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Cada dos años, los norteamericanos celebran elecciones de “medio período” o “medio término”, denominadas así porque tienen lugar, exactamente en medio de las justas generales, y al igual que en éstas, el pueblo escoge a los miembros de la Cámara Baja. Este año, los ciudadanos votarán a 37 senadores, 37 gobernadores y a alrededor de 6,000 miembros de los parlamentos de sus estados.

Los demócratas controlaban prácticamente el aparato gubernamental norteamericano. Barack Obama ganó cómodamente la Casa Blanca en 2008, con 53 por ciento del voto, y su partido cuenta con 27 de los 50 gobernadores, una amplia mayoría, tanto en la Cámara de Representantes (75 escaños) como en el Senado (18 curules).

Las elecciones parciales medio término, en las actuales circunstancias, complican más la vida al Partido Republicano que al Partido Demócrata, porque lo torna prisionero de la Extrema Derecha (Tea Party), apoyados por la gobernadora Sarah Palín y el senador John McCain.

The Tea Party (Partido del Té), una amalgama de organizaciones extremistas, al que se han sumado desde fanáticos antiabortistas y anti-gays hasta integristas religiosos que pretenden desterrar a Darwin y su teoría de la biología evolutiva, de los planes de estudio en las escuelas y reemplazarlos por el creacionismo bíblico, pasando por sectas pintorescas como los enemigos de la masturbación y de las mezclas raciales, peligrando tornar a una especie de oscurantismo en pleno Siglo XXI.

EUA es un país complejo con diferentes centros de poder, obviamente el Ejecutivo es uno de ellos, materializado en la política exterior que ejecute el Departamento de Estado. La Cámara de Representantes y la Cámara del Senado, también son sectores de poder, que ejercen un inmenso peso sobre la misma política interna y externa de Estados Unidos.

Los republicanos desde la Cámara de Representantes, podrían presionar un giro en la política del Departamento de Estado, con la recomposición correlativa de fuerzas habría una especie de parálisis en Washington, en particular en el caso de las presiones sobre el Departamento de Estado, lo cual implica que varios legisladores conservadores ocuparán presidencias de comités claves en el Congreso (el partido de mayoría nombra a los presidentes de todos los comités legislativos).

Figuras cardinales, quienes apoyaron la vulneración de la legitimidad institucional establecida en Honduras, los más hostiles con los procesos políticos progresistas en América del Sur, que tradicionalmente han suscitado la intervención en Cuba y países centroamericanos, además de un elenco anti migrante, que perciben a México como amenaza, fueron elevados a puestos de liderazgo nacional y regional, como resultado de las elecciones intermedias.

Esperan que la representante republicana cubana-estadounidense, Ileana Ros-Lehtinen, ocupe la presidencia del Comité de Asuntos Exteriores, lo cual dará un drástico sesgo a ese órgano, pues para empezar hará lo posible por frenar todo intento de suavizar sanciones, restricciones de viajes y comercio, y otros elementos del embargo contra Cuba (el actual presidente, Howard Berman, promovía cierta apertura).

La revista Foreign Policy, señala que Ileana Ros-Lehtinen, es figura central del lobby cubano anticastrista. Feroz defensora de gobiernos derechistas en el hemisferio, justificó y defendió el golpe de Estado en Honduras, ha sido clara en condenar a los gobiernos de Hugo Chávez (Venezuela) y Evo Morales (Bolivia), etc., es una de las políticas favoritas del actual gobierno de Israel, y promoverá la visión sionista en los debates sobre Medio Oriente.

Los republicanos no ganaron en el Senado, pero saldrán fortalecidos por el aumento de escaños, y esperan tener un rol preponderante en debates sobre política exterior; hay unos que son tan poderosos que pueden paralizar las acciones del Ejecutivo sin siquiera llegar a una votación.

Eric Cantor, cuya posición de liderazgo en la nueva Cámara Baja, ayudará a promover posturas sionistas junto al nuevo presidente de la Cámara de Representantes. Otros republicanos se sumarán y se pronostica mayor oposición en la cámara en tentativa por promover cambios positivos en las relaciones bilaterales con Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, entre otros.

A nivel regional, se eligió a Susana Martínez –quien asumió una postura anti migrante y apoyó la Ley Arizona– como gobernadora de Nuevo México, la reelección de la gobernadora Jan Brewer, en Arizona, y la de Rick Perry, en Texas, por lo que habrá tres republicanos que enfatizarán la necesidad de mayores controles de seguridad, sobre todo en la frontera, incluida la opción de mayor militarización. Aún no se sabe qué papel desempeñará en este contexto el cuarto gobernador fronterizo, el demócrata Jerry Brown, quien ganó en California.

La elección cambiará los términos del debate sobre política exterior, no sólo por los presentes, sino por los ausentes. El más notable es el senador liberal demócrata Russ Feingold, derrotado en su intento de reelección, uno de los políticos más independientes y activos en asumir posiciones poco populares, aún entre sus colegas; muy crítico de las políticas antiterroristas de George W. Bush, el único que se atrevió a votar en contra del Acta Patriota, de los pocos que votaron en contra de aprobar la guerra en Irak. Crítico clave de las políticas de libre comercio, recientemente instó a Obama a cumplir con su promesa de clausurar el campo de detención de Guantánamo.

Las resultas electorales son positivas para los promotores de tratados de libre comercio, y los que anhelan mayor flexibilidad en continuar las guerras en Afganistán e Irak. La nueva mayoría republicana está acorde con Obama en la promoción del libre comercio; la Casa Blanca ahora gozará de mayor margen de maniobra en las guerras, según Richard Haas, presidente del Council on Foreign Relations, influyente centro de análisis de política exterior del país. Mayores dudas del lado demócrata que del republicano, sobre el incremento de la presencia militar en Afganistán promovido por Obama, acción que ha fortalecido la mano del presidente en asuntos militares.

No obstante, hay gran descontento al interior de los EEUU, en sectores del ejército y civiles, resumiendo, muchas personas en marcado desacuerdo hacia las masacres en Afganistán, la política militarista, y la influencia del sionismo en la política norteamericana en el Medio Oriente.


* Diplomático, Jurista y Politólogo.