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Una verdadera alharaca --como de loras en guayabales-- arman todos los días las autollamadas organizaciones de la Sociedad Civil derechista, esto con el afán de deslegitimar a los poderes del Estado, en especial al Consejo Supremo Electoral, sin percatarse si quiera que en su afán estéril los que más se desprestigian son ellos, porque ante los ojos de la gente claramente se evidencian en su vasta inutilidad yerbosa.

Si acaso el Consejo Electoral o cualquier otro no sirve… pues cámbienlo. Pero yo pregunto con igual empeño: ¿Qué capacidades tienen los Ipade; Ética y Transparencia; Irving Larios o la Violeta Granera para hacerlo sin contar con el apoyo del pueblo? ¡Ninguno! Por mucho que berreen en sus respectivos corrales o en ambientes de asambleas concernidas y anti-gubernamentales.

Digo esto porque en sus actuaciones no vislumbro su esencia o razón de ser. Es otras palabras, el contenido que debe aportar a su naturaleza la filosofía confusionista en lo concerniente a la ética y al orden político que debe existir en ellas, para así con autoridad poder defender la causa de las supuestas víctimas del abuso. ¿O es que en este caso lo señero únicamente es ganarse el jornal que se asignan para vivir bien? Porque si es así ni modo, ya que según el sistema que defienden cada cual debe rebuscarse la ocupación que le garantice el sustento. Pero por favor, hágannos la caridad, no vengan a presentarse aquí como organizaciones templarías bien intencionadas porque distan mucho de serlos y no agradan.

Por otro lado, si partimos de que estas organizaciones supuestamente aportan y tienen algunas posibilidades para corregir lo que critican, y por consiguiente son lo que la modernidad llama un organismo vivo –-“con entradas y desagües” homogéneos--, como que la cosa se les complica más aún, porque la esencia de su origen es perceptiblemente alterada por sus contradicción entre la que dicen de entrada, y lo que hacen de salida, con actuaciones sesgadas de carácter partidario, en última instancia, que es lo que perciben los de abajo, cosa que rotundamente altera su forma y fondo de ser y de existir…falseándose a sí mismas.

Ahora, tengo que aceptar que en una época yo mismo pensé que estas organizaciones podrían ser beneficiosas para un pueblo como el nicaragüense. Pueblo en el que existen todas las necesidades de un país empobrecido a lo largo de muchos años por gobiernos anti-pueblo, pero me equivoqué; o debo decir me desencanté, ya que lo que allí había era una gama de militantes anti-sandinistas y anti-Frente como pocos, pues eran solamente eso, un club y una caterva de enamorados perdidos de las causas negativas y “anti”, sin ningún aporte ni oferta que beneficiara a nadie excepto a sus propios intereses y causas.

Y ya lo he dicho anteriormente: ¡Es una lástima! Porque están deslegitimando esas expresiones de organización que podrían correr una mejor suerte, sin dejar de mencionar que allí también existen personas bien intencionadas, a quienes igualmente esa dirigencia victimizan y engañan sin ningún escarmiento ni castigo.

Pero bueno, lo que queda aquí creo yo es darle vuelta a esta página y buscar nuevos horizontes y alternativas. Buscar otras expresiones diferentes a las de esos falsos elegidos y seguir adelante con otras organizaciones que sí proporcionan quimeras esperanzadoras; de esas que sí cumplen… haciendo.