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Viendo el vaso medio lleno y no medio vacío, al concluir el 2010, en este nuestro pequeño país del centro de América en el cual nacimos por azares desconocidos del destino, conviene que pongamos sobre la mesa el balance de la nación. Puede plantearse desde distintos puntos de vista, todos ellos válidos y a la vez insuficientes en medio de nuestra diversidad. Con esta modesta opinión, comparto seis cosas que percibo se han hecho y que nos conviene seguir haciendo bien, independientemente de las diferencias –a veces inútiles e insignificantes- que por distintas razones se acumulan y nos desgastan:
1. Estabilidad macroeconómica y crecimiento económico-social. Nicaragua, después de la crisis virtual y especulativa del capitalismo mundial (2007-2009) de la cual no hemos sido ajenos por sus efectos globales y nuestra dependencia, ha logrado salir adelante y registrar crecimiento económico, las recaudaciones fiscales y las exportaciones han tenido un importante incremento, aunque el Índice de Precios al Consumidor registra 14% (menor que el 2007: 16.2%; mayor que 2009: 1.8%; Managua), en parte por el efecto de la alterada temporada lluviosa (pérdidas de áreas cultivadas de maíz, frijol, sorgo, etc.) recién concluida, redujo la oferta de productos de consumo básico como el frijol el cual alcanzó precios muy altos. El empleo formal, aunque no se ha incrementado, no ha seguido deteriorándose; la opción de empleo informal continúa siendo una alternativa que, aunque genera vulnerabilidades sociales y evidencia los profundos problemas estructurales, ayuda a solventar parte de las necesidades básicas de la población. La filiación de los trabajadores al seguro social ha aumentado (10% en tres años). Los indicadores macroeconómicos y la institucionalidad fiscal y monetaria se mantienen estables.

2.Reducción de la pobreza. Diferentes fuentes oficiales y no oficiales (académicas y no gubernamentales) identifican una reducción de la pobreza general y la pobreza extrema durante los últimos cinco años. Las autoridades atribuyen dicha reducción a la implementación de los treinta y siete programas sociales impulsados por el Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional en distintos ámbitos desde el 2007. Independientemente de las causas y magnitudes que los informes estiman, lo fundamental que vale la pena reconocer, es el inicio de una nueva tendencia que todos aspiramos (y nos conviene), sea sostenible.

3. Suministro energético. Los cortes de energía eléctrica que afectaron durante los últimos dos años de la administración Bolaños por la incapacidad de gestión y planificación en el campo energético, han pasado a la historia. El país, gracias al apoyo venezolano en el marco de la iniciativa ALBA, ha logrado un suministro fluido, en condiciones excesivamente favorables, de los hidrocarburos, lo que le ha permitido, a pesar del alza del precio del petróleo, asegurarse un extraordinario soporte económico-social para atender parte de sus necesidades. Se ha continuado modificando favorable y paulatinamente la matriz energética.

4. Educación pública. A la educación pública, en las limitadas condiciones actuales, tienen acceso todos (as) de manera gratuita. Ha mejorado parte de la infraestructura educativa, sin embargo, dadas las condiciones del país y el alto rezago existente, la brecha para ofrecer una educación más amplia y de calidad, todavía es una legítima aspiración de los nicaragüenses, es condición indispensable para lograr mejores condiciones socioeconómicas y políticas en el país. Los años de escolaridad de los nacionales apenas llegan en promedio a cinco, la mitad del necesario para encaminarse al desarrollo. El bajo nivel de analfabetismo logrado en el 2009, ha seguido siendo sostenido mediante la organización y movilización social, al igual que otros programas sociales y de salud.

5. Salud pública. La atención a la salud pública desde los hospitales, centros de salud y demás instancias de atención primaria es gratuita. Aunque sus condiciones de infraestructura y suministros no son suficientes para la demanda de los habitantes, la apertura efectiva de lo disponible sin costo, beneficia a amplios sectores sociales, principalmente los de más escasos recursos. Las brigadas voluntarias de salud nacionales y extranjeras han realizado contribuciones invaluables en el abordaje de padecimientos crónicos, la prevención, la educación y el censo de los problemas y riesgos locales. La comunicación social y atención inmediata ante las emergencias y los riesgos epidemiológicos, demuestran alta sensibilidad, responsabilidad y capacidad de organización y movilización social y gubernamental.

6. Seguridad ciudadana y defensa nacional. El país continúa mostrando, a pesar del incremento de la violencia delictiva y la delincuencia organizada nacional y transnacional, ventajas comparativas en las condiciones y los resultados de la seguridad ciudadana, así como estabilidad de las principales instituciones de la seguridad pública y la defensa nacional. Dichas entidades, cuyas bases estructurales y doctrinales parten de la Revolución Sandinista de 1979, han continuado evolucionando hacia la profesionalización y modernización, gozan de aceptables niveles de confianza y constituyen referentes importantes en la vida institucional del país. La lucha contra el crimen organizado y particularmente contra el tráfico de personas, el tráfico de armas y el narcotráfico, constituyen retos crecientes que demandan el fortalecimiento organizativo y operativo. La necesidad de una solución pacífica, prudente y en el marco del derecho internacional de los problemas fronterizos, particularmente con nuestros vecinos hermanos del sur, Costa Rica (en donde residen y trabajan más de seiscientos mil compatriotas), por la histórica polémica alrededor del río que nos une (y no nos debería separar), el San Juan de Nicaragua, a veces azuzada y exacerbada injustificada e innecesariamente, demuestra la capacidad nacional de unidad en la búsqueda de la paz y el entendimiento nacional y regional.

Hay mucho camino por recorrer, somos pobres, deficitarios y endeudados, pero puede ser que el rumbo, en las cosas bien hechas, sea acertado, se continúa siendo la economía más pequeña de Centroamérica (después de Belice), representa el 6% del PIB regional. El consenso y el diálogo inclusivo, el desarrollo equitativo y solidario, pueden ayudar en la construcción de un mejor país para todos y todas.

No descalifiquemos ni minimicemos lo bueno, no desvaloricemos las oportunidades que se abren, comprometámonos y estimulemos lo que se ha hecho bien desde la responsabilidad cívica e ineludible de ciudadanos, desde cualquier opción política.


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