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En la reunión que Fabio Gadea Mantilla sostuvo con la Alianza Patriótica en Masaya, el recién pasado 17 de octubre, dijo que UNA diferencia entre él y Ortega era que éste quiere “que siempre haya pobres para seguir hablando en nombre de ellos. Yo quiero -agregó Fabio- que deje de haber pobres”.

Me acordé de lo anterior porque recientemente me entrevistó un periodista extranjero quien me dijo que un vocero del Orteguismo le había dicho que nosotros, en la “derecha”, no teníamos propuestas para terminar con la pobreza. ¡Como si Ortega estuviese terminando con la pobreza!
No pongo en duda los programas asistenciales, clientelares --una lámina de zinc por aquí, otra por allá; una bolsa de comida por aquí, otra por allá-- que momentáneamente, insisto, momentáneamente, por un instante, pueden mejorar el nivel de vida de algunas familias, pero que en materia de sacar permanentemente a la población de la pobreza no sirven, y en esto el gobierno de Ortega es un rotundo fracaso.

¿En qué país del mundo, y cuándo, se ha disminuido significativamente la pobreza si no es generando empleos, y empleos de calidad, con creciente productividad y consecuentemente creciente remuneración salarial real? ¿En qué país del mundo, y cuándo, se ha logrado sostener programas de salud y educación, y otros servicios sociales básicos, si no es con crecimiento sostenido de la economía?
En los 15 años previos al gobierno actual de Ortega la economía creció casi al doble, en promedio, a lo que ha crecido en los cuatro años de gobierno de Ortega. En la campaña presidencial de 2006 dije, y lo sostengo, que se pudo haber crecido más y mejor, en términos sociales y territoriales. Pero es el caso que ahora, con Ortega, se crece sustancialmente menos, y peor, porque hay menos más ricos, muchos más pobres, y las clases medias han visto deteriorarse su nivel de vida.

Ése es el gran desafío que tiene por delante Fabio. Arrebatar a Ortega la bandera de la pobreza. No para que en Nicaragua siempre haya pobres y hablar en nombre de ellos, sino, como lo dijo en Masaya, para que dejen de haberlos. Y somos muchos los que le ayudaremos en ese empeño.