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Preocupado en cómo orientar el trabajo solidario con el pueblo de Nicaragua que desde la Casa de Nicaragua en Catalunya venimos haciendo desde hace más de treinta años me he acercado a La Dalia para ver, directamente, a un grupo de mujeres beneficiadas por el bono productivo y que se han organizado en cooperativas.

Hace unos meses que estoy en Nicaragua trabajando en diversos proyectos, pero el trabajo genera conocimiento y contacto humano. A través de años de trabajar con la cooperativa Ciprés se han desarrollado unas relaciones más cercanas a la amistad que al mero compañerismo. Fue allí, y en concreto hablando con el compañero Orlando Núñez, que me orientaron para la Dalia. Hace días que hemos entendido que si queremos seguir trabajando solidariamente con Nicaragua, desde Catalunya, está bien que sigamos haciéndolo con la alfabetización, con proyectos ligados a la educación, apoyando procesos que mejoren las condiciones de vida del pueblo de nicaragüense, pero, a la vez, es esencial colaborar, en la medida de nuestras posibilidades, con la producción.

Nicaragua hace una apuesta sería por la producción de alimentos, por la soberanía y la seguridad alimentaria. Además lo hace con un programa revolucionario. Da a la gente…sí, pero con condiciones. Es un programa muy exigente, pues al que se le da tiene que devolver, de alguna manera, lo dado. Es también exigente porqué pone unas condiciones bien duras e importantes que pretenden tender y fomentar la autosostenibilidad de las familias más pobres del país. El objetivo en 5 años es llegar a 75.000 familias que presentan esas características. Del 2007 hasta ahora ya hay más de 49.00 beneficiarias.

En Nicaragua, en el año 2006 había un índice alarmante de hambruna que ha marcado el desarrollo de un par de generaciones. No es de extrañar que el último estudio realizado por la brigada cubana “todos con voz” haya dado unos datos de discapacidad mental y de trastorno generalizado del desarrollo alarmantes. Esta brigada, que estuvo un año por el país, justificó este dato por diversas situaciones, siendo la más sobresaliente la que hacía referencia al desarrollo deficiente de los niños producido por una mala nutrición en los primeros años de vida.

El programa de Bono Productivo consiste en detectar a las 50 familias más pobres de una comunidad, dar a la mujer de esas familias una cerda, una vaca, unas gallinas y un gallo, productos para el cuidado de estos animales, capacitación para saber trabajar con ellos, semillas para generar alimentos vegetales y la posibilidad y el aliento para organizarse en cooperativa para gestionar los excedentes de producción. Esas mujeres pasan a ser las propietarias de esos recursos y se comprometen a devolver parte del costo entregado en forma de dinero que ellas puedan generar o entregando alguna cría de los animales entregados.

Para ver la realidad de este programa es que me fui a la comunidad de la Estrella. A través de Ciprés me pusieron en contacto con Kevin Mendoza, Coordinador de una de las federaciones de cooperativas que engloban esas cooperativas de producción. Kevin me contaba como ahora, a final de año, están en un proceso de capacitación para las cooperativistas. Hace unos meses se generó una nueva entrega de animales a diferentes mujeres de la comunidad y se están creando más cooperativas. En el encuentro, al que yo me dirigía, iba a ver a mujeres de diversas cooperativas. Unas con experiencia, con cierto bagaje en el desarrollo de proyectos e iniciativas, las otras jóvenes, aún sin experiencia, pero con ganas de aprender. Encontrarlas juntas me pareció una muy buena idea. Los que nos movemos en el ámbito de la educación sabemos que enseña más un “igual” que sabe, que un maestro por muy experimentado que sea.

Las mujeres son campesinas, de facciones duras, morenas de piel y de sol. Vestidas lo más elegantes que la situación personal y económica les permite Algunos zapatos, pero muchas chinelas y algún agujero en alguna prenda de ropa algo roída. Hay niños, están porque están sus madres. Algunos han de mamar y lo hacen en medio de la capacitación. Ningún problema para nadie.

La mujer campesina nicaragüense ha tenido que superar muchas adversidades. Su vida no es fácil. A las situaciones de años de pobreza se le han de sumar un patriarcado asfixiante y un machismo esclavizante. El analfabetismo general, los pocos recursos o el alcoholismo la han convertido, en general, en una persona tímida, vergonzosa, insegura de sí misma. Que el programa tienda a empoderarlas es una idea revolucionaria. Es el programa el que pone las condiciones de su empoderamiento, el que exige que sean responsables y les ayuda a serlo. Es el programa el que les sube la autoestima y valora lo que siempre han sido, son y serán.

En un momento de la charla que entablamos durante el encuentro, una de las mujeres, después que yo les preguntara cómo veían ellas que fueran ellas y no los hombres las beneficiarias directas me decía: -Mire…a veces los hombres se van…ahora los hombres ya se pueden ir cuando quieran...los hombres se seguirán yendo, pero la vaca se queda…
La jornada de capacitación tenía diversas fases. Primero, una teórica, la del veterinario explicando las diferentes dificultades posibles de los partos de los animales que les habían dado. Después nos fuimos a la práctica. Desparasitar animales, vacunarlos, alguna intervención que se tuvo que dar a algún animal con algún problema. Las mujeres participaban, las veteranas con más seguridad, las jóvenes con reparo. El veterinario miraba que todas intervinieran y ayudaba.

Mientras una pinchaba o desparasitaba con el asesoramiento del profesional, las otras comentaban. Unas aconsejaban a las otras, transmitían sus experiencias o sus preocupaciones y cuestiones. Estaban interesadas en la capacitación, se notaba. Lo que aprendían sacaría de apuros a su familia y, como siempre, una mujer que tiene la oportunidad de sacar de apuros a los suyos, lo hace. Y en Nicaragua, más. Lo hizo en los 70, cuando la dictadura, en los 80 cuando la guerra, en los 90, cuando la pobreza extrema y lo hará ahora y más si se le da la oportunidad.

El trabajo duro no les espanta. Ellas ven en el bono productivo una verdadera solución a su dependencia económica. No les regalan nada. Tendrán que trabajar duro también y devolver lo que les han prestado. La producción de los animales servirá para paliar el hambre y las necesidades básicas de los suyos y, con lo que sobre, venderán y harán de ese medio de producción la base de su sustento.

Además, entienden que el trabajo es más productivo si se hace conjuntamente. No les asusta compartir y lo hacen.

Kevin, el coordinador de Unión de Cooperativas Peñas Blancas, una organización que funciona como cooperativa de segundo nivel agrupando a seis cooperativas de producción directa, las cuales están organizadas a favor de 140 familias, las anima constantemente. Él se cree el programa y lo vive.

Los resultados son importantes, según Fredy Franco(1) el Bono Productivo Alimentario cumplió 3 ciclos de entregas, lográndose atender entre 2007-2009 un total de 47,722. En el año 2009 se beneficiaron 13,951 mujeres y en 2010 se beneficiarán con bono productivo a 15,858 mujeres jefas de familias pobres del campo y la ciudad, totalizando entre 2007 y fines de 2010, 63,580 mujeres.

Se han conformado 798 núcleos de mujeres organizadas en grupos asociativos, que aglutinan al 64% de las beneficiarias. Estos grupos han logrado ahorrar y construir un fondo revolvente de 20 millones de córdobas.

Según un informe de la ONU (2009), en los tres años del programa se ha logrado que las mujeres tengan acceso a un mayor nivel de alimentación diaria, garanticen la asistencia escolar de sus hijos, cuenten con un ingreso más estable, alcancen mayores niveles organizativos y participen en el desarrollo de la comunidad ejerciendo un liderazgo horizontal.

Pero el resultado más esperanzador está en las caras de las mujeres. Ningún número, ninguna estadística puede reflejar lo que se detecta cuando vas a su espacio, a su terreno. Están contentas, se las ve comprometidas. Están desarrollando sus capacidades para generar cambios en su realidad concreta. Cambios que mejoran su situación y la de los suyos. Cambios que apetece impulsar, conocer y difundir desde y hacia la solidaridad internacional.

Esas compañeras me enseñaron que se sienten bien, apoyadas, valoradas…y esto es nuevo…esto es revolución.


*Presidente
Casa de Nicaragua Catalunya

(1) Avances sandinistas II etapa de la revolución 2007-2010. http://librepenicmoncjose.blogspot.com/2010/12/avances-sandinistas-ii-etapa-de-la.html