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Los recientes ataques a la Isla Yeonpyeong de Corea del Sur, por parte de su vecina Corea del Norte, han desatado nuevamente las alarmas de un posible enfrentamiento militar entre ambos países. Hay que recordar la guerra que enfrentó a ambos países en los años 1950-1953, tras la invasión del Norte al Sur, y que se enmarcó en un conflicto derivado de la dinámica del bipolarismo imperante en ese período, como parte de la Guerra Fría que enfrentó a las dos superpotencias Estados Unidos y la hoy desaparecida Unión Soviética.

Las dos Coreas todavía el día de hoy están técnicamente en guerra, y la zona desmilitarizada -remanente de la guerra- divide la península coreana. De hecho el ejército estadounidense mantiene miles de efectivos en Corea del Sur. Esto a pesar de negociaciones que se han abierto y han dado algunos frutos para llevar la paz a esta zona del mundo.

Ya en 2006 y 2009, Corea del Norte hizo exhibiciones de lanzamientos de cohetes con el fin de demostrar su poder nuclear disuasorio. En marzo de 2010, la crisis volvió a retomarse tras el misterioso hundimiento de un buque armado de Corea del Sur, en aguas fronterizas, y que se acusó a Corea del Norte de la destrucción. Posteriormente se dio un intercambio de disparos entre las fuerzas armadas de ambos países en la zona de división territorial.

Este ataque norcoreano se puede atribuir a dos cuestiones, la proximidad del cambio de líder del régimen, que será Kim Jong- un, hijo del actual líder Kim Jong II, con lo cual se mantiene la dictadura dinástica; la renovación de esfuerzos por parte de Estados Unidos para reiniciar las pláticas a seis bandas, dando por hecho que Corea del Norte es un país con capacidad nuclear, de lo contrario no se reiniciarían las negociaciones.

Negociaciones. En el año 2003 se formó un grupo de seis bandas, conformadas por las dos Coreas, Rusia, China, Japón y Estados Unidos, para fomentar el diálogo, revisión de armamento nuclear y búsqueda de entendimiento. Posteriormente en 2006 el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas formuló resoluciones para que Pyongyang no siguiera haciendo pruebas nucleares.

En 2007 el presidente de Corea del Sur, Roh Mooo Hyun (q.e.p.d.) y el líder norcoreano Kim Jong Il, firmaron un acuerdo que fue considerado histórico por el mundo entero, en el cual daban pasos en la dirección de poner fin al estado de guerra existente y de restablecer canales de comunicación para que las familias que quedaron divididas tuvieran la oportunidad de reencontrarse. De esta forma dar lugar a un espacio de reconciliación y cooperación a través de un diálogo franco y fluido entre sus gobernantes
En el momento esas negociaciones fueron consideradas como el fin de uno de los últimos vestigios de conflicto de la Guerra Fría y como un impulsor de una posible reunificación. Sin embargo, la coyuntura interna en Corea del Sur y el férreo control de Kim Jong II, jugaron en contra de este proceso que apuntalaba a dar fin formal al conflicto armado.

Reacción Internacional. Como era de esperarse los países aliados a Corea del Sur reaccionaron de fuerte forma en contra de ese ataque, que incluyó la muerte de al menos 2 civiles y 2 militares, como en los tiempos del bipolarismo donde Estados Unidos, Europa y otras naciones occidentales además de Japón se plegaban en un solo bloque. Por el otro lado, tanto China como Rusia los mayores aliados del régimen dictatorial comunista de Corea del Norte, han pedido calma y han evitado condenar los ataques. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, será el encargado de decidir sobre este nuevo punto conflictivo.

¿Conflicto armado? La actual coyuntura de tensiones de máxima alerta, las divergencias entre las dos Coreas y la reacción internacional, podría favorecer un enfrentamiento, que sin lugar a dudas sería catastrófico para esa parte del mundo y pondría a prueba las alianzas de ambos países y el alcance y participación que países como Estados Unidos, Japón, Rusia y China tengan, ya sea en la búsqueda del diálogo para bajar las tensiones o en azuzar viejos fantasmas antagónicos de la Guerra Fría.

Desde el punto de vista geopolítico, un conflicto derivaría en graves e inmensas oleadas de refugiados que afectarían principalmente a China, y en dado caso el conflicto diera como vencedor a Corea del Sur, situación que podría mejorar las posibilidades de una reunificación coreana. En este caso la configuración de la nueva frontera le sería desfavorable a China, que vería como un aliado estratégico estadounidense y con aproximadamente 25,000 marines estacionados en esa nación, estarían a pocos kilómetros y dominando militar y estratégicamente la zona.


*MSc. Relaciones Internacionales y Profesor Universitario