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Casi 18 días después del partido de vuelta de la Final del Torneo de Fútbol de Primera División, la magnánima federación que mal dirige el balompié dio a conocer las sanciones que aplicará al Diriangén FC.

En un hecho sin precedentes, la Fenifut se ensañó con el onceno diriambino, pues además de multarlo con 10, 800 córdobas (incluido el pago de los trofeos de campeón y subcampeón), y de sancionar el terreno durante tres fechas, lo desarmó por completo, al grado de dejarlo en una situación en la que gana más con no jugar.

Juan Carlos Narváez, el jugador al que le cometieron la infracción que generó la polémica por el penalti no decretado, recibió castigo durante 10 fechas. Mientras, Erick Téllez, Marcos Méndez y Quesler Rizo no verán acción en seis juegos.

La lista continúa con Eulises Pavón, Donald Parrales, Erroc Dávila, Darwing Ramírez y Herbert Cabrera suspendidos durante tres encuentros.

Obviamente, el Diriangén está perdiendo su alineación y sus suplentes, quedando en una situación demasiado comprometida y que mermará sus pretensiones en el torneo Clausura.

Por demás está decir que el debilitamiento de este Diriangén que logró erigirse como el equipo más competitivo de la primera fase beneficia a los teams que en los últimos años han rivalizado con éste, lo que genera cierta suspicacia. ¿Qué quieren, que alineen los aficionados, pues los están dejando sin jugadores?
Para mí resulta sospechoso el hecho de que hasta ahora se tomen medidas tan drásticas como estas, que llegan al extremo de colocar a un equipo no al borde del precipicio sino en el precipicio mismo, pues por incidentes peores, cometidos por otros equipos, no ha habido tanto castigo.

Además, económicamente lo erigieron en minita de oro, ya que además de la multa al equipo también aplicaron cobros a los sancionados, siendo el monto de 4050 córdobas la suma de los importes puestos a nueve de ellos (450 cada uno). Esta Fenifut, tras que debe cobra.

Sin embargo, lo más nefasto del asunto es que Herbert Cabrera reciba una multa de 10 000 córdobas. No sé de qué lo estarán acusando, pero no creo que haya hecho algo peor que fracturarle la nariz a un árbitro, como el caso del señor Armando Cruz, quien apenas fue multado con cinco mil córdobas. ¿Será que la diferencia en ambos casos la marca el color de la camiseta? Obvio, la superioridad de Ferreti no está en la cancha sino en su poderío económico.

Mi pregunta es que si el fútbol se desarrolla sentando casi a todos los jugadores de uno de los mejores equipos del momento, para hacer creer que se castigan las faltas mientras se conciente la indisciplina de otros.

Ahora, se supone que estas medidas son para la bienandanza de este deporte, sin embargo, considero que no tienen sentido si quienes quieren disciplinar no conocen el verdadero significado de esta palabra, pues carecen hasta de estatutos organizativos, de ahí que su presidente se reelija a su gusto y antojo, en la sombra, sin que nadie se entere.

¿Puede disciplinar un ente que permite el ascenso fraudulento de equipos que sin méritos llegan a una categoría en la que dan lástima? (Caso América) Por favor, que no anden queriendo inventar el agua helada dándoselas de los mano de hierro cuando siempre han sido corruptos.

Ahora que no venga la Fenifut a golpearse el pecho, porque la debacle de esto se vio venir desde el partido de ida, cuando hubo anulación de goles por docena, pero nadie dijo esta boca es mía. Entonces, ¿por qué la Federación (que ni personalidad jurídica tiene) no se sanciona a sí misma porque por la falta de honestidad de sus árbitros sucedió el lamentable incidente en Diriamba?
Pido mucho, este séquito jamás reconocerá sus fallas porque hacerlo supone darle paso a otros, a otros que puedan hacer lo que no han logrado en más de dos décadas: desarrollar el fútbol.

Y sigo con los árbitros, porque me indigna el descaro mostrado por don René Guerrero. En el comunicado de la Fenifut se lee que a este señor se le sanciona durante tres meses al igual que a su asistente, Rogelio Espinoza.

La magra sanción la interpreto como “castigo” por haberse equivocado. Entonces, si hubo errores arbitrales, ¿por qué no se anula el campeonato que inmerecidamente se le arrebató al Cacique Diriangén para regalárselo al Walter Ferreti?
En ningún momento creo que la violencia es el camino para resolver los conflictos, sin embargo, como ser humano reconozco que indigna y llena de rabia que a uno le arrebaten lo que por derecho le pertenece. Creo que fue el caso de los jugadores involucrados en los incidentes, ya que con sobrada razón reclamaron al árbitro central por su sesgada visión de juego. Reconozco que los incidentes de la calle no fueron autoría de los once que sudaron en la cancha sino de algunos vándalos que se aprovechan de cualquier cosa para alterar el orden público.

Ojalá esta sandez de Fenifut sirva para que los amantes del fútbol salgamos del letargo y concretemos la posibilidad de hacer una liga independiente.

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