero con diversos desafíos debido a las limitaciones económicas. Finalmente, el relativo aumento de cursos ELE en algunos países asiáticos como Japón, Corea del Sur y China, aunque el porcentaje de potenciales hablantes es muy reducido en comparación con su demografía, las perspectivas de crecimiento son evidentes.

Otra de las razones de la creciente expansión de la “lengua de Darío” es su cohesión y su visión panhispánica. No podemos hablar de una norma única, al contrario, debemos estar claro de la existencia de muchas normas en todo el mundo hispánico y cada una tiene un fundamento histórico, un contexto sociocultural con sus peculiaridades que la distinguen de los demás. En América se presentan seis tipos según Moreno (2000): mexicano - centroamericano, caribeño, andino, chileno, rioplatense y del chaco. Además, para la península las normas: andaluza, canaria y castellana.

En esta última década la enseñanza de Español como Lengua Extranjera ha sido fortalecida por la publicación de diversas obras que consolidan la unidad del español y que contribuyen al desarrollo de las investigaciones en español como Lengua Extranjera (L2): la publicación del Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD), donde se consideran las dudas más frecuentes en el uso de la lengua española, la Nueva gramática de la lengua española (NGRALE) que ha sido considerada como “la gramática oficial”, pues sus recomendaciones normativas, basadas en la lengua culta, cuentan con el respaldo de los veintidós países de habla hispana que integran la Asociación de Academias de la Lengua Española; y recientemente el Diccionario de Americanismos (DA), que describe el léxico propio de los países americanos.


*UNAN-Managua.