Jorge Eduardo Arellano
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A pocos días de haber iniciado la Décimo Sexta Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 16 CMNUCC), y la Sexta Conferencia de las Partes suscriptoras del Protocolo de Kyoto (MOP 6), la delegación de Japón realizó una alarmante y contraproducente declaración que sin duda afectará las negociaciones internacionales sobre el clima: “Japón no va a inscribir su meta bajo el Protocolo de Kyoto bajo ninguna condición ni circunstancia”.

Kyoto, Japón, el hogar de nacimiento del Protocolo de Kyoto (1997), sustancial y crucial acuerdo jurídicamente vinculante que obliga a las Partes del Anexo I a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero para el primer período de compromisos 2008-2012, ahora es renegado por el país que lo vio nacer. Sin duda, la posición de Japón afecta negativamente el propósito de lograr un segundo período de compromiso bajo el Protocolo de Kyoto (PK), tema central del trabajo del AWG-KP (Grupo de Trabajo Especial sobre la continuidad de los compromisos de los países Anexo I en el marco del PK).

Las reacciones no se hicieron esperar. Pablo Solón Romo, representante de Bolivia en las negociaciones de la CMNUCC, manifestó su preocupación e indicó que son países como Japón y Estados Unidos los que serán responsables si se bloquean las negociaciones en el marco de la COP16, no sólo por declararse abiertamente en contra del PK -de hecho Estados Unidos firmó el acuerdo, pero no lo suscribió-, sino por establecer como agenda prioritaria, la promoción por distintas vías y formas de la flexibilización de los compromisos de reducción de emisiones de GEIs, lo que sin duda afectará la meta global de llegar a acuerdos que permitan que el incremento promedio de la temperatura mundial no supere los 2 grados Celsius.

La expectativa que se tenía era que Cancún permitiera reconstruir la confianza entre las Partes, luego de lo ocurrido en Copenhague (COP 15 en Dinamarca), pero en los pasillos de la COP, ya son muchos los que opinan que esta posición de Japón, que ahora parece ser compartida por Canadá y Rusia, tiene la potencialidad de complicar aún más las negociaciones y que incluso podría impedir que Cancún tuviera éxito en el establecimiento de una ruta de acción para lograr mayores compromisos en la COP 17 a realizarse en Sudáfrica. En los pasillos del Cancun Messe y el Moon palace -principales locales donde se desarrolla la Convención-, se observan representaciones de organizaciones de la sociedad civil que portan camisetas y corazones de cartón con el lema: I love KP (yo amo el Protocolo de Kyoto).

El día miércoles, la Presidenta de la COP16/MOP6, la canciller mexicana Patricia Espinoza, en el cierre del plenario realizado en el marco de reunión de las partes del Protocolo de Kyoto, manifestó: “todas las propuestas están sobre la mesa”, sin que ello signifique avance alguno. Actualmente, está más que claro que el futuro del Protocolo de Kyoto está en juego.

La organizaciones de la sociedad civil centroamericana continuamos esperando porque Cancún/COP16 permita dar pasos sustantivos en la ruta necesaria para lograr un acuerdo jurídicamente vinculante, que se establezca un segundo período de compromisos bajo el PK, y que en la vía de negociación de la cooperación a largo plazo (AWG-LCA) sobre mitigación, se logren nuevos mecanismos para que las partes asuman compromisos serios y ambiciosos que sean acordes con la emergencia real y latente que la humanidad enfrenta ante el cambio climático.


*Punto Focal Nacional Nicaragua, Red Suswatch
milenio@humboldt.org.ni