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CNN está con la aguda tentación de una nueva imagen. Han cambiado el estilo de algunos de sus programas, han creado nuevos escenarios. Todo o casi todo. Sigue, hasta ahora, intacto el magnífico programa deportivo y un interesante capítulo llamado “En familia”.

En el programa de un joven de apellido Gala que, por supuesto, se llama “Gala”, en su primera edición, entrevistó a la multimillonaria, de origen cubano, Gloria Estefan, sobre la situación dramática de Haití. La aún atractiva señora --un poco pasada de peso y con algunos años encima-- con todos los síntomas de la cirugía estética y en pleno estado de gusanera, esquivó cuanta pregunta se le hizo sobre Haití y se esmeró en insultar a Cuba, país –dijo-- más pobre y desolado que Haití. Gala intentaba conducirla hacia la desdichada isla, ahora víctima del cólera, y ella insistía en hablar de su mamá, fervorosa contrarrevolucionaria, de su papá, convicto de Playa Girón y de sus recuerdos cubanos, país del cual salió, cuando –dijo-- tenía apenas 2 años. Aburrido y hastiado apagué el televisor.

En otro programa, ahora llamado “Directo de USA” entretienen a un congresista demócrata, de origen cubano, quien aseguró que el bloqueo contra Cuba seguirá hasta la consumación de los siglos. No hay cambios, aseguró, mientras existan los Castro. Despavorido se desposó con odio insolente, contra la revolución, bajo la mirada atenta y los ojos sonrientes del entrevistador.

También estrenaron un escenario llamado “Noti Mujer”, para persuadirnos de que Cristina, presidenta de Argentina, había sufrido mucho la pérdida de su esposo, que un príncipe inglés estaba a punto de contraer matrimonio, para colmo de la ternura, con una plebeya, y que el ex marido de Ingrid Betancourt estaba resentido, aunque, al final, parecía todo el asunto ser un pleito por causas financieras. Lo más simpático fue la afirmación categórica de la nueva estrella de que estaría enamorada de su marido los próximos 90 años. Malísimo.

Finalmente, Patricia Janiot, imprescindible, atractiva, apareció con elegante vestido hasta las rodillas --unos centímetros más arriba-- y ella tan discreta siempre, se sentó frente a las cámaras, nos hizo un espectacular cruzado de piernas, jurándonos que CNN era imparcial, en extremo objetiva. ¡Que se repita, Patricia!
CNN ha sido imparcial con Hugo Chávez, con Evo, con Correa, con Fidel y Raúl, con Daniel Ortega, por supuesto con el diferendo fronterizo entre Nicaragua y Costa Rica. El maltrato al Vicepresidente de Nicaragua, Jaime Morales Carazo, sobre este particular, fue un error de imprenta, sin intención de resaltar la espléndida entrevista a la presidenta tica.

¡De semejante imparcialidad, líbranos señor! En compendio CNN está un poquito --solo un poquito-- más a la derecha y en evidente y desesperada competencia con Telesur.


¡Hasta la próxima, Patricia!