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La historia y las investigaciones científicas han demostrado que la vida vigorosa, integral y activa puede comenzar a los sesenta, setenta y aún a los ochenta años de edad, si se producen las condiciones psicológicas, higiénicas, sociales, culturales y espirituales que propicien la flexibilidad, las restauraciones físicas y anímicas del ser humano. Flexibilidad es la capacidad que se va adquiriendo con la madurez para recuperarse de “los duros golpes de la vida” cotidiana.

Muchas personas con mente positiva y optimista, al superar los sesenta años, sienten que la vida adquiere un mejor sabor, perciben aspectos de la vida que antes no habían aprendido a disfrutar. Los que aún continúan trabajando sienten que sus labores son más interesantes que antes, tienen mayor serenidad y las angustias y temores que antes restaban alegría a su existencia han desaparecido y las tareas las han aprendido a manejar más fácil y mejor por su experiencia. Su vida adquiere un mayor sentido y profundidad. Sin embargo, para alcanzar esta energía y entusiasmo es necesario tener un objetivo positivo e inmenso como ser entre otros, dedicar los mayores empeños al servicio de la Patria.

Alejandro Humboldt contaba más de sesenta años cuando el emperador Nicolás de Rusia le encomendó llevar a cabo una expedición científica al Asia, lo que cumplió con todo éxito. A los setenta y cuatro años escribió su obra científica, considerada por los críticos como una de las más importantes obras del mundo: Cosmos, Ensayo y Descripción Física del Universo.

Miguel de Cervantes Saavedra concluyó El Quijote cuando contaba con sesenta y ocho años de edad. Guillermo I de Alemania tenía sesenta y cuatro años cuando comandó el ejército alemán que derrotó a los franceses en 1870. El rey Cristian de Dinamarca a los ochenta y seis años atendía los asuntos de estado con gran sabiduría y buen juicio, según lo atestigua la popularidad que gozaba entre sus gobernados.

Después de los ochenta años, Toscanini aún perfeccionaba su técnica como director de orquesta. Benjamín Franklin escribió su notable autobiografía cuando ya pasaba los ochenta años. Sófocles, el dramaturgo griego, escribió Edipo a los noventa años y murió en forma accidental, cuando tenía más de cien años.

Winston Churchill, el más notable político Británico del siglo XX, ganó en elecciones el cargo de Primer Ministro a los setenta y siete años de edad, puesto que ya había ocupado en 1940. Dos años después ganó el premio Nobel de Literatura, por sus Memorias sobre la Segunda Guerra Mundial. Charles Chaplin, a los ochenta y seis años, hizo su última película The Gentleman Tramp.

Don Fabio Gadea Mantilla, eterno enamorado desde su juventud de nuestra desventurada y empobrecida Patria, es el candidato presidencial idóneo para ponerle fin a las constantes violaciones y atropellos a los más elementales derechos de los nicaragüenses. Don Fabio conoce, como muy pocos, la idiosincrasia y necesidades de los nicaragüenses desde los más humildes hasta los más acomodados. Poseedor de una vasta cultura, inteligencia creadora, de corazón generoso y profundamente cristiano, que se desborda con insaciable afán de servicio y amor a Nicaragua. Estoy seguro de que más del 85% de los nicaragüenses lo apoyamos para que sea el próximo presidente de Nicaragua.


“Viva la Revolución de la Honradez”.

*Médico Internista