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La educación es un proceso personal y social de conformidad con las características y componentes de la persona humana. Es un proceso integral e integrador con el que se va construyendo cada persona uniendo sus propias potencialidades conjugándolas con el contexto histórico en que vive y se desarrolla.

No obstante la indisoluble y permanente unidad de este proceso, a la educación se le trata como un sistema compuesto de múltiples elementos conformando un abanico técnico-científico expresado en políticas, enfoques pedagógicos, formación del magisterio, organización de los aprendizajes, el currículum, la metodología didáctica, la gestión de los aprendizajes, la calidad y pertinencia de los mismos, etc. etc.

Todos estos elementos confluyen en la formación de cada persona mediante la acción compartida de educadores y educandos como sujetos de su propia formación y desarrollo.

Por el carácter específico de estos componentes que conforman el hecho educativo formal resulta muy difícil su armonización y su unificación en correspondencia de la unidad de la persona en su proceso de construcción.

Sin embargo, eso que está visualizado desde la perspectiva y exigencias de la educación sistemática y formal escolar vuelve al estado original de la persona que es unidad y totalidad perfectas, cuando irrumpe en un determinado momento un hecho trascendental que unifica el sentido y alcance de todo un pueblo y se convierte en un verdadero fenómeno educativo nacional. Tal es el caso de nuestro Río San Juan hoy más que nunca Río San Juan de Nicaragua. En su poema “Río hasta el fin” referido al río San Juan, el poeta Jesuita Ángel Martínes Baigorri lo visualiza y lo compara con nuestra propia vida que se origina en un mar (el lago) y desemboca en otro mar (el océano) siendo Dios, tanto el mar de origen como el fin del mismo.

Esta visión del P. Ángel, hoy adquiere un significado especial puesto que el Río San Juan de Nicaragua es vida de Nicaragua en cuanto país soberano desde su origen hasta su fin. Este carácter del Río con todo su caudal inagotable se ha convertido en un extraordinario factor educativo nacional al unificar todos los componentes educativos tradicionales, pedagógicos, metodológicos y didácticos, etc. en un pueblo sujeto de su historia, un pueblo que piensa, siente, sufre, espera, trabaja y defiende sus derechos como un todo indivisible. La corriente del río es corriente de unidad nacional y ésta es la concreción de un fenómeno educativo asimismo nacional generador de un aprendizaje nacional compartido, creativo, unificador e impulsor de valores que se movían dispersos y en ocasiones antagónicos en el seno de la nación. Hoy, debido al río todo está unido.

El Río San Juan, agua tenía que ser, ha vivificado el sentido y valor de Nicaragua como unidad porque hace que todos los nicaragüenses convivamos juntos, pensemos, sintamos y hablemos el mismo lenguaje más allá de diferencia de grupos, de ideologías y de partidos. Hoy la Asamblea es una, vibrando cerca y hablando el mismo lenguaje del Río. Su ejemplo en tanto representante del pueblo ha sacudido a toda la ciudadanía y ha enseñado a niños, adolescentes, jóvenes y adultos el valor y sentido de patria, nación y pueblo. Hoy toda la ciudadanía ha hecho piña con el Presidente de la República apoyando, alabando y valorando su acertada gestión como responsable del poder ejecutivo. Hoy Nicaragua entera ha demostrado firmeza radical a la par de ecuanimidad, respeto, sentido de diálogo, lenguaje mesurado, ansia de paz, actitud positiva para aceptar el veredicto de la Corte Internacional de la Haya caso de que el diferendo limítrofe sea sometido en su criterio y solución. Hoy no necesitamos referentes de cultura y democracia de países cercanos porque hemos demostrado tenerlos en alto grado debido a que el Río nos ha enseñado a crear, sentir y vivir la unidad.

Hoy Nicaragua parece otra, aceptando su dura cotidianidad pero asimismo viviendo con orgullo su grandeza.

Hoy Nicaragua ha dado una lección de dignidad porque de su seno social ha generado un contexto y clima de consenso nacional.

La educación de un pueblo no se mide sólo con estadísticas e indicadores formales, existen otras formas de hacer y demostrar su educación. Hoy Nicaragua es un pueblo educado en sus relaciones nacionales e internacionales y sobre todo en su unidad, asignatura difícil de aprender y practicar. Ojalá que el fenómeno educativo vivido en y por todos los nicaragüenses a través de la asignatura extraordinaria del Río San Juan, penetre en la conciencia de toda la ciudadanía y armonice los distintos afluentes que generan educación: la familia, el Estado, la sociedad y los ciudadanos y ciudadanas. Río San Juan, todo él de Nicaragua, Río sin fin y sin límites, Río total de un mar a otro mar, río que canta con la melodía de sus aguas: Salve a ti Nicaragua, el honor es tu enseña triunfal.