•  |
  •  |
  • END

El discípulo preguntó al Maestro:
- Señor, ¿dónde está la Verdad?
- En la vida cotidiana, en los actos más simples de cada día.

- Pero yo, en mi vida diaria, no veo verdad alguna. Todo es rutina, - respondió el discípulo.
- Esa es la diferencia, - explicó amable el Maestro-, que unos la ven y otros no.

- ¿Cómo podría hacer?, -suplicó el joven-. ¿Se trata de estudiar más los libros sagrados, de meditar más y de sacrificarse?
- En modo alguno, - respondió el Maestro -. Se trata de mirar más allá de las apariencias, de descubrir lo esencial que palpita en lo sublime y en lo rutinario, en lo asombroso y en lo cotidiano.

- ¡Ayúdame!,- volvió a implorar el joven.-
Todo lo que hagas, despierto o dormido, forma parte de una Unidad eterna en la que vivimos, nos movemos y somos. Tú, cuando comas, come; cuando bebas, bebe; cuando duermas, duerme.

- ¡Ya lo hago, Maestro!

- No. Tú cuando tienes hambre, comes; cuando tienes sed, bebes; cuando tienes sueño, duermes.

- ¿Y tú, Maestro?

- Yo cuando como, como; cuando bebo, bebo y cuando duermo, duermo. Haz cada cosa como si fuera única, porque es única. Y en esa concentración y simplicidad reside toda la sabiduría.


fajardoccs@solidarios.org.es