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El día miércoles 8 de septiembre, en horas de la mañana, el ministro de Relaciones Exteriores tico, René Castro, abandonó su cómoda oficina en la Cancillería para dirigirse al edificio del Congreso, donde con sus dientes afilados y grandes trinchantes, aguardaban diputados de la Comisión del Ambiente. Durante hora y media el citado canciller expuso las verdades acerca de los trabajos de dragado que realizaríamos en el Río San Juan. Les dijo “hay un estudio de impacto ambiental hecho por Nicaragua y nosotros hemos hecho nuestros propios análisis” por lo cual no veo “mayores problemas ecológicos en el dragado del Río San Juan que pretende realizar Nicaragua…ya que el alcance del dragado del San Juan es inferior a los 10 km.” y es “una decisión soberana de Nicaragua y nosotros tenemos que vigilar que no tenga impactos negativos del lado costarricense”.

Los diputados que esperaban filosos para aventurarse a sacar provecho, inmediatamente exigieron saber el impacto ambiental que generarían las obras y orondamente el Canciller dijo que no había visto los estudios nicaragüenses y los dientes de los diputados rechinaron aún más, sabían que podían realizar un conjunto de artimañas para sacar ventaja y como guión de una obra teatral señalaron como “una falta de responsabilidad, de parte de la Cancillería, aventurarse a decir que no hay impacto cuando ni siquiera se tienen a mano los estudios técnicos”, ya en ese momento las ardides estaban planificadas, aprovecharse del dragado del río hecho por Nicaragua, mediante la denuncia pública de daño ambiental a su país.

Como buenos estudiosos del caso, saben que el Laudo Cleveland les obliga a aceptar las labores de mejoramiento que realice Nicaragua sobre el río, según el inciso 6 del punto Tercero de dicho laudo, que señala que Costa Rica no puede impedir a Nicaragua la ejecución de obras de mejora en el Río; pero también el mismo les permite reclamar indemnización si tales obras producen daño a su territorio. Y el inciso 9 del mismo punto refiere que Costa Rica puede negar a Nicaragua el derecho de desviar las aguas del Río San Juan si les perjudica en cualquier punto en donde Costa Rica tiene derecho a navegar. Y precisamente ese es el alboroto desequilibrado que se tienen las autoridades ticas y sus medios de comunicación explotando supuestos daños ecológicos que sabemos son un ardid concebido por los mismos ticos.

Y listo pues, sobre esa treta se montaron para lograr sus objetivos, dejaron pasar el tiempo y apenas días después de que nuestro país inició los trabajos de dragado, el boom, un video que supuestamente refleja las intensiones de Nicaragua de “desviar el río” -cosa que ni siquiera Dios a través de la naturaleza ha logrado hacer durante siglos- y con ello el daño ambiental. En la punta de lanza de la operación vimos a la Canciller por ley Marta Núñez Madriz, quien asumió la denuncia y el envío de la nota de protesta a Nicaragua, ya que no podían contar con la presencia del Canciller Castro, enviado a pasear por países asiáticos, por haber asegurado que el dragado no representaba ningún peligro.

Para documentar tal argucia enviaron a su ejército en un mariposón amarillo con azul –no es por como los hemos conocido, sino porque así le decían en la guerra a estos medios-o sea pues, enviaron a efectivos militares de las unidades Especial de Intervención (UEI) y de Apoyo (UEA) del Ministerio de Seguridad Pública en un helicóptero Bell UH1-H (dicen que prestado por una compañía privada ¿?), similar a los utilizados por los marines USA en la guerra de Vietnam, custodiados de otros dos helicópteros Hughes MD500E burbujas (un helicóptero de uso ligero para observación militar) de su Fuerza Aérea (ok pues, de la Policía de Vigilancia Aérea) desde donde hacían las filmaciones. Las tropas hicieron el desembarco, armadas hasta los dientes, con traje de montaña y equipo electrónico sofisticado en un sector donde supuestamente Nicaragua había acumulado sedimento del dragado, hecho una trocha y derribado árboles para desviar el río, siendo ello una clara evidencia del daño ecológico producido a su nación. Previo a esta demostración de destreza militar de los efectivos de las Fuerzas Armadas ticas –digo Ministerio de Seguridad Pública, para que no se enojen- un avión de transporte militar, un De Havillan DCH-4 Caribou con capacidad de 54 efectivos los había trasladado desde San José (Base 2) hacia una pista aérea cercana a la frontera norte, donde según videos de las mismas autoridades ticas se veían una y otra vez las prácticas de preparación del desembarco helitransportado.

No existen pruebas y tampoco jamás podrán documentar que fueron nicaragüenses quienes hicieron ese despale, todas estas acciones no son más que actividades premeditadas, incluso las declaraciones del Canciller en el Congreso que pretendieron dar confianza a Nicaragua para que iniciara los trabajos de dragado, mientras procedían de manera sigilosa y agravante a preparar el terreno en las márgenes del San Juan para luego decir que Nicaragua estaba afectando suelo tico. Contaron con más de un mes para lograr articular esta artimaña y preparar las condiciones en esa zona para ahora salir con ese gran cuento.

Si bien los ticos están acostumbrados a sacar provecho de las desavenencias internas en nuestro país, al parecer en esta ocasión fue a ellos a quienes se les olvidó que el país que tienen al otro lado de su frontera norte es Nicaragua, dueña –con dominio y sumo imperio- del Río San Juan y que en su vecina quien manda es el gobierno sandinista y el pueblo a través del Poder Ciudadano y no cualquier bayunco.