•  |
  •  |
  • END

I
Después de treinta y tres años volví a Bluefields durante once días. Desde marzo de 1978 no había estado el tiempo necesario para reencontrarme con una ciudad a la que llegué por el camino del afecto. La travesía la hice esa vez junto con Orlando Núñez, Sylviane Fournier y John Taylor. La carretera al Rama seguía siendo una promesa incumplida; una parte asfaltada, otra de macadán con enormes baches y desvíos. Los sinsabores del viaje los compensaba el paisaje. Para entonces el negro Taylor era un alumno aventajado de Orlando en la Escuela de Sociología de la UCA; había leído y asimilado a los autores anarquistas que este le entregaba y recomendaba estudiar. En una negociación a dos bandas, había logrado que Jaime Incer lo nombrara como profesor de Estadística Social en la Escuela de Sociología.

En conjunto con David Tijerino, Fernando y Mariano López, estudiantes de ingeniería de la UCA, John, Orlando y Syta, viajaron hasta Laguna de Perlas a realizar una encuesta como parte de una investigación sociológica que nos habíamos impuesto. Por segunda ocasión me hospedé en casa de don Erasmo Tijerino Montiel y doña Claudia Pérez. Si la carretera al Rama era un desastre, las comunicaciones telefónicas andaban peor. Bluefields no ha logrado superar por completo estas privaciones. La carretera a Nueva Guinea es un suplicio. Ningún gobierno ha satisfecho este reclamo histórico; más bien constituye una bandera que agitan los políticos durante las campañas electorales. La insatisfacción de esta solicitud genera fuertes críticas contra los gobiernos nacionales. Sirve además como elemento catalizador de las diferentes etnias, quienes imposibilitadas en ponerse de acuerdo frente a distintos tópicos, unen sus voces exigiendo la construcción definitiva de esta arteria vital. Las mayores inversiones han sido en la reapertura o rehabilitación de varios aeropuertos.

Desde que los liberales jefeados por Rigoberto Cabezas izaron la bandera de Nicaragua en esta ciudad, el 12 de febrero de 1894, han pasado 116 años y todavía esta enorme franja geográfica no ha sido integrada plenamente al resto del país. La desconfianza hacia las autoridades nacionales persiste; sienten que constituyen una rémora. Por otra parte, la cuestión racial continúa sin resolverse. Cada grupo se atrinchera en su raza o en sus etnias. La atomización sociocultural es evidente. El único factor aglutinante sigue siendo la autonomía. Las representaciones en las esferas de gobierno local y regional, en vez de propiciar y procurar la unidad, generan cuotas de poder en permanente disputa. A la par de la identificación racial gravita la identificación política. Todos se sienten miembros de una raza o de un partido político. Sin dejar de reconocer el carácter letal del narcotráfico, hay quienes afirman que ante la falta de trabajo la droga se ha convertido en un sucedáneo.

La cuestión política en vez de unir provoca desasosiegos; las rencillas afloran a cada momento. Los partidos propician la balcanización en la Costa Caribe. A nadie conviene tanto estas divisiones que a los dirigentes de las diferentes etnias o grupos raciales. Un maquiavelismo de viejo cuño provoca de manera deliberada esta desunión. Mientras prevalezca esta fragmentación, la Región del Atlántico Sur -¿Cuándo corregirán este desatino?-, seguirá siendo la gran perdedora. La política local se maneja desde el poder central. Los partidos políticos funcionan de manera similar. Managua establece las reglas del juego, como eje rector de todo cuanto se hace o se deja de hacer en esta región del país. El pretexto esgrimido obedece al presunto carácter separatista de los pobladores de la Costa Caribe.

Para liquidar de entrada este argumento, Hugo Sujo, uno de los estudiosos de la historia caribeña, sostiene que tienen la suficiente lucidez como para saber que forman parte de un país único e indivisible; en la actualidad nunca han planteado demandas separatistas. Las exigencias gravitan en torno a una anexión efectiva. Los costeños creen que otorgan más al resto de Nicaragua, que lo que realmente reciben a cambio. En esta disparidad en los términos de intercambio, radica parte del problema. Los teóricos latinoamericanos dependentistas explican el fenómeno. El norteamericano André Gunder Frank, constató en su ensayo El desarrollo del subdesarrollo (1966), la existencia de un colonialismo interno en América Latina. La Costa Caribe nicaragüense ha padecido los rigores de una explotación inmisericorde de sus recursos naturales y pesqueros.

II
Mientras no hagan esfuerzos verdaderos por entender que la presencia de la raza negra en esa región se debió al reparto colonial europeo en el Caribe, Inglaterra será expiada permanentemente de sus culpas. El relevo asumido por Estados Unidos, como advierte Lizandro Chávez Alfaro, “tuvo para el neocolonialismo norteamericano (sustituto del colonialismo británico) el inconfundible olor de fuente muy accesible de materias primas y mercado de manufacturas”. Los costeños pocas veces aluden el saqueo colonial emprendido por Inglaterra; más bien se sienten profundamente explotados por diversos gobiernos nicaragüenses. No se puede exculpar a los gobernantes. Las concesiones mineras, pesqueras y madereras, continúan siendo auspiciadas por distintos ministerios de Estado. Las demandas de los pueblos originarios exigiendo respeto sobre tierras que les pertenecen son absolutamente justas. La demarcación territorial lleva demasiado tiempo y la espera rebasa la paciencia. Los gobiernos centrales y los líderes locales no tienen ningún apuro por concluir esta tarea.

Bluefields no puede convertirse en polo turístico, mientras persista la falta de una infraestructura adecuada. El problema de suministro del agua potable subsiste. Dos tareas apremiantes se había impuesto el Alcalde Pedro Bustamante en 1977. En agosto de ese año, me dijo que si resolvía el problema del agua potable y la comunicación telefónica con el interior del país, podía sentirse satisfecho. Con estos dos logros mejoraba la calidad de vida a sus habitantes y lograba una mayor fluidez en las operaciones comerciales y gestiones gubernamentales. Las deficiencias telefónicas las solventó la revolución sandinista en 1980. La creación del servicio de micro ondas abrió las transmisiones periodísticas en directo. Los primeros en hacerlo fueron Ada luz y Carlos Eddy Monterrey; a través de Radio Sandino informaron sobre el desarrollo de la Campaña de Alfabetización en la esta región.

El servicio de agua potable todavía sigue sin resolverse. Las cañerías filtran agua salobre. La investigación Agua salada, un estudio de caso sobre contrataciones públicas (2009), realizada por Eduardo Marenco del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), mostró los gastos excesivos en que incurrió ENACAL en instalar el servicio y corroboró que el agua está contaminada. “Contiene un grado de salinidad, coliformes fecales y coliformes totales no cumplen con los valores recomendados por la Organización Mundial de Salud (OMS)”. La escogencia de Scofran Creek por parte del Alcalde Bustamante en 1977, para abastecerse de agua, era el lugar indicado. El estudio ratifica que continúa siendo la mejor opción. La comuna prestaba entonces el servicio de agua. ENACAL debe plantearse seriamente superar estas carencias.

Bluefields todavía no cuenta con suficientes hoteles. Mientras las cámaras hoteleras y de turismo no se preocupen por mejorar la situación, estas dificultades se prolongaran de manera indefinida. Una enorme vacío en uno los lugares más atractivos del país debido a su riqueza multiétnica y multicultural. La falta de conexiones por carretera y su salida inmediata al mar, determina que sus habitantes tengan puesta la mirada en las islas del Caribe, Panamá, Colombia y Estados Unidos. Sin haber conseguido todavía las metas que se plantearon con la aprobación del estatuto de la Autonomía, algunas organizaciones culturales y de desarrollo local, hablan de la urgencia de actualizar su contenido. Con esta actitud obvian el obstáculo fundamental: la falta de voluntad política de los gobiernos para traducir a la práctica los alcances de este instrumento trascendental.

Lo que más hiere mi sensibilidad, ha sido la tardanza que muestran por eliminar los atrincheramientos racistas. Las desconfianzas y prejuicios entre creoles, mestizos, ramas, garífunas, ulwas y miskitos, bloquea cualquier forma de entendimiento. Todos se acusan mutuamente de discriminar al otro. El diálogo intercultural está roto. La intolerancia racial es manifiesta. Todavía creen que el color de la piel marca el destino de los seres humanos. La supuesta superioridad creole en Bluefields es desmentida por los propios negros. Un mestizo, aseguran, tiene mayores probabilidades de encontrar trabajo y abrirse paso en la jungla social, que las oportunidades disponibles para cualquier creole. Los miskitos a su vez se sienten discriminados por los negros. En peor situación dicen encontrarse el resto de las etnias.

Durante diez días pasé motivado impartiendo clases en la Maestría de Comunicación Intercultural, auspiciada por URACCAN y la Universidad de Oslo; también debo decir que fueron diez días desconsoladores. La Maestría, como dije a sus estudiantes, solo adquirirá sentido si logran convertir en realidad todo lo aprendido. Los blufileños empezarían a dejar de ser rehenes del pasado. Su atomización racial, social y cultural asusta. Orlando Núñez, uno de los grandes artífices de la Ley de Autonomía (Ley 28), debe volver a estas tierras impregnado del optimismo con que llegó la primera vez; cargado de afecto y cariño, para contribuir a derribar los muros del racismo, esa enfermedad que mantiene en guerra permanente a los habitantes de la Costa Caribe. Un anacronismo del que deben desprenderse, si en verdad quieren escribir una nueva historia, ajena a toda forma de intolerancia e incomprensión. Si continúan comportándose como lo han hecho hasta ahora, los grandes ganadores seguirán siendo los dirigentes locales y nacionales de los distintos partidos políticos. ¡No sé que esperan para liberarse del mal del racismo, base de la balcanización y fuente
de provecho de los diferentes
gobiernos!