Jorge Eduardo Arellano
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La derecha u oligarquía o tradicionalista --políticamente-- se encuentra en una posición bastante desfasada. Los partidos de oposición, como son MRS, ALN, PLC, Resistencia y otros aliados, no están preparados para protagonizar una Concertación Nacional; puesto que si algo se da --en las circunstancias actuales-- sería como otro pacto multilateral político; de hecho, ni eso se podría llevar a cabo, por el desorden infrapartidario que protagonizan los miembros de estos partidos.

La política de la derecha o tradicionalista sigue siendo la del mercado, tan o más populista que la del FSLN, incluso más vulgar. Entre ellos se están ahorcando políticamente, sólo falta que el FSLN los asesore, para así poder tener un espacio de balance y proceder a un concertación; pero tal concertación no es posible por la crisis que están protagonizando. Si son las organizaciones no gubernamentales, me parece, están actuando de manera poco pragmática, de hecho, estas organizaciones tienen una legitimidad relativa, y si no es así, al menos es dirigida.

Como músico aficionado manejo cierta lógica de dirección de una banda o una orquesta musical. La palabra concertación no está lejana de la lógica de la armonía en la música, creo que esta descripción ya la había mencionado en otro artículo, pero bien definamos concertación: componer, ordenar, arreglar las partes de una cosa. Acordar el precio de algo. Pactar. Unir propósitos o ideas diferentes. Acordar instrumentos musicales. No es posible armonizar nada si no existe una previa preparación para ello, y si los partidos políticos están atrasados en proponer algo creíble al pueblo y sus pensadores --por qué no decirlo-- entonces lo que tendremos es una concertación mediocre, que no sería concertación, sino otro pacto, que no deja, --incluso en la historia-- de ser una opción, a la que hemos venido recurriendo por décadas.

Habría que estudiar las contradicciones que existen entre los posibles actores políticos, puesto que los valores son distintos, la soberbia izquierdista y la soberbia derechista, de la cual una es social y la otra es capital. Es decir, ese punto de encuentro sólo se puede dar cuando el punto medio lo permite. Y la cosa no es un centro-izquierda o un centro-derecha, no, la situación es que la derecha misma está atrasando el desarrollo general del país, y no están listos para concertar una concertación (valga la redundancia), muy por el contrario, obstaculizan lo que desde ya el gobierno ha venido implementando. En otras palabras quieren jugar el partido de estrellas, pero salieron aplazados en clases, y no asistieron a las prácticas del equipo. Están aplazados y sin dirección.

Criticar a la oposición hoy resulta sencillo, y no así la crítica es leve; no hay ningún tipo de identificación con la juventud, con la mujer. Los mensajes son por salir del paso, medio retóricos y aburridos; no hay una relación directa entre su inexistente discurso y sus actos; han pasado a ser mercenarios de un voto parlamentario. Porque no proponen nada, condicionan su voto y ya. La verdad, lo que he querido decir es que la concertación y la armonización del país es una necesidad crucial, el problema está cuando los actores no se encuentran preparados para ello. La derecha debe ponerse las pilas, porque este barco ya partió sin ellos. A ver si los partidos de derecha aflojan unos centavitos y alguien los medio asesora, porque al paso que van, serán los causantes de un verdadero estancamiento político generacional; que es lo menos que queremos los jóvenes de diversos colores ideológicos, políticos y culturales.


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