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Si el gran perdedor de las elecciones legislativas en los Estados Unidos ha sido el Partido Demócrata y en particular el Presidente Barak Obama, cuyas posibilidades de reelección en 2012 han sido severamente golpeadas, el gran ganador es el Tea Party, el nuevo fenómeno conservador.

El Tea Party es una corriente de opinión devenido a movimiento de presión, que toma su nombre del conocido como Motín del Té, hecho ocurrido en Boston en el año 1773, cuando pobladores de la colonia norteamericana lanzaron al mar un cargamento de té como una protesta frente a las decisiones del Parlamento Británico de establecer impuestos a la importación que se hacía desde las entonces colonias británicas de varios productos, entre ellos el té. Decisiones que obviamente se tomaban sin participación alguna de los afectados.Esta protesta es considerada uno de los antecedentes más simbólicos de la guerra que culminaría con la independencia de las colonias norteamericanas del imperio británico.

El movimiento Tea Party surge en 2009 aglutinando de forma creciente a ciudadanos estadounidenses, especialmente de la clase media, que se declaran en primer lugar inconformes por la situación económica, pero que rápidamente ha desembocado en posiciones ultranacionalistas, conservadoras y racistas que focalizan sus ataques en el Presidente Obama.

Si bien el Tea Party declara no ser parte de ningún partido político en particular, lo cierto es que el último año se ha constituido en el motor del Partido Republicano y algunos de sus principales cabecillas, como Rand Paul y Marco Rubio, han llegado ahora al Senado estadounidense en sus ancas y la ex candidata a la vicepresidencia por ese partido, Sarah Palin, célebre por sus gazapos y posiciones fundamentalistas, figura como una de sus principales animadoras.

El control de los republicanos de la Cámara de Representantes y su peso insoslayable en el nuevo Senado, impondrán en la agenda legislativa de los Estados Unidos, las posiciones más conservadoras en materia social, migratoria y en la política exterior. Obama frente a eso tendrá necesariamente que ceder o dar desde ya virajes unilaterales.

Pero el fenómeno que hoy se vive en Estados Unidos, no es aislado de lo que ocurre en Europa. Desde el estallido de la última crisis económica en el capitalismo desarrollado en 2008, en todos los países europeos en los que ha habido elecciones, las posiciones más conservadoras han presentado avances notorios y en algunos casos alcanzado el gobierno. De 27 países de la « eurozona «,  en 21 de ellos los gobiernos son conservadores, y lo más probable que en los próximos eventos lectorales, como el de España, ese giro se confirme.

Es previsible, entonces, que la política exterior de Estados Unidos y sus aliados se endurezca en los puntos de tensión mundiales.

Pero si la polarización en el ámbito internacional no conviene a la estabilidad internacional, sí les es favorable a los caudillos que pregonan un discurso “anti imperialista”, que ahora tienen más caldo de cultivo para continuar y « radicalizar » sus políticas populistas y conservadoras.

De allí que en la medida que la sociedad nicaraguense siga siendo fracturada por la política excluyente y la práctica antidemocrática del régimen de Ortega, más débil comparecerá Nicaragua en el concierto internacional para defender las posiciones de los países empobrecidos y en particular las propias.

Porque, ¿con qué autoridad y legitimidad elevará su voz ante el mundo un país cuyo gobernante ha dinamitado la institucionalidad? ¿Cómo demandar relaciones internacionales democráticas, si a lo interno éstas se restringen cada vez más hasta hacerlas sucumbir? ¿Con qué cara se acusará, por ejemplo, a Sara Palin de ser ultraconservadora, si se coincide con ella en un tema tan sensible como el del aborto terapéutico u otros atingentes a los derechos femeninos? ¿Cómo creer en la cacareada solidaridad de un gobierno cuyo jefe –Ortega-se abraza y se declara amigo y aliado estratégico con el de otro- el de Irán - que asesina mujeres en nombre de una religión?
¿No es acaso que nuestro propio país es presa y víctima de esa ola conservadora que vive el mundo?