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“Si me matan...

Yo sacaré mis brazos de la tumba
y seré más fuerte”

Minerva Mirabal –

“La mariposa”


Este 25 de noviembre se conmemoró el 50 aniversario del acontecimiento que motivó a que dicha fecha se celebre cada año como el día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres: el infame y cruel asesinato en La Repúlica Dominicana de las hermanas Mirabal, por órdenes directos del nefasto tirano Rafael Leónidas Trujillo.

Conocidas como “Las Mariposas”, Minerva, María Teresa y Patria Mirabal eran de una familia católica, económicamente cómoda, del municipio de Salcedo, en la República Dominicana. Al darse cuenta de las injusticias cometidas por la dictadura militar encabezada por Trujillo, se integraron a la agrupación revolucionaria “14 de Junio”, cuyo propósito era derrumbar al tirano. A causa de sus ideales y acción política en defensa de la libertad, Minerva y María Teresa fueron encarceladas, violadas y torturadas en varias ocasiones y el 25 de noviembre del año 1960, conjuntamente con su hermana Patria y el chofer de su vehículo Rufino de la Cruz, fueron ejecutadas, de manera brutal, por sicarios leales a Trujillo.

Su asesinato, sin embargo, y la difusión sucesiva de los hechos criminales no resultó ser una victoria para Trujillo. De acuerdo con el Centro de Investigación para la Acción Feminista CIPAF en Santo Domingo, “sus muertes y la de Rufino de la Cruz, quien las acompañaba, sacudió la conciencia nacional y marcó el derrumbe definitivo de la dictadura”. De hecho, pocos meses después, el 30 de mayo de 1961, Trujillo mismo fue asesinado. El año siguiente los ejecutores del crimen contra las Mirabal recibieron 30 años de cárcel, condena que no cumplieron ya que con la ayuda de grupos militares leales a Trujillo lograron huir de la cárcel y del país.

Desde su muerte hace 50 años hasta la fecha, las hermanas Mirabal han pasado de ser las “Mártires de Salcedo” a convertirse en un símbolo universal de la no violencia contra las mujeres. En 1981, durante el primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, en homenaje a ellas, se eligió la fecha de su muerte como “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, decisión que en septiembre 1991 fue oficializada por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Las “mariposas” fueron asesinadas por un caudillo tiránico cuyo discurso y práctica eran extremadamente patriarcales. Medio ciclo después, en todo el mundo, persisten modelos económicos, políticos, religiosos y familiares que son dominados por hombres cuyo machismo, de igual manera, sigue siendo la causa principal de la violencia en contra de las mujeres y la muerte de miles de ellas.

A nivel mundial, se calcula que una de cada tres mujeres sufre algún tipo de violencia (física, sicológica y/o sexual) en su vida. En Nicaragua, la más reciente Encuesta Nacional sobre Demografía y Salud (ENDESA 2006/2007) develó que el 48% de las mujeres alguna vez casadas o unidas había sufrido maltrato verbal o psicológico, el 27% había sufrido violencia física y el 13% violencia sexual por parte de una pareja o ex pareja. Asimismo, en lo que va del año 2010 la Red de Mujeres Contra la Violencia calcula alrededor de 70 “femicidios”; mujeres asesinadas por hombres por el simple hecho de ser mujeres.

Todas estas mujeres, en Nicaragua y en el mundo entero, sacan sus brazos de la tumba y reclaman justicia, igual como hace Minerva Mirabal y sus hermanas mariposas, cada vez con más fuerza y unidad, haciendo temblar los pilares del patriarcado.

“Es que hay columnas de mármol impetuoso no rendidas al tiempo
y pirámides absolutas erigidas sobre las civilizaciones
que no pueden resistir la muerte de ciertas mariposas”.

(Del poema, “Fragmento de Amén de Mariposas”, por Pedro Mir)

Y las mariposas se resucitan, vuelan y se liberan, animando al grito universal de las mujeres (y de unos cuantos hombres): “Ni una muerte más”.


Todos los tiempos son de las mariposas.