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“Lo trágico del universo político reside en esa fuerza oculta que lleva todo movimiento a negarse a sí mismo, a traicionar su inspiración original y a corromperse a medida que se afirma y avanza. Es que en política, como en todo, uno no se realiza más que sobre su propia ruina”.

E.M. Ciorán en: “Ensayo sobre el pensamiento reaccionario”.


Es patético, pero contundente, cierto y real, el titular de la noticia en END del 12-22-10: “Oposición luchó por estar dividida... y lo logró…Su lucha por no unirse la han ganado...”

Hay quienes gustan del juego político, pero son incapaces de digerir las realidades del mismo. Prefieren ver las cosas con el color de los lentes que llevan puestos, o como el Avestruz, meter la cabeza en un hoyo en el suelo. En la política nicaragüense las pasiones superan cualquier forma de razonamiento lógico.

Pero hay políticas que son demasiado obvias para poder ocultarlas, pero gracias a Dios aun queda gente con sentido de cordura. Según dijo Adolfo Calero, en un medio periodístico el 12-19-10: “Para mí es una carga muy pesada la que están echando encima a Fabio al no aceptar medirse en primarias. Montealegre es su alter ego, y si no se miden en primarias, no va haber competencia entre los liberales, y si van divididos van a volver a perder, y entonces la responsabilidad de la pérdida se la van a cargar a los que no quieren ir a esa medición electoral.”

Adolfo Calero dijo claramente que Montealegre es el “alter ego” de su precandidato. Alter ego significa el otro yo, el sustituto personal. Toda la campaña desde la propuesta por consenso (consenso de uno… de Montealegre), hasta la promoción de la precandidatura, lleva el fierro M de Montealegre. Por donde pasa va dejando sus huellas. Lo que hace con el precandidato es igualito a lo que ha hecho Montealegre desde que se metió a político y quiso volar solo, los mismos errores de cuando le empezó la cosquilla de la ambición presidencial, después de ser llevado de la mano por Arnoldo Alemán a puestos importantes de su gobierno, no por mérito personal, como experto en administración pública, mucho menos en relaciones exteriores. Así empezó, dando tumbos, queriendo ser candidato liberal pero manteniéndose como ministro del gobierno de Enrique Bolaños. Primer error político. Ahora con la precandidatura, la trocha por donde galopa, los cascos la dejan grabada con los mismos errores.

Se ven las mismas novatadas políticas renacidas. Se nota que navegan en nave sin piloto. Su última genialidad es una organización llamada: Unión Nacional por la Esperanza, UNE, posiblemente se inspiraron en la Canción de Diego Torres: …Pintarse la cara color esperanza...

Esperanza no es más que una ilusión, un deseo, una quimera, un sueño, un delirio, un espejismo, una ficción. Ningún político que se aprecie bautizaría su organización con el nombre de esperanza. Andan sin asesoramiento político. Según Mario Vargas Llosa… “Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo...su ilusión” Es como decir: “Tengo la esperanza de sacarme la lotería…” O… “Si yo fuera presidente”, o como la película de Cantinflas, “Si yo fuera diputado”. La política en su predicado debe ser más contundente, más contagiosa, más objetiva, más al grano, más segura, más concreta, más agresiva, más directa, más enervante que una simple esperanza. Eso está bien para un movimiento religioso pero no para una organización política. ¿O es que no es más adictivo y excitante para la juventud agresiva gritar Patria o Muerte? En sus alucinaciones, Montealegre siempre ha ignorado, que en política, “vale mas pájaro en mano que cien volando”.

Aunque, hay quien dice que la constitución de la Unidad Nicaragüense por la Esperanza (UNE), en torno al candidato de Montealegre, es también, en torno a un proyecto de una Nicaragua diferente, pero en realidad ese enunciado es repetición de viejas y tradicionales esperanzas que se han frecuentado hasta la saciedad cada vez que alguien inventa en Nicaragua un proyecto de Nación que nunca se ha hecho realidad… la famosa esperanza de una Nicaragua deseable y posible, próspera, con justicia social, y con libertad. No es que no queramos esa Nicaragua deseada, es que, quienes lo viven repitiendo, casi al nivel de burla, o insulto a la inteligencia, nunca hacen nada para hacerla realidad. Ahora redundan que esas veteranas y manidas esperanzas, son un cambio de calidad en la política nicaragüense que tiene grandes posibilidades...pero la verdad es que, hoy, como ayer, ese proyecto de que hablan no existe mas que en sus enunciados generales, pues lo mencionan de forma indefinida, hablan de justicia social, pero no dicen concreta y claramente en que consistirá esa justicia social, no dicen de que se va a desprender la extrema derecha empresarial que representa Montealegre para lograrla.

Hay síntomas de personalidad que deben ser estudiados en la sociología política, así como los “egos” de alguien que se precie como precandidato. Por ejemplo el 21 ABRIL 2009, el precandidato de Montealegre, escribió para un medio periodístico una columna titulada UNIDAD, donde dijo: “ La filosofía popular ha concebido la unidad como la única forma de obtener el éxito frente al adversario…Es por eso que cuando un grupo de personas comienza a hablar de formar una coalición, una unidad total de todos los partidos y líderes sin excluir a nadie... Si sacrificamos todo en aras de la unidad, el país está salvado, no habrá líder totalitario que le gane a una coalición de partidos donde nadie ejerza la hegemonía, sino que se sometan todos a la voluntad de la mayoría. Y ¿cómo puede ocurrir esto? Uniendo a todos aquéllos que tengan aspiraciones políticas y que se inscriban para participar en unas elecciones primarias amplias, supervigiladas...Quien gane estas elecciones primarias recibirá el apoyo de todos los demás para ser el candidato a la Presidencia de la República. Éste es el momento de iniciar un movimiento unitario sin excluir a nadie. Las primarias dirán a quien prefieren. Es el momento de desterrar todos los resentimientos, de olvidar las injurias, de perdonar algunos agravios que puedan haberse producido entre demócratas. Yo entusiastamente apoyo una unidad total...”

Pero ahora resulta que cuando Montealegre lo nombra “candidato de consenso”, ¿Cuál es el su sacrificio? nada de lo que dijo antes tiene validez en la actualidad. Ahora dice, que él es el candidato indiscutible y demostrando un ego insólito dice que todos lo piden y se queda con que “esta mula es mi macho”.

Ahora el precandidato es hegemónico al punto que ha provocado comentarios como el siguiente de Adolfo Calero en un medio local el 12-07-10: “al parecer don Fabio no tiene interés en ganar, no va a ganar; después que él apoyó las primarias, no me explico cuál es la terquedad de no participar en este esfuerzo…”

Para un país que anda en busca de la democracia, ese precandidato demuestra malos síntomas. La inquietud, que nos deja el razonamiento lógico de Adolfo Calero es, si esa posición prepotente que ha adoptado el precandidato, es producto suyo, o es simplemente inducida por su “alter Ego” Montealegre que lo dirige.

De cualquier forma, es una actitud inaceptable en alguien que aspira a manejar el destino de un país y donde todos seremos afectados por sus decisiones intolerantes.

El tramado con que se ha tejido esa precandidatura de un sector de una supuesta oposición esta llena de contradicciones de parte de los mismos que la promueven. Dicen que no van a las primarias porque desconfían de la transparencia de las mismas, pero se preparan para participar en unas elecciones presidenciales, con un CSE que a todas luces no es transparente. Parece que lo único que les interesa es participar en las presidenciales y obtener la tajada que les toque y su verdadero objetivo es como dice END: “Oposición luchó por estar dividida... y lo logró…
 
El sumario de la labor de la oposición al gobierno de Daniel Ortega no es nada halagador al terminar 2010 y la ley de las posibilidades, tomando en cuenta la experiencia de los que manipulan la oposición al terminar este año, no presagia nada positivo para ellos.