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En un artículo anterior a inicios del conflicto entre Nicaragua y Costa Rica, hacíamos ver que la relación con el vecino del sur es inextricable. La economía de ambos países contiene elementos condicionantes o de incidencia mutua y en la cual se juegan no pocos intereses. La historia lejana y reciente, ha contado con el apoyo mutuo, ante causas de interés regional, pero también el pueblo costarricense y los gobiernos, en momentos cruciales de nuestra historia política han sabido brindar su respaldo al pueblo nicaragüense. El río nos une y también nos divide. Esta vecindad es de siempre y para siempre, de ahí que debamos a apuntar a soluciones definitivas.

Nicaragua a esta altura de desarrollo del conflicto debe revisar su estrategia, queremos comenzar por aquellas cosas que Nicaragua no debe continuar haciendo, so pena de debilitarse y aislarse a sí misma:
- No debe seguir insistiendo en su retiro de la OEA, pues para el organismo es insignificante. Esto tendría sentido si dicha amenaza fuera compartida en primer lugar con los países del ALBA.

- Tampoco Nicaragua debe darse el lujo de levantar aristas de divergencias y confrontación con terceros países: México, Guatemala, Colombia, Panamá, entre otros. Algunos de ellos son países con una gran presencia continental y podría empujárseles a ser aliados definitivos de Costa Rica.

Nicaragua debe continuar:

- En su estrategia hacia la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

- Garantizar que si Costa Rica lleva el caso a las Naciones Unidas, dicho organismo reafirme a la CIJ como el espacio legal y legítimo para dirimir este tipo de conflicto.

- Desarrollar la más amplia ofensiva mediática y diplomática con actores internacionales como los estados y gobiernos, y a nivel de medios de comunicación, personalidades generadoras de opinión, levantando la bandera de la paz, el diálogo y el derecho internacional. Sería importante mantener al menos un especialista que acompañen a nuestros embajadores, tanto ante la OEA como la ONU, para garantizar una eficiente asesoría técnica y jurídica. Como hemos constatado, muchas causas justas, por muy justas y legítimas que sean, se han perdido por razones técnicas y de procedimiento.

- Mantener la movilización interna a nivel nacional, demandando de la oposición la unidad que exige el momento, no es tiempo de politiquerías partidistas ni de posiciones arteras contra los intereses nacionales.

- Promover la comunicación entre entidades: eclesiásticas, ecuménicas, gremios y movimientos sociales de los dos países para evitar el exacerbamiento de las pasiones que puedan escalar el conflicto.

- Hasta ahora, Costa Rica se ha victimizado con el argumento de no poseer ejército, pero sí tiene fuerzas armadas que en conjunto suman no menos de 30 mil sobre las armas, además Costa Rica, desde esta condición falsa, convoca en su defensa armada a terceros países, esto Nicaragua debe desmitificando.

El nuevo pronunciamiento de Costa Rica, en el cual señala que Nicaragua ha interpretado mal el Tratado Cañas-Jerez, además de incurrir en una grave falsedad, abre el conflicto a nuevas fronteras, pues ello implicaría la revisión total de todos los tratados, laudos y fallos de los organismos internacionales sobre cuestiones fronterizas o limítrofes, lo cual podría por lo tanto, significar la propia recuperación de El Guanacaste.

Costa Rica, con esta afirmación, sí está de manera temeraria, sentando las bases para un escalamiento de alcances imprevisibles del conflicto.

Muchas veces hemos señalado (y el conflicto actual lo confirma), que Nicaragua debe dotarse de una política exterior de estado. Hasta ahora ha existido una sucesión desordenada de técnicos y especialistas en el tema, perdiéndose la experiencia y capacidades acumuladas. He sabido que Honduras y la propia Costa Rica, tienen instituida comisiones limítrofes de carácter permanente, cuya existencia y funcionamiento es independiente de los cambios de gobierno. Hoy por hoy, Nicaragua debe constituir una Comisión de Alto Nivel Consultivo, integrada por ex cancilleres y especialistas en este tema, que no están formando parte del gobierno.


*Director Instituto “Martin Luther King”