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Nicaragua avanza en cobertura nacional de educación, el Ministerio de Educación por medio del magisterio motiva a las madres y padres para que matriculen a sus hijos e hijas y también ofrece diferentes modalidades educativas.

Lo que realmente está estancada es la calidad que lógicamente incluye la Meta 2 de los Objetivos del Milenio (ODM).

No olvidemos que Nicaragua es un país de gente media alfabetizada y generalmente de baja escolaridad; en los últimos cien años, millones han pasado por la Primaria y la Secundaria, pero no se ven resultados en el desarrollo del país, Nicaragua sigue siendo la atrasada de siempre.

Nicaragua se ha quedado siempre atrás en la oferta de educación con calidad, también en comparación a la mayoría de los demás países de Latinoamérica y el Caribe, y se ha quedado atrás porque nuestra educación, aunque haya cubierto sectores considerables de la población, ha sido una educación deficiente, de baja calidad, sin pedagogía y metodologías adecuadas a los retos que presenta el mundo actual.

Si lográramos que todas las personas que no han alcanzado la Primaria, la alcanzaran y que la alcanzaran los y las generaciones venideras de los años 2011 hasta 2015, todavía no habremos cumplido con la meta dos de los ODM, si continuamos ofreciendo la misma educación de siempre con sus deficiencias y superficialidad; una “educación pobre” para pobres... El desafío es cumplir con las estadísticas y números, pero también, con la calidad que es la que provee las herramientas de desarrollo personal, de bienestar y perspectiva de futuro al individuo y al país.

Con la educación que hasta ahora estamos ofreciendo, la mayoría se calificaría para trabajar en las maquilas, pero ¿qué tipo de desarrollo es ese en un país con potencial agrícola, agroforestal, acuático, turístico, artístico y con altas posibilidades de posicionarse como productor de alimentos variados y saludables en el mercado mundial?
El presupuesto nacional para educación no es suficiente ni para cumplir con la demanda, peor con la calidad requerida, y eso lo podemos ver todos a simple vista; prueba de eso, es el estado de las escuelas, la falta de pupitres, la falta de textos escolares, la falta de materiales educativos, aulas repletas con un solo maestro, los muchos multigrados en el campo, la no existente capacitación permanente que todo maestro y maestra necesita y el salario del magisterio, que es el más bajo del continente.

Todos los expertos dicen que 7% del PIB es el mínimo para poder cumplir con la demanda escolar, y recuerdo las palabras del ex-ministro de Educación Miguel de Castilla, cuando dijo, ¡que la educación nicaragüense no sólo necesitaba el 7% sino el 15%!
El Estado de Nicaragua no ha cumplido con su promesa al pueblo, cuando hace más de 30 años se comprometió ante los países latinoamericanos a invertir el 7% del PIB para educación, y mientras países tan pobres como Nicaragua, como lo son Bolivia y Honduras, ya cumplieron con su promesa, Nicaragua continúa siendo el país que no ha descubierto que la calidad de la educación es la que puede sacar al país del subdesarrollo. Cuando la educación tenga la prioridad necesaria del Estado, entonces se destinará un presupuesto digno de una prioridad nacional, y la educación que recibirán nuestros hijos e hijas será digna y respetuosa.

¿Pero cuándo la educación de calidad será una prioridad en Nicaragua? ¡Hasta que los padres, madres, niñez y juventud exijamos que ese derecho se cumpla, porque no se debe dejar algo tan importante como la educación en la sola voluntad de las y los políticos!
Quiero mencionar algunos vacíos que reflejan la necesidad de un presupuesto digno para la educación. Faltan escuelas en el campo, faltan maestros y maestras, faltan metodologías modernas, faltan textos escolares, falta capacitación permanente para el magisterio, faltan salarios dignos de la profesión, y sobre todo falta voluntad política para priorizar la calidad de la educación.

La bajísima calidad de la formación profesional de nuestro magisterio, la no-participación del magisterio en el desarrollo del currículum y el miserable salario del magisterio son fuertes obstáculos para que no haya cambio en la educación, un cambio que es urgente y necesario, especialmente si pensamos en el ya conocido bono demográfico que sin merced nos presiona y nos dejará sin futuro, si no lo aprovechamos.

Hay tantas metodologías de enseñanza y aprendizaje científicamente avanzados, y también comprobados en la práctica, de las cuales Nicaragua puede hacer uso. Sólo quiero mencionar la pedagogía de María Montessori, la cual estamos aplicando y adaptando en Nueva Guinea, RAAS. Si no cambiamos nuestra anticuada forma de dar y recibir clases, dictar, copiar, memorizar por un ratito, recibir trabajos sin tener tiempo para leerlos y anhelar certificados, diplomas y títulos sin valor, Nicaragua seguirá siendo el país de los atrasados. Todos conocemos el triste aspecto de la mayoría de las escuelas y su enseñanza ¡y no es que sólo nos faltan cinc y pupitres! Nos faltan maestros, escuelas acogedoras, equipadas con textos y materiales educativos y un magisterio bien formado, creativo y actualizado, con salas y equipos para experimentar, bibliotecas, espacio para artes y filosofía, aprender para la vida, aprender y poder utilizar idiomas extranjeros etc.

El Ministerio de Educación tiene la voluntad de alfabetizar y trabajar en pro que todos y todas obtengan su sexto grado, y ese es el primer requisito para alcanzar la Meta 2 de los ODM. Pero pensemos que en la educación formal un estudiante necesita seis años para alcanzar la Primaria. ¡Necesitamos dar un enorme salto para cumplir con las exigencias de calidad, y así acercarnos al nivel de desarrollo del resto de Latinoamérica, del Caribe y del mundo!
Todo padre y toda madre deben anhelar que su hijo e hija pase todos los seis años de la Primaria y que se vean los resultados en la actitud y en los conocimientos de las y los estudiantes.

Un estudiante que crece en sabiduría, conocimientos, capacidades, en responsabilidad, en competitividad laboral es un estudiante de futuro y por ende será un bastión de desarrollo para su familia y para la sociedad.

Creo que en los tiempos actuales de globalización de los conocimientos, capacidades y recursos, Nicaragua tiene que optar por una educación moderna que produzca personas responsables social- y ambientalmente, autónomas, creativas y analíticas.

Nicaragua hace avances en la cobertura nacional de educación, pero la cantidad no nos llevará a alcanzar el desarrollo que cada persona necesita y por ende el país. La Asamblea Nacional debe escuchar a las y los educadores y reaccionar ante la frustración del pueblo por la calidad de la educación que el Estado le está negando, cuando muchos prefieren no poner a sus hijos en las escuelas porque ven que la escuela no les va a cambiar el destino familiar. Nicaragua no debe continuar ofreciendo la misma educación que fue buena para mí a principio de los años ochenta; la niñez y juventud de hoy vive en otro contexto global y por lo tanto su educación tiene que ser diferente y corresponder con los requerimientos del siglo XXI.

Parece que la educación de calidad en Nicaragua no será la prioridad hasta que las madres y los padres exijamos ese derecho para nuestros hijos e hijas.


*Profesora