Jorge Eduardo Arellano
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De paso un recordatorio que valga como homenaje a los juristas Hugo Grocio, y Francisco Vitoria ambos Juristas de mucho prestigio en Europa, y luego reconocidos como los padres del Derecho Internacional. Aquí los datos propios de su nacimiento y labores.

Grocio Hugo: (Hugo) Teólogo y Jurisconsulto holandés (1583-1645) fue con el español Vitoria uno de los precursores del Derecho Internacional.

Vitoria Francisco: (Francisco D.) dominico, jurista y teólogo español n. en Vitoria (Alava) (1486-1546) que se considera como el fundador del Derecho Internacional. En sus relectiones sobresale la titulada De Indis que condena el aspecto belicoso de la conquisa de América y de Jure Belli en que defiende la guerra Justa.

Debo señalar que me intereso siempre por los temas que tienen que ver con el Derecho Internacional, y tengo en mi Biblioteca varios textos que me auxilian cuando hago consultas o preparo alguna conferencia, en especial sobre el nacimiento y la vida de las Naciones Unidas, la antigua Odeca, y otos organismos que sustentan las relaciones internacionales.

En verdad, y lo escribo y digo con mucha pena que nuestras relaciones internacionales están mal manejadas y se ha llegado a causar en su momento gravosas situaciones que han merecido fuerte censura y señalamientos de convenios y acuerdos binacionales o multinacionales.

Un detalle que se aprecia y que ha dejado embarazosos problemas es el lenguaje que ocupan funcionarios de mucho nivel en discursos y conferencias de prensa, en estos casos el Presidente de la República que tiene como atribución legal “dirigir nuestras relaciones internacionales, igual que negociar, celebrar los tratados, convenios o acuerdos y demás instrumentos que serán o deben ser si no hay inconveniente soberano aprobados por la Asamblea Nacional. Es urgente, y lo sugiero con respeto pero por el bien de Nicaragua que el gobierno actual sea muy selectivo en la escogencia y nombramientos de los Embajadores, encargados de consulado, y resto de personal que corresponda tener como soporte a los nombrados.

Nicaragua en los últimos años ha pasado la vergüenza de que ciudadanos nombrados para ostentar representación diplomática han dejado huellas de mucha ignorancia de sus obligaciones bien señaladas y establecidas en la Convención de Viena.

El Derecho Internacional se conforma de reglas, principios y normas bien nutridas de compromisos muy formales de estricto cumplimiento.

Estimo que tales nombramientos diplomáticos deben recaer en ciudadanos de total moralidad notaria capacidad intelectual estimada y total dominio de lo que le obliga su nombramiento. Otro aspecto, que conozco y doy fe es que algunos nicaragüenses de servicio en el exterior van y vienen de su sede a Nicaragua con una frecuencia que implica gastos fabulosos por el pago del transporte en aviones, y esto no es grato para la economía nacional.

Brindar estos nombramientos a personas por su probada lealtad partidaria y total incapacidad para refutar orientaciones producto de la soberbia de quien depende el nombramiento deja como resultado total fracaso en las misiones encomendadas. Expongo, y lo he conversado con abogados que han laborado en Relaciones Exteriores que varios representantes de Nicaragua en el exterior nunca han tenido en sus manos, libros, o folletos de Ciencias Políticas y están muy lejos de entender lo que ordena y lo que tutela la citada Convención de Viena para armonizar los conceptos de lo que es un tratado, principio e igualdad de derechos, libre determinación de los pueblos, y lo recomendado para evitar amenazas, ofensas graves como el uso de la fuerza y el mantenimiento total de los derechos humanos, para un completo desarrollo y efectividad de las relaciones internacionales.

Finalmente recomiendo que se precisa para derivar excelente relaciones diplomáticas que los embajadores tengan asesores de reputación profesional para logros significativos del Derecho Internacional.


¡¡Así sea!!

*Miembro de la Academia de Jurista de Nicaragua.