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El 28 de junio de 2009, hace aproximadamente año y medio, se dio el golpe de Estado contra el Presidente Mel Zelaya de Honduras. Aún cuando concluimos que este golpe fue ilegal y los Derechos Humanos y Políticos del Presidente Zelaya y sus seguidores deben ser restaurados de inmediato, lo cierto es que este golpe tuvo consecuencias negativas para el comercio y el transporte transfronterizo entre Nicaragua y Honduras, particularmente en los meses subsiguientes cuando las fronteras fueron cerradas. Ello significó que Nicaragua no pudo hacer uso del Puerto Cortés en el Caribe hondureño, lo que implicó serias repercusiones para la industria y el comercio de nuestro país.

El día miércoles 10 de noviembre pasado, la Policía de Costa Rica en un afán de provocación por el diferendo fronterizo entre ese país y Nicaragua relativo con nuestra soberanía sobre el Río San Juan, había retenido sin ningún fundamento jurídico, seis camiones del Ejército de Nicaragua en Puerto Limón, que llegaron a ese puerto desde Alemania con destino hacia nuestro país.

Hechos como los mencionados anteriormente traen a colación la importancia de que Nicaragua invierta más en la construcción de un Canal Inter-Oceánico con un puerto de gran calado en el Mar Caribe, particularmente en momentos en que se señala que uno de los pilares del desarrollo económico de Nicaragua es la diversificación de nuestros mercados internacionales.

La construcción de una Canal Inter-Oceánico a través de Nicaragua ha sido una promesa insatisfecha con el pueblo nicaragüense y aún cuando Panamá está ampliando su canal, tener uno propio representaría una inversión que contribuiría a la generación de cientos de empleos directos e indirectos, así como al incremento de la capacidad de Nicaragua para aprovechar la demanda de nuestros productos en los nuevos mercados internacionales a los que pretendemos acceder.

La falta de un canal que comunique el Océano Pacífico con el Caribe a través de nuestro país nos obliga a comerciar en la misma manera que comercia un país pobre sin salida al mar, con elevados costos de transporte, excesivo tiempo de tránsito, creciente inseguridad y sujeto a los vaivenes políticos de nuestros vecinos.

Asimismo, no contar con un puerto de gran calado en Monkey Point ni una carretera Monkey Point - Nueva Guinea y Nueva Guinea - Bluefields para el transporte de carga hacia la capital y hacia otros puntos del país, implica pérdidas millonarias en concepto de impuestos de aduana, bodegaje y empleos, limitando también el avance del proceso de Autonomía de los pueblos de la Costa Caribe de Nicaragua que ha tenido significativos avances sociales, políticos y culturales pero urge de una base económica para su real consolidación.

Aunque se reconoce que el gobierno del Presidente Ortega ha invertido fuertemente en el sistema de infraestructura nacional, particularmente en lo referido a energía eléctrica, agua potable y transporte terrestre, todavía no existe en el acervo institucional una política pública que parta de una verdadera integración económica de la Costa Caribe desde su rica diversidad y aportes al desarrollo de la nación nicaragüense, sabiendo aprovechar las ventajas geográficas de Nicaragua para el transporte y comercio marítimo internacional.

En tiempos en que se disputa la soberanía de Nicaragua sobre el Río San Juan y nuestros vecinos pretenden limitar nuestra capacidad de exportar e importar, el desarrollo de nuestra infraestructura de transporte, más que un asunto meramente económico, se convierte en una prioridad de seguridad nacional.


*Movimiento Jóvenes Estableciendo Nuevos Horizontes (JENH)