Jorge Eduardo Arellano
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“... El plano de la Santidad que nos pide el Señor
está determinado por estos tres puntos:
La santa Intransigencia,
la santa Coacción y
la santa Desvergüenza…”


José María Escrivá de Balaguer (Camino, 387)

Por los pasillos de la Cancillería, en el Palacio de San Carlos, se escuchan rumores, rumores que vienen de arriba, de la misma oficina del Ministro Araújo: Se va nuestro canciller como embajador de Colombia en España, está ansioso por comerse una buena paella. El presidente Uribe se hartó de que cada vez que abre la boca para dar una declaración, meta las patas hasta el fondo, y eso de tener que llamar a sus asesores hasta Buenos Aires, para que Colombia no quede mal, no tenga esa mala imagen a nivel internacional, para que corrijan a Araújo, ya lo tiene aburrido, por eso se va, a que abra la boca sólo para comer y beber vino. Dicen los que saben que Araújo ya está empacando maletas. ¡Olé!
¿Y quién será entonces el nuevo ministro de Relaciones Exteriores, sí, ¿quién será nuestro nuevo Canciller? Tiemblan los funcionarios de la Cancillería, ¿Cómo? ¿El nuevo Canciller será Jaime Bermúdez? ¡No, no puede ser! ¿El que está de embajador en Argentina? ¿El íntimo del presidente? ¿La otra voz de Uribe? ¡No, no puede ser! deben estar equivocados, ¿el que le escribe los discursos, el que tiene todo el poder, el hijo de María Eugenia Merizalde de Bermúdez, la directora de Asesoría Académica de la Universidad de la Sabana, la universidad del Opus Dei en Colombia? ¿Ése que es una fiera, que es educado bajo los principios del Opus por su madre, una de las mayores dirigentes de la obra en este país? ¿Ése que en Buenos Aires no hace más que jugar polo y escribirle los discursos a Uribe?
ESE, Jaime Bermúdez Merizalde, SI, nuestro Nuevo Canciller, educado bajo la santa Intransigencia, la santa Coacción y la santa Desvergüenza, abogado de la U. de los Andes, y consecuente con este plano de la santidad, reaccionario, Ph.D en ciencia política de Oxford, asesor de comunicaciones en la campaña de Álvaro Uribe para las elecciones de 2002 y Consejero de comunicaciones de la Presidencia de la República durante el primer período de Uribe. El guardián de la comunicación al interior del gobierno. Bermúdez reconoce en una entrevista pública dada hace algún tiempo que: …’ la estrategia que ha desarrollado el gobierno ha sido mantenerse hasta el final en lo que se dice, sin importar que ministros y el mismo Presidente hayan caído en ligerezas que pudieron afectar la Institución…’, él, Bermúdez, y su equipo, se las han arreglado siempre para crear un discurso que haga olvidar con rapidez que el gobierno se haya equivocado y que no vaya a parecer que se esté enmendando error alguno. El cerebro mediático e inmediático para la reelección de Uribe fue y ha seguido siendo su misión la de manejar los medios, las comunicaciones, aún desde la embajada en Buenos Aires. Es llamado el estratega del mandatario colombiano, educado bajo los principios del Opus, consecuente con ellos, no ha declarado jamás pertenecer a dicha institución, sin embargo tampoco lo ha desmentido, tal como el Presidente, tal como la ex ministra de Guerra Martha Lucía Ramírez, tal como lo hacen los del Opus, tal como lo hicieron los falangistas, los esbirros de Franco, tal como ellos son. Dicen por estos lares que Bermúdez, gran aficionado a la cibernética, fue quien organizó la marcha del 4 de febrero contra las FARC, y quien está bombardeando a través de los medios la marcha del 6 de marzo contra los paramilitares.

Nos tocará aguantarnos ahora el discurso de nuestro nuevo Canciller a nivel internacional, contra Chávez, contra Venezuela, contra cualquier simpatizante de la izquierda, a favor de los paras, a favor del Plan Patriota orquestado por el Comando Sur de los EU, jugará a la guerra con Nicaragua, con Venezuela, manejará el tema como el imperio se lo mande, para algo es un desvergonzado pero ante todo un intransigente y, claro, para no caer en tanta repetición será un coaccionador. Nos tocará ver cómo salen a relucir algunas de las ‘ virtudes’ del Opus: la soberbia, la intransigencia, el deber para con las clases superiores, el orgullo de pertenecer a la oligarquía colombiana, y el de ser el niño consentido de Uribe y cómo estas ‘virtudes’ se harán patentes en las relaciones de Colombia con nuestros países hermanos. Eso se los puedo asegurar. No le temblará la mano, ‘mano firme ‘, el lema de Uribe, mano dura, mano fuerte es lo que se necesita en este país, lema de seguro inventado por Bermúdez, manos como las de los paras, manos ensangrentadas. No se para en detalles, si el patrón del Norte le exige entablar una guerra con Venezuela, si al jefe le conviene, al jefe le obedecerá, como mandan los cánones del Opus.

Para algo ha sido educado bajo sus preceptos, para que los ricos manden, porque en este país hay pobres es: ‘... porque quieren serlo, ellos son insensatos, no saben que para ser rico hay que ahorrar...’, frases que les inculcan a todos los ‘niños bien ‘ de este país del Sagrado Corazón. Y si a Bermúdez se le ocurre que eso de entrar en guerra le dará más réditos ante los admiradores de Uribe, pues a la guerra, que ya viene la tercera reelección.

Junto con Fabio Echeverri Correa, Bermúdez también es la voz detrás del poder de la Casa de Nariño, a pesar de los seis mil kilómetros que lo separan geográficamente de nosotros, sigue siendo el poder oculto desde los campos de polo de Buenos Aires y desde las caballerizas... caballerizas... esas que tanto nos traen a la memoria el gobierno de Turbay Ayala.

¿Y el nuevo embajador en Argentina? Dicen, acá en los pasillos de San Carlos, los empleados de la Cancillería, aterrorizados, en voz muy baja, por aquello de las chuzadas telefónicas, de las grabaciones… que será el hijo de Fabio Echeverri Correa, quien necesita que su hijo se vaya a otro país para ver si aprende a comportarse, a ver si se corta el pelo, la cola de caballo, deja de tomar tanto trago, y se ajuicia, como su padre. A ver si se convierte en alguien tan pulcro como nuestro futuro canciller.


*Especial para ARGENPRESS.info