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Recientemente se publicó en los diarios nacionales los resultados generales de los exámenes de clasificación que practica año con año la Universidad Nacional. Los resultados son parecidos y generan una serie de comentarios en torno a los mismos: muy pocos aprueban los exámenes, la calidad de la educación es muy baja; los programas de Secundaria está atrasados; y muchos más. Después de varios días, el asunto se olvida y se retoma al siguiente año.

¿Pero qué se puede hacer para cambiar esta situación?, bueno veamos algunas escenarios y luego, tal vez, podríamos tomar algunas decisiones.

1. Cuando estuve en primer año de Secundaria, en el Instituto Nacional Central Ramírez Goyena, mi profesor de matemática era un estudiante de derecho y trabaja por la mañana en la Asamblea Nacional. Siempre andaba de saco. Al llegar al salón de clase, lo primero que hacía era darnos una buena regañada. Nos decía que no merecíamos estar en este Instituto, que mejor sería que ayudáramos a nuestros padres vendiendo en las calles, que éramos unos vagos, y otras cosas más. Eso era todos los días. En poco tiempo, la mayoría de nosotros teníamos miedo al profesor. Odiábamos la materia. Cuando se acercaba la hora de su clase, algunos no querían entrar y los que nos quedábamos en clase lo hacíamos con temor. Al final del curso: muchos aplazados.

2. Cuando cursé el 4to y quinto año, el profesor de Matemática, nunca se bajó de la tarima. Llega al borde y se mecía suavemente. Parece que no le gustaba la cercanía de los estudiantes. Cuando se le preguntaba sobre lo que estaba desarrollando, quedaba viendo al estudiante y luego sin responder, seguía su clase.

3. En la Universidad, pasaba algo parecido, parece que el sistema se mantenía, era continuo. El primer día de la clase de Física, en el Auditorio 13, donde cabíamos 200 estudiantes. Todos de ingeniería y de Ciencias de la Educación. El profesor hizo como que contaba el número de estudiantes que había en el salón. Después de unos instantes dijo, al mismo tiempo que escribía en la pizarra de cemento, “200 estudiantes, con 10 que aprueben es suficiente”.

Recuerdo que el examen final duró como 10 minutos. Todos recibimos el examen, le pusimos el nombre; lo revisamos rápidamente y nos levantamos a entregarlo, pensando en prepararnos para entrar en segunda convocatoria.

4. Cuando llevé el curso llamado Topología, que se imparte normalmente en el último año de la carrera de matemática. En la segunda semana de clases, el catedrático comenzó un monologo, después de explicar de manera dudosa un problema: “Esta materia se imparte en las universidades de Europa en primer año. Para llevar esta clase los estudiantes deben de tener un coeficiente intelectual de 120. Para entender un problema se debe de leer unas 100 veces, …). Todos los estudiantes, escuchábamos en silencio. Preocupados.

5. Una institución educativa de segunda enseñanza, me contrató para que le investigara, porqué sus estudiantes tenían problemas en matemática. Le recomendé realizar unos grupos focales. Aceptaron. Realicé dos grupos focales con estudiantes que siempre tenían problemas en la asignatura, y dos grupos focales con estudiantes que no tenían problemas. Esta es la expresión que más me llamó la atención.

“Cuando estaba en Primaria, cada vez que íbamos a clase de mate, la profesora decía: “Bueno ahora vamos a estudiar la asignatura más difícil, así que pongan mucha atención,… “al poco tiempo le salí tomando miedo a la mate. En realidad desde entonces no me gusta”.

Mi reflexión: Si la mayoría de nuestros profesores en Primaria tiene problemas con la matemática. La ven difícil, inaccesible a las mentes normales. ¿Cómo pueden transmitir el conocimiento?
6. Al finalizar este año académico (2010) me pidieron que le ayudara a estudiar matemática a un estudiante de segundo año. Él estudia en el Loyola. Le ayudé durante seis semanas. En la última semana de clases las dudas fueron sobre Geometría. Mi asombro fue que en una semana de clase, en no más de cinco días, el profesor inició y terminó los temas de Geometría.

7. Cuando fui director del departamento de Matemática y Estadísticas Económicas, en el Rucfa. Se incorporó un profesor de matemática, que tenía muchos años de trabajar en Secundaria. Le asignamos Estadística. Uno de los temas previo a la unidad de Probabilidades, era Análisis Combinatorio, tema que se impartía en Secundaria, con menos profundidad. El semestre avanzaba y el profesor no pasaba del análisis combinatorio. Lo tuvimos que suspender.

Las matemáticas siguen siendo las mismas. El Algebra es la misma, lo que cambia es la forma de enseñar.

-¿Se seguirán repitiendo algunas o todas las 7 situaciones mencionadas?
-¿Estarán nuestros maestros realmente calificados y utilizando el método adecuado?
-¿Escuchan las dudas de los estudiantes y las resuelven satisfactoriamente?
-¿Estarán abordando cada tema con responsabilidad o lo abordan con rapidez, solo por cumplir?
-¿Disponen de una buena bibliografía con esos salarios bajos?
De lo que sí estoy seguro es que ahora usan pizarras acrílicas y antes eran de cemento o madera. Ahora usan marcadores de colores y antes tiza de yeso. Estamos entrando al año 2011, pero nosotros, nuestro sistema educativo ¿en qué año se encuentra?

*Graduando en Matemática con estudios de Estadística, Demografía, Actuaría e Investigación cualitativa.

rjmurillos@yahoo.com