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Se arman hasta los dientes en el nombre de la paz,
juegan con cosas que no tienen repuesto
y la culpa es del otro si algo les sale mal.

Entre esos ticos y yo hay algo personal.
Variación del autor sobre “Algo personal”, de
Joan Manuel Serrat

Una vez más, Costa Rica, la Suiza Centroamericana, está acusando a Nicaragua, quejándose de Nicaragua, aliándose con un país extra-regional como Colombia, para intentar despojarnos o al menos limitarnos en nuestras legítimas y ancestrales posesiones de tierras, ríos, plataforma continental y mar territorial. En sus afanes expansionistas los ticos no han dudado de prestarse al juego de Colombia para perjudicar a Nicaragua. ¡Qué envidia, qué ambición y qué hipocresía la de estos carajillos!

Es bien sabido que los costarricenses jamás se han sentido centroamericanos, ellos se sienten como un trasplante extraño de un cantón suizo a estas tierras feraces y feroces. Si tuvieran oportunidad de entrar a la Unión Europea, ya habrían participado hasta de una guerra mundial, siempre que los muertos fuesen nicas o colombianos. Pero pertenecer al Sistema de Integración Centroamericano o al C-4 (Unión aduanera de 4 países centroamericanos, jamás. ¡Que la niña no puede contaminarse con tanto indios salvajes o tanto mestizo impuro!

En el imaginario cultural de los ticos, subyace una ideología de superioridad racial sin ningún fundamento ni asidero en la realidad. Además de haber abolido el ejército, de haber desarrollado una dictadura de clase bipartidista disfrazada de democracia y tener un obsoleto estado de derecho, los ticos no han hecho ninguna contribución significativa a la cultura política iberoamericana. Exceptuando la inauguración de la vía Corte Suprema para reeligir caudillos, que le enseñara a todos los aprendices de tirano, sin siquiera ruborizarse, el Señor Oscar Arias Sánchez, Premio Nóbel de la Paz y gran manoseador del Estado de Derecho.

Los ticos, quienes nunca ha demostrada su tan cacareada superioridad, pero sí han nos han enseñado a todos, que posando de pacíficos y pacifistas y utilizando los mecanismos de la diplomacia y el oportunismo histórico, en la práctica han despojado a Nicaragua de parte de su patrimonio. Costa Rica ha sido la sanguijuela histórica de Nicaragua. ¿Hasta cuándo vamos a tolerar estos abusos cobardes?
Una vez un viejo intelectual nicaragüense, que vivía en el Río San Juan, que admiraba y amaba Costa Rica, pero ya cansado de tantos aviesos intentos por despojar a Nicaragua, dijo los siguientes versos: A falta de genio y de cojones,/ los ticos se volvieron ladrones. Pero este dístico burlón no da cuenta del sumo ingenio de la diplomacia tica que partiendo de un discurso jurídico enrevesado -con el cual pretenden enredar al mundo- hacen pasar sus ambiciones expansionistas y sus traiciones a la patria centroamericana, como resultado de una intachable conducta pacifista y de absoluto apego al estado derecho internacional. Dignos hijos de la escuela de Arias no se cansarán para intentar manipular la OEA, la ONU y la misma Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Hasta ese punto de insania mental los ha llevado la utopía tica de apropiarse lo que no les pertenece y de negar el derecho que tenemos los inferiores, desarrapados y desastrosos nicaragüenses de administrar y explotar nuestras riquezas naturales. Nuestros hermaniticos han vivido encuevados, atemorizados hasta de ellos mismos, contemplándose infinitamente el ombligo, esperando que los nicaragüenses les lleguen a construir la universidad, a enseñarles hablar, a enseñarles a hacer poesía, a regalarle las mejores tierras ganaderas (Guanacaste), a enseñarles como hacer música folklórica regional, a enseñarles a sazonar su aburrida y mísera comida y por último, a enseñarles lo que es la dignidad del trabajo.

La diatriba anterior es una reacción ante el insulto fascista a la inteligencia nacional, regional y global que pretenden ensayar los ticos en contra de las posesiones soberanas de los nicaragüenses. Después de haber contaminado hasta la saciedad el río San Juan, de haberse apropiado oportunista e ilegítimamente de tierras nicaragüenses (El Guanacaste), de no querer nombrar una Comisión para marcar los linderos (mojones) fronterizos, después de haber sido puestos en su lugar por el fallo de la Corte Interamericana de Justicia…
Hoy arman la gran alharaca tica, amenazan con el uso de la fuerza, acogen y amparan a narcotraficantes nicaragüenses, desplazan a sus bien equipadas y modernas tropas, en un alarde de bravuconería nunca antes visto. Rasgan vestiduras, alquilan satelites alemanes, convocan al Consejo Permanente de la OEA, invocan el TIAR, etc. Sería bueno que los organismos estratégicos de seguridad en Centroamérica, nos den a conocer la cantidad de tropas costarricenses, el tipo de armamento y vehículos ofensivos que poseen y nos vamos a enterar que la tal Caperucita Roja, en realidad es un lobo feroz armada por los gringos hasta los dientes.

¿Será que hasta ahí ha llegado la influencia mitagógica (negativa) de la cultura nicaragüense que ha hecho que los ticos se tornen belicista y caigan en la alharaca vocinglera y pierdan su discreto e hipócrita encanto? ¿Será que nuestras culturas simbióticas han obrado milagros? ¿Será que nosotros nos volvimos ticos y somos los pacifistas tal como manifestaba ayer el Presidente Daniel Ortega? ¿Será Daniel Ortega el mejor alumno de Oscar Arias y viceversa? ¿Será Daniel el próximo Premio Nóbel de la Paz y Oscar Arias Sánchez un flamante héroe militar? ¿Laura Chinchilla es Rafaela Herrera?