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Diversos representantes de organizaciones y personas, en su carácter privado, se han expresado acerca del conflicto tico-nica por el río San Juan, coincidiendo en que el afluente pertenece a Nicaragua, reconociendo, por supuesto, que existe controversia, y proponiendo negociaciones para superar la discrepancia.

No me referiré, en particular, al tema (ya expuse mi apreciación sobre los intereses de los políticos inversionistas en relación al litigio). Me llama la atención el silencio de una de las organizaciones que debiese ser de las más importantes del país, pues el gremio es uno de los principales influyentes en la opinión pública.

La mayoría de las instituciones del terruño se han pronunciado oficialmente, aun fomentando la polaridad interna, unos; y llamando a la sensatez otros, con argumentos académicos, jurídicos, diplomáticos, políticos.

Militares, antropólogos, sicólogos, ingenieros navales, hidráulicos, hídricos, ecólogos, religiosos, sociólogos, economistas, marchantes, periodistas, y especialistas en otras disciplinas, han mostrado sus análisis, recomendaciones o propuestas. Tampoco han faltado los oportunistas políticos, que en nombre de la patria buscan continuar recibiendo paga y utilidades del erario.

Sin embargo, el Colegio de Periodistas de Nicaragua (CPN) pareciera que no existe, o en verdad no existe porque no se expresa. Su silencio provoca conjeturas, las mismas por no haber alcanzado un nivel de organización respetable, y reflexiones, las mismas, porque en el seno colegiado no se abordan temas de interés gremial y nacional.

El ambiente grave que vivimos por el río, debió ser analizado por el CPN. Los directivos tienen la potestad de emitir su razonamiento y recomendaciones, podrían haber consultado al colectivo y asesorarse con especialistas en comunicación que son miembros. No debe callar el gremio que escribe información y transmite conceptos y sensaciones. La valía del periodismo no puede ser demeritada orgánicamente cuando el CPN está facultado por ley del país, en el Capítulo II, inciso c, pues entre sus objetivos está: Defender la libertad de expresión, información y comunicación que establece la Constitución Política de Nicaragua, como derecho de todos los ciudadanos.

Alguien dirá que el CPN nada tiene que defender, pues el periodismo goza de plena libertad de expresión. Allá su apreciación. Sin embargo, la libertad de expresar, informar, y comunicar, está sustentada con bases éticas, y éstas devienen de un concepto académico del ejercicio profesional.

Otros pensarán que, de manera oportunista, relaciono un tema coyuntural con una deficiencia interna de la organización; pero se me ocurrió debido al mutismo del CPN, al ver, leer, y escuchar a quienes mencioné anteriormente.

En el CPN debiese ser permanente la consulta sobre la cotidianidad periodística, en el ejercicio laboral y en la valoración comunicativa de los fenómenos, y así adquirir elementos que permitan contribuir a la reflexión de la sociedad, máxime cuando se presentan conflictos que enervan la trastocada normalidad en la cual vivimos.

Río San Juan nos ha sumergido más en el bochinche, ahora no sólo en el nicaragüense, también en el de Costa Rica, pues los cientos de miles de nicas que habitan allá escuchan informaciones provenientes de acá, los de acá recibimos los mensajes de allá, y la propaganda y las acciones tienden a rompimiento y agresiones.

He leído, escuchado y visto, a nicas y ticos, en un enfrentamiento verbal tenso, de ofensas y amenazas. Seguro alguien piensa que han sido pocos los exabruptos, otros los justifican y alientan en nombre de la soberanía patria. Sin embargo, el malestar existe, el diferendo es real, y las actitudes confrontadoras pueden crecer.

Propuse al CPN que se reuniera con el Colegio de Periodistas de Costa Rica, de tal manera que ambas organizaciones analizaran el comportamiento de la prensa y su membresía, y firmaran una propuesta conjunta a favor de un tratamiento ético a la comunicación, y abogar por la negociación entre gobiernos y las buenas relaciones entre ciudadanos de ambas naciones.

Bueno, ni siquiera la directiva del CPN se ha manifestado en el país sobre la responsabilidad de los medios de comunicación en la veracidad de los hechos y en la emisión de opiniones, menos que vaya a trascender la frontera.

Lo que me extraña, y no comprendo, pues no soy analista, es que el CPN brindó apoyo al periodismo hondureño reprimido por los golpistas, y se reunió con una delegación en la frontera Norte, una acción excelente que desafortunadamente ahora no veo. A lo mejor el CPN no tiene dinero para las gestiones y el encuentro con colegas ticos, aun cuando el hecho de ausencia de capital sea parte de las limitantes de la organización y no ser constante en sus aportes a la problemática nacional.

En resumen la organización colegiada del periodismo nicaragüense carece de dinero y voz, de reconocimiento como una institución que brindaría aportes sustanciales a la comunicación social, para contribuir a la superación de las múltiples desgracias que mantienen en la miseria a la mayoría de nicaragüenses.

El Colegio de Periodistas de Nicaragua, por tanto, no existe, y si late apenas, en la intimidad, le oyen unos cuantos a quienes tampoco les escucha la colectividad, (a propósito de) la patria.


*Centro de Comunicación y Estudios Sociales (CESOS)
Managua y Matagalpa, Nicaragua
http://sergiosimpson.blogspot.com/