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“A una mujer no se ofende
ni con el pétalo de una rosa”

Frase Popular.


Las féminas que dicen defender los derechos de la mujer lo hacen mal. Exigen mayor aflicción de pena para el maltratador, hasta exigen tipo penal de “Feminicidio”. Ni ellas mismas se entienden, pero sus locuras han logrado elevar la pena por delitos sexuales, así violación a menor de 14 años su pena mínima es 12 años, mientras el homicidio de 10.

Si nos trasladamos a Lesiones Dolosas, como secuela la pérdida o inutilidad de un órgano o miembro principal o de un sentido, la pena mínima es de 3 años. Hay un desajuste entre la sanción y el daño real del bien jurídicamente protegido, porque violar a una niña de trece años conlleva de 12 a 15 años, pero si un hombre la agrede y le corta un brazo o la lengua, o le saca los ojos, la pena corre de 3 a 10. Si el novio se roba a su chica de trece años es violación, y será penado de 12 a 15.

El espantoso número de damas asesinadas por su actual pareja o su ex consorte nace con la primera ofensa. El agresor de mujer lo hace en dos casos, es gay reprimido o machista inseguro. El gay reprimido maltrata por la frustración de tener que ocultar su identidad sexual, debiendo esconderla tras la máscara de macho con pareja. El gay reprimido jamás dará muerte a su mujer, porque ella no le provoca celos. El machista inseguro sí es peligroso, pues su ataque físico y psicológico nace de la mezcla del celo enfermizo con la idea enraizada de que su mujer le pertenece como si se tratara de un objeto, y su ataque irá en aumento en la medida que crea perder el control, hasta asesinarla.

Pasados los días de caramelo de toda relación de pareja, el “machista inseguro” iniciará la agresión ofendiendo a su mujer, luego vendrán las bofetadas, después los puñetazos, y tras cada agresión pedirá perdón a su hembra, hasta que un día, no muy lejano, la asesine. Qué error cometen los jueces que sancionan por homicidio a quien mata a una mujer. La ventaja material por la diferencia física, a menos que concurra una eximente, hace que el tipo penal que corresponde a este hecho sea asesinato, no homicidio.

Es fácil identificar a una mujer maltratada. Su expresión será triste, hablará en voz baja, y muy pocas veces alzará la vista. En Presencia de su agresor su timidez se hace extrema. No es elevando la pena o inventando tipos penales que se va a disminuir la agresión contra la mujer. Atacar este mal social requiere educación desde la niñez, advirtiendo a niños y niñas lo terrible del maltrato a la mujer, la mayoría de ellos lo habrá vivido en carne propia al ver su padre o padrastro golpear a su mamá. Hay que preparar las niñas para que, cuando adultas, a la primera agresión de su pareja finalicen la relación. Si se les repite este consejo cada año escolar, estarán preparadas cuando adultas. El MED tiene esta responsabilidad, lo mismo que las famosas feministas, ésas que gastan el presupuesto de los ONG viajando con sus familiares o “parejas” a Europa o Egipto, que alardean de su rol defensor de la mujer, pero que no atacan el mal de raíz, como debe ser.

Si una mujer llega a la unidad policial denunciando maltrato no se le escucha, pero si informa que su hombre porta droga o arma ilegal, todas las patrullas irán en su captura.

Son muchos los casos publicados en los medios noticiosos que reflejan el conocimiento previo de autoridad competente, Policía Nacional o Poder Judicial, que por ser atendidos con indiferencia resultaron en la muerte de la mujer agredida. De seguro el próximo fin de semana en Nicaragua una mujer más será asesinada por un hombre que mantiene, o mantuvo con ella, relación de pareja. Evitarlo no es a corto plazo. Evitarlo requiere un proceso educativo constante, que hasta hoy no se ha iniciado.


*Abogado Penalista