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Hace muchos años leí un artículo en EL NUEVO DIARIO sobre cómo perdimos Nicoya y Guanacaste, y sobre la forma de operar de nuestra vecina Costa Rica para apoderarse de lo nuestro. Según lo expresado en el texto, nos robaron o conquistaron una parte de nuestro territorio sin hacer un solo disparo. ¿Cómo fue posible semejante hazaña, superando a los agresivos maestros colonialistas españoles de esa época?, en el mismo diario encontramos la respuesta: gracias a nuestros geniales políticos de ese entonces, que de manera egoísta, sin mentalidad de patria, y solamente pensando cómo dañar a su adversario político de Granada, deciden dar una parte de nuestra patria para hacer quebrar económicamente a los granadinos. El colmo es que en sesión solemne de la Asamblea en León jamás se reclamó ni protestó la actitud de los vecinos ticos, peor aún, los señores representantes del Legislativo hicieron promesa de desmembrar nuestro territorio a favor de los vecinos, ya que estos al quedarse con esas tierras les dañarían los negocios y capitales a sus rivales conservadores.

El odio y la guerra de esa época fueron razones suficientes para que los nicoyanos, gente de paz, decidieran pertenecer al sur.

Me interesó mucho el artículo y me motivó a leer un poco más del asunto. Me sorprendí de gran manera al enterarme de que existe todo un plan de nuestros políticos de entonces, de no proteger los intereses de la nación, siempre que esta actitud les facilite la toma del poder. La promesa de nuestra Asamblea Nacional fue pilar fundamental para los ticos, para llegar a Guatemala y disputar lo que no era de ellos, lo que al final lograron. Se suma al egoísmo de nuestros políticos, los análisis geniales de una seudo historiadora nicaragüense llamada Frances Kinloch, que en su momento expresó: “en Centroamérica no existían lealtades nacionales pues no había Estados nacionales”, entendido esto como que al finalizar el colonialismo no había patriotismo, que equivale a decir no había lealtad a un Estado, por tal motivo cualquier territorio podía escoger donde estaba mejor, lo que finalmente ocurrió.

Preocupa de gran manera lo que está sucediendo actualmente con nuestros vecinos del sur, y digo esto por lo escrito con sangre en nuestra historia, Nicaragua siempre dividida cediendo territorio a los unidos hermanos del sur. Afirmo lo anterior ante la frágil unidad de nuestros políticos sobre este tema. Ya empezamos a escuchar voces de los políticos que exigen del gobierno que informe del dragado, ya que se cree que sea excusa para promover una candidatura, lo que a nivel internacional se puede interpretar como una realidad la expresada por los sureños. Otro expresa que Daniel saca a relucir su terrorismo para atacar a países amigos, lo que a nivel internacional se puede interpretar como una realidad la expresada por los sureños.

Un señor ex militar y hoy abogado casi implora defender a los pobres vecinos del sur ante el energúmeno de Ortega. Un señor de apellido Cajina se atrevió a decir en una entrevista, en los momentos más difíciles del problema que todo podía ser una cortina de humo del señor Ortega para ocultar las graves violaciones a las que se sometía a los nicaragüenses. Otros se preocupan en organizar marchas de protestas en contra del CSE, convocando a miles de personas para tal fin, pero no hacen esfuerzos en la defensa de nuestra soberanía debido al odio visceral hacia el señor Ortega. El colmo es que se le pide al señor Presidente de la República que convoque a los ex presidentes y ex cancilleres del país para unir esfuerzos ya que es un asunto de patria, si como que se necesitara de convocatoria para defenderla, cuando deberían de presentarse estos señores de manera voluntaria a expresar su solidaridad.

El acabose es que aparece un ex general del Ejército, con un documento, en el que nos recuerda lo mucho que tenemos que agradecer a Costa Rica, y prácticamente nos aclara a los nica lo desagradecidos que somos, y para corregir tan grande error se ofrece como mediador para cerrar el asunto, ojala que no intente solucionar el problema como un gobierno que tuvimos que estuvo a punto de ceder la navegación armada por el Río San Juan de Nicaragua.

Si no vamos a unir esfuerzo en la defensa y soberanía de nuestra patria, bien haríamos quedarnos en silencio, como lo han hecho muchos, y no presentan una actitud hipócrita.

Preocupa de gran manera que mientras Nicaragua se debate en luchas intestinas como en el pasado, en el país vecino del sur los ex presidentes de la República sin ser llamados le dijeron presente a Doña Laura, y lo peor del caso es que esos mismos señores saben que doña Laura está equivocada en sus apreciaciones, pero la apoyan por si acaso la pega. Los políticos del sur dieron un respaldo total a la señora Chinchilla, no dejando espacio para la duda, como sí ocurrió en nuestro país, y continúan en tal actitud y no la están cuestionando. La presidenta Chinchilla convocó a una marcha de niños de Preescolar y en ella manifestó que Nicaragua es un estado terrorista, amante de la guerra, y no hubo un político de ese país que la cuestionara por insultar a su vecina del norte, ni le dijeron que perdía credibilidad o puntos en su lucha por robar territorio nicaragüense, como están preocupados aquí los profesionales de la política.

Me preocupa la unidad de los vecinos del sur, en la que periodistas, obreros, profesionales, y sobre todo políticos, cierran fila alrededor de su gobierno geófago, mientras aquí en Nicaragua tenemos una unidad de dos días, la que ya se rompió, y empiezan a culpar al gobierno por el pleito con Costa Rica.

Si no mal recuerdo, un alemán expresó que “Nicaragua es un país sin historia”, pero lo dijo en alusión que vivimos en un período cíclico, repetitivo, sin ninguna variante. Si tomamos como cierta esa expresión, significa que estamos a punto de perder otro pedazo de tierra sin que nos hagan un solo disparo, como magistralmente lo señala El Nuevo Diario en su artículo del año 2001, pues esos disparos saldrán de nuestras propias armas.